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El Blog de Josep Antoni
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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 27
    Julio
    2014

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    POLÍTICOS PARA EL BIEN COMÚN, YA

     Si hace unos meses cobro audiencia y expectación, entre las gentes de este y otros lugares, el concepto de la “Economía del bien común” (un proyecto económico promovido por el austríaco Christian Felber), toca reivindicar la implantación, aquí y ahora, de una suerte de “políticos y políticas para el bien común”. Sobre todo de cara a regenerar nuestros municipios y autonomía. Una clave que no pasa precisamente por las disparatadas ocurrencias, de calado egocéntrico, como la ofrecida los pasados días por M. Rajoy, cuando para salvarle los muebles de la democracia, a la piña de intereses de todas las derechas que anidan en el PP, se sacó de la manga, como un vulgar tahúr, la carta marcada de “elegir alcalde a la candidatura más votada”. Evidentemente, y extrapolando una canción de Ll. Llach, “companys no es això”.

    Mientras si de algo andamos sobrados, en ejemplos, es de políticas y políticos  que han sido la anti tesis del bien común, especialmente en el caso de los valencianos, baste recordar como botones de muestra la desaparición de la CAM, Bancaixa, RTVV, Terra Mítica, la Gürtel o los absurdos de los Zaplana, Camps, Olivas.

    Frente a tanto contumaz equivoco de perversión, hay que girarse y dar la bienvenida a nuevos atisbos regeneradores del sistema, caso de modestas propuestas, escenificadas         por personas que, sin una militancia estricta de partidos, como la que atañe a la cuestión de los organizadores, el pasado viernes, de un acto de homenaje a quienes por defender los valores democráticos, imperantes durante la II República  Española, fueron inmisericordemente fusilados, en número de siete. Fueron vecinos de Aielo de Malferit, cuyas desventuras aparecen documentadas en un libro alusivo, del historiador aieloner Fernando Goberna, donde se relatan los crueles asesinatos perpetrados por el gobierno golpista de Franco. Por ello que el autor de dicho libro, o artistas diversos, como el musicólogo del lugar LLorenç Barber, compusiera una obra musical, un réquiem, y la interpretase en ten emotivo momento, es una muestra de memoria  solidaridaria y de compartir en común  con los familiares supervivientes de aquellas victimas. Porque bien común, imperiosamente, también debe ser, por dignidad con los familiares de las víctimas, recuperar la memoria histórica de las atrocidades y venganzas sanguinarias del franquismo. En frente de tan loable acto tenemos el retrato robot del político contra el bien común, el alcalde de Aielo de Malferit, José Luis Juan Pinter, quien tras no lograr su pérfido objetivo de erigirse en el protagonista del homenaje a las victimas aieloneres del franquismo, mediante otra de las cacicadas que jalonan su gestión, al frente del Consistorio, al denegar el uso de un local público para llevar a cabo dicha celebración. Dicha negativa se inscribe en su manifiesta incapacidad para defender valores democráticos. Su paso por el ayuntamiento quedará como una ignomia para los demócratas aieloners, con su franquismo trasnochado, censor y sin escrúpulos. 

                                                                                                                                                                               

     

     

    En este zigzag sobre políticos y políticas próximas del bien común, o su contraria, tenemos también un caso reciente y ejemplificador, es una apuesta realizada recientemente por el gobierno municipal ontinyentí, en el tema de la renovación de vehículos para el servicio de la Policía Local, en los que han denominado “vehicles híbrids”.  Es una jugada acuñada con el marchamo del bien común, por las bondades medio ambientales y económicas que “a priori” destila.

    Con todo, y al margen de las puntualizaciones reseñadas, y se la defina con el nombre que se quiera, la regeneración de nuestra democracia pasa por políticos y políticas del bien común.

     

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