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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 24
    Junio
    2017

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    Valencia Comarcas

    PARRA SE LIBRA, ALGO VA MAL

    De asombrosas, perplejas y prepotentes, cuando no imprudentes, cabe considerar las palabras y la actitud que mostraba, en este diario, el expresidente del COR, Vicente Parra. Acerca de una sentencia judicial en la que sale limpio de polvo y paja, a raíz de la denuncia que le interpuso un empresario de Alzira, al parecer por una operación especulativa frustrada como mar de fondo. Todo en el proceloso asunto de la imaginaria planta de Llanera. O lo que en el argot popular se  viene en llamar “entre pillos anda el juego”. De la sentencia de la Audiencia también se exonera a FCC y a su director en València, Salvador Otero,  quién tras la sentencia debe dormir más tranquilo, ya que el panorama no se vislumbraba claro para ellos, caso de haberse rascado más hondo sobre el tema en ciernes. Un tándem que, visto desde la Vall, ha “fet mes mal que Tello”.

    El papel victimario de Parra se da de bruces cuando se repasa su memorial de agravios, todos ellos impunes. Perpetrados durante, al menos, un quinquenio, por V. Parra, en su calidad de presidente del COR, cargo al que ascendió, como compete evocar, a propuesta de los tejemanejes urdidos por el PP. La labor resultante fue altamente sonrojante. Parra se erigió en una muestra viviente de la decadencia moral o ética y la falta de valores solidarios y de decencia democrática, que habita en los grandes nombres del PP valenciano. Igual da que estén en prisión, que salgan impunes de los juicios o que salgan bien librados, ante la falta de pruebas condenatoria, por las ingenierías que esgrimen los letrados, para sortear las leyes. La sentencia de la calle contra los Carlos Fabra, Rafael Blasco, Alfonso Rus, F. Camps, etc., siempre es la misma, corrupción.

    Porque Parra fue el verdugo necesario que puso el PP, des de la Generalitat, para servirle en bandeja de plata a FCC (un amigo de los amígueles del PP) la cabeza del Pla de Minimització de la Vall d’Albaida. El cual había pasado a convertirse  en objeto de deseo de la potente empresa, desde el mismo inicio de su alumbramiento, coincidiendo con el nuevo milenio. Como bien demuestra el dosier de sentencias judiciales favorables que, en el transcurso de una década, fueron falladas por los tribunales, sucesivamente, ante los recursos más peregrinos. Los que fue interponiendo en los juzgados la plantilla de abogados que defiende los colores de FCC, “per tot arreu”.

    Parra al que conceptos como consenso y diálogo le debían sonar a chino, optó, para satisfacer a sus superiores, por el mantra de la “legalidad”, tan recurrente en el PP. Máxime cuando torticeramente todo el “tinglao” estaba tejido y cortado “pret a porter”. Eso sí, de las tres plantas de transferencia y demás instalaciones físicas que  Parra debía haberle exigido a Vytrusa (léase FCC), ni hablar del peluquín. Menos mal que los líos, de toda suerte, del PP, ralentizaron las prisas de Parra. El resultado fue que el Pla de Minimització pudo salvar los muebles. Lo que no fue óbice para que, en agosto de 2014, Parra sacase pecho, ufanándose porque “la Mancomunitat está cumpliendo con la legalidad prevista para la gestión de los residuos”, tras un imperativo mandamiento judicial, que no por consenso entre las partes. Obligando a la Vall D´Albaida a llevar sus basuras a la planta de transferencia que el Consorci tiene en Rótova. Un antojo que le costó a la Mancomunitat miles de euros en sobrecostes, al tener que cerrar la planta de transferencia  de Bufali, en la Vall. La misma que ha sido reabierta recientemente por los nuevos gobernantes. Quienes además de compensar económicamente a la Mancomunitat, y tras la saturación de la planta de Rótova, han llegado a un acuerdo para que puedan transferir basura en la planta de Bufali. La cual demonizó Parra, como buen lacayo, hasta lo indecible. “Salir impune”, dice V. Parra del otro, lo suyo sí que es ver la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio.

     

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