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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 13
    Diciembre
    2015

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    Valencia Comarcas

    Más “cornás” puede dar les el neo-nacional-catolicismo.

    Más “cornás” puede dar les el neo-nacional-catolicismo. 

    Cuando el pasado domingo por la mañana, el alcalde de Ontinyent, Jorge Rodríguez, cerraba el desfile procesional de la ofrenda de flores a la imagen de la Purísima, acompañado de su séquito de concejales, además de algunos representantes de las antaño denominadas “fuerzas vivas”, estaba transgrediendo uno de los avales que le llevaron, el pasado mayo, a volver a obtener el gobierno de la ciudad. Sin duda Rodríguez escenificaba una de las contradicciones que llevan implícito el ejercicio del poder y, por tanto, la toma de decisiones, como es el sostener “in hilo tempore”, uno de los iconos del nefasto régimen político anterior, plasmado en la práctica, entre otras, en esa suerte de cuadro neo-nacional-catolicista. O lo que es lo mismo inopinadamente se ha erigido en representante de la casta y de la caspa. ¿Con estos gestos cree realmente que “uneix” a todos los ontinyentins?

    La decisión adoptada por la piña socialista de Rodríguez, a mayor abundancia coincidía con el día de la Constitución. La misma que nos habla de un Estado laico, lo que no fue óbice para que se la ignorara. ¿Cómo? no tomando en cuenta los pensamientos y sentimientos de su electorado más esencial.

    No, Rodríguez debe saber que no se puede seguir escondiendo la historia. Que como canta Serrat, “el señor cura a sus misas”. Que el nacional-catolicismo es antidemocrático y, en consecuencia, contrario a los preceptos de una sociedad moderna.

    Rodríguez goza del “vist i plau” de la mayoría ontinyentina. Un concepto de aluvión, que no pasa de ser un “totum revolutum”.

    Eso significa que al batle no le vale la ambigüedad calculada, que debe “mojarse”, y dejar de escorarse hacía espacios de confusión, como son los de consentir en los usos tradicionales propios del electorado del PP que, a falta de un tótem consistente, para idolatrar, le depositaron la papeleta en las urnas, el pasado mayo. Lo que no significa que hayan abrazado la marca socialista, como tendrá oportunidad de comprobar el próximo día 20, o como ya sucedió con el voto autonómico, la pasada primavera.

    Rodríguez debe saber que si sigue  enarbolando, formalmente, la bandera del nacional-catolicismo, al mismo tiempo se deslegitima para ser adalid de una presumible segunda Transición. Su futuro es de elección, el político está, sobre todo, en sus manos. Si acierta en tan difícil arte, serán muchos los que lo celebraran.

    Por ello no se entiende que el “aparato” humano que flanquea a J. Rodríguez arroje tanta opacidad, y tan poca transparencia, a la hora de reconocer que cantidad se le abona a un grupo local de comunicación, por las retransmisiones televisivas de actos que emulan al nacional-catolicismo, como la ofrenda o la misa de la Purísima. O si los confusos patrocinios forman parte de facturas que, en 2014, superara los cien mil euros.

    EL BOTELLÓN EL ESTUPEFACIENTE DEL BOU. Que el alcohol, versus botellón, se ha erigido en el protagonista del bou ontinyentí, solo había que acudir al servicio de urgencias del hospital de la ciudad, los pasados sábado y domingo. Que además, desde el gobierno municipal se intoxique la realidad, poniendo en tela de juicio su pretendida transparencia, con esta suerte de proclamas; “El bou en corda cierra con 32 atenciones sanitarias leves…según datos del ayuntamiento y la Policía Local”. Si tenemos en cuenta que esas 32 casos han sido precisamente leves, y que por eso fueron atendidos en el mismo hospital de campaña instalado en el casco urbano,  cabe preguntarse ¿dónde quedó registrada la pila de borracheras, intoxicados etílicos o heridos que se atendieron en el servicio de urgencias del hospital de Ontinyent?

     

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