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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 09
    Abril
    2012

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    OFERTAS COMO BALÓN DE OXÍGENO

     Empiezan a otearse últimamente en Ontinyent, con una frecuencia inaudita, especialmente en el sector de la hosteleria, signos que apuntan a una irrupción de brotes verdes, espoleados tal vez al calor de la llegada de la primavera, que por su trascendencia cabe reseñar. Dada la trascendencia que tiene en una ciudad cuya población, al menos durante las últimas décadas, ha vivido de espaldas a la urbe y volcada en la individualizada cultura de la “caseta” del extrarradio.

    Algunas de esas iniciativas que compete señalar, como acreditación   de lo antedicho, la “setmana de la calçotada”, que aconteció el último período de marzo, organizada por restauració  Cúgol. El mismo restaurante que ya anuncia, entre los días 16 y 22 de este mes, la “V setmana de l’arròs”. El  pasado fin de semana era el  restaurante Màgic el que celebraba una cena marroquí con bailes y ambientación musical de dicho punto geográfico.

    Pubs como el Iris o con mayor periodicidad el Luna Café, a través de sus conciertos semanales  Rock & drink, vienen ofreciendo una oferta musical, a través de una programación musical en vivo y en formato para pequeños locales, singular y de nivel, pese a que su aforo siempre se queda pequeño,  lo cual avala el acierto de las propuestas. A estos locales cabe sumar las actuaciones mas intermitentes del Màgic. El último en sumarse a la música en vivo y en formato reducido ha sido el Jauja Parc, enclavado en el parque Mestre Ferrero, que mediante la proposición de “los domingos al sol”, ofrece música en ese tiempo previo a la comida dominical, donde se toma la cerveza de forma distendida y se comparte con las amistades o familia, en la terraza de un lugar tranquilo.                            

    Pero donde la sociedad ontinyentina ha respondido, de forma inequívoca, rompiendo prejuicios conformistas, respecto a sus hábitos, demostrando que si hay buena oferta hay respuesta, fue el pasado sábado, día en el que, además del fulgor  que desencadeno la celebración de la Trobada d’escoles en valencià en el recinto del Ausiàs March, también en la plaza Concepción, y a la llamada de la celebración de un baile publico, a cargo de la academia Ópera, con motivo de su 25 aniversario, se congregó un numeroso público que hicieron de ese 1 de abril un día de agosto anticipado, al menos para los bares del lugar, a tenor de la gran concurrencia que acudió al reclamo.

    Otra oferta en ciernes, realizada ante el gobierno municipal, por un comerciante visionario, atañe a la celebración de un mercado dominical en el recinto ferial de Ontinyent. Sin embargo esta idea dinamizadora económica y socialmente, mientras es aplaudida esperanzadoramente, desde el gobierno ontinyentí o el sector de la hosteleria, entre otros, se ha encontrado con un inopinado rechazo procedente del sector comercial “in”, que lejos de contemplar dicha oferta como una nueva oportunidad de negocio, prefieren enrocarse, sin mirar hacia la alternancia de nuevos conceptos comerciales, con las  que afrontar los desafíos de la vigente crisis. Un desaire que no se sostiene precisamente en unos tiempos tan propensos al cambio de costumbres, como arma clave para la supervivencia. Los mercados múltiples siempre han sido un foro de socialización,  cuya implantación en la ciudad, ejecutada con visión y adaptado a los gustos actuales, puede erigirse, a poco que la oferta no defraude las expectativas, en un reclamo local y comarcal, como nunca se vio      en una población que, durante las pasadas décadas, vivió volcada en la industria textil y en la “caseta”, y erigiéndose en una suerte de mercado de la Vall por excelencia.

     

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