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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 12
    Septiembre
    2015

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    Valencia Comarcas

    La procesión del nuevo tiempo

    La Vall d’Albaida, en este nuevo tiempo político que empezó a emerger el 24 M, comienza a ser referente de las políticas renovadoras valencianas. Si ahora ha sido el ayuntamiento de Valencia el que, al igual que hizo el gobierno de Ontinyent (PSPV + Compromíss) hace como un par de años (con polémica incluida), al tomar la decisión de no autorizar circos con animales, o la opción que se baraja de aplicar, mayormente o pormenorizadamente en el ámbito valenciano, desde la Conselleria encargada del asunto, la recogida de la basura domiciliaria casa por casa, como tradicionalmente se viene realizando en Ontinyent. Finalmente, en los pasados días, y ante el inicio de las fiestas patronales de Quatretonda, era el grupo municipal de Compromís el no se andaba sin tapujos y hacía un pronunciamiento acorde con las necesidades derivadas de acometer nuevas políticas. Para ello en un meridiano comunicado informaban acerca del “acuerdo tomado en el seno de la formación de no participar, como a representantes públicos, en los actos religiosos”,  que se celebren en la población

    Estas tres muestras sintonizan con las eruditas manifestaciones que realizaba el sociólogo Manuel Castells, en el Magazine de este diario el pasado fin de semana, donde aludía a que “hay una especie de regla histórica que se cumple: los cambios político-institucionales comienzan a escala local”.

    Sin duda el tema, a priori, de mayor alcance social sea el religioso. En ese sentido Compromís, que también en  Benigànim se ha pronunciado en similares términos a los de Quatretonda, como opción política empieza a abanderar un movimiento que, al estar cargado de razones, tiene que ir a más. Y es que en esta segunda transición en la que nos hemos sumido, desprovista del peligro de golpe de estado, como aconteció en la primera, evocando la susodicha entrevista a M. Castells,  vemos que advierte acerca de que “las instituciones actuales no tienen legitimidad, y esto, en las sociedades democráticas no puede durar mucho tiempo”. Castells también advierte sobre la existencia de una “contradicción” entre la sociedad global y ese refugiarse, ante los cambios vertiginosos,  en sus identidades. Sortear esos campo minado, por intereses creados, no es tarea fácil. En ese sentido la habilidad y pericia los políticos de la Vall serán claves, a la hora de limar asperezas y dejar atrás tradiciones obsoletas.  Algunos de Compromís así lo han entendido, y saben que su credibilidad, ante las nuevas generaciones del Smartphone, comienza por romper con esa imagen del nacional-catolicismo de Franco o la democracia que se fraguó en una temerosa transición.

    Y es que romper con el tabú del nacional-catolicismo se ha convertido en una asignatura pendiente de aprobar por los demócratas de esta suerte de segunda transición. En Valencia ciudad su alcalde, Joan Ribó, otra vez Compromís, ya ha anunciado, para los actos de la señera y del 9 d’Octubre, su desvinculación ceremonial en el interior de la catedral. No hay que olvidar que en las procesiones festivas sigue imperando el modelo que se curtió durante la dictadura franquista. Pero tampoco que el nacionalcatolicismo “es la denominación con la que se conoce una de las señas de identidad ideológica del franquismo” según algunas voces, lo que conlleva a una perpleja contradicción por parte de los que hasta ahora han venido siendo elegidos representantes democráticos, empezando por su no praxis Constitucional. La cual proclama la “a confesionalidad” del Estado, pero a día de hoy los únicos en la Vall que son coherentes en este aspecto, de la Carta Magna, son los de Compromís. Los demás siguen consintiendo con la herencia (no confundir con la de María Nadal) del régimen dictatorial. Amén.

     

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