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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 29
    Octubre
    2011

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    NO SON GIGANTES, SON INDIGNADOS

     Para el próximo día 2 de noviembre se ha fijado la vista para sentar en el banquillo de los  acusados, del Juzgado de Ontinyent, no a quién, en buena lógica, ha hecho sobrados méritos para ello, al
    humillar oprobiosamente la dignidad de la mayor parte de la ciudadanía
    ontinyentina, esgrimiendo para ello la prepotencia, la manipulación, o
    las mas burdas mentiras (como han podido constatar los mas de 53.000
    visitantes del video de you tube del “Oso Pepe”, dedicado a la visita
    de F. Camps a Ontinyent, el pasado mes de marzo, para presentar la
    maqueta del pregonado nuevo hospital). Digo, obviamente, del grupo de
    ediles del PP que gobernaban por esa fecha Ontinyent. Y como ya se
    sabe, recurren a aquello de que la mejor defensa es un buen ataque, al
    girar la tortilla y presentar una inverosímil, en cuanto a gravedad,
    denuncia policial, contra cuatro indignados jóvenes ontinyentins, para
    que ocupen estos su lugar en el banquillo. Captándolos como chivos
    expiatorios, a modo de escarmiento general, emulando al golpista y
    dictador Franco, cuando en 1975, meses antes de su muerte biológica,
    mandó matar sin piedad a cinco disidentes. Para justificarse, los
    ediles denunciantes del PP, adoptan un imposible papel, el de
    víctimas, resucitando el espíritu de Kafka, por los disparatados
    argumentos empleados, los cuales, para mayor asombro, han sido
    admitidos a trámite por la burocracia judicial.
    Todo lo cual lo solemnizan, y sin rubor alguno, al avalar su
    pretendido “victimismo” aduciendo "insultos, injurias, provocaciones,
    gritos, silbidos y empujones", cuando en puridad, tras el acto de
    propaganda electoral (sin eufemismos) que fue la pantomima de la
    maqueta del hospital (como se certificaba oficialmente la semana
    pasada, acerca de su defunción), estos políticos provocadores e
    insultadores de la inteligencia colectiva, con sus actos y
    pronunciamientos, merecen de sobra, emulando al cineasta Berlanga, y
    si se aplicara una justicia universal,  ir “todos a la cárcel”.
    Por tanto, y teniendo en cuenta el equívoco, respecto a los que
    ocuparan el banquillo, el próximo día 2, cabe presuponer que será un
    juicio de valores y de erudición semántica, entre el significante y el
    significado. Donde se dilucida que es antes la libertad de expresión,
    aunque sea a grito pelado en medio de la calle, o la impunidad de
    quienes formalmente ejercen la corrupción, al tiempo que envilecen el
    sistema democrático de nuestro ordenamiento constitucional.
    Simultáneamente ya entró en vísperas el ex presidente F. Camps, cuya
    imputación se verá mediante juicio popular el 12 de noviembre.
    V. Vila e I. Martí, del PP, han declarado que no los amenazaron, pero
    sí que se sintieron "intimidados", lo cual, sobre todo teniendo en
    cuenta el despliegue protector policial, en boca del arrogante Vila,
    maestro en esas lides, como pueden atestiguar tantos funcionarios,
    suena a mofa. Con todo esta panda de resabiados blandiendo vendettas,
    ya ha sido condenada por la ciudadanía ontinyentina, que dictó
    sentencia en las urnas, al penalizar la trola de la maqueta y las mil
    manipulaciones del pasado cuatrienio. La pena fue desalojarlos del
    poder municipal, mientras que a su capitán, F.Camps le espera el
    banquillo, por un asunto que puede considerarse como la punta del
    iceberg, los trajes.
     LA POSDATA
    Con la que está cayendo, digo de la rapacería, en el asunto de la
    herencia Nadal, cabe preguntarse ¿A que vino el obispo Carlos Osoro a
    Ontinyent el pasado fin de semana?, porque aunque lo disimule, los
    recelos de que acudió a correr un tupido velo, con la maniobra de
    distracción, con el proceso de beatificación de una monja, resulta de
    una   evidencia irrefutable.

     

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