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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

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En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 16
    Junio
    2016

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    Valencia Comarcas

    Repensar la agricultura de Ontinyent

    Escribía recientemente el farmacéutico ontinyentí Rafael Rovira, en una red social, una propuesta ligada a su pasión de los últimos años, la agricultura. Dicho supuesto lo antecedía de una pregunta, quizás excesivamente cargada de fe: “Pensáis que la agricultura es la actividad económica que puede originar el resurgir económico de Ontinyent”. R. Rovira, que bien sabe de  lo que habla, como corrobora el premio internacional obtenido por uno de sus aceites, avalaba su pregunta con datos constatables: “Hay agua para regar huerta. Hay cientos de anegadas de huerta sin cultivar. El clima permite hasta tres cosechas de hortalizas por año. La agricultura es el principio para generar una industria de transformación, la industria agroalimentaria. La materia prima es de bajo coste y no hace falta un gran desembolso. El principal activo del proceso es el trabajo”.

    En esa línea de reivindicar la tradición huertana y agrícola, que durante muchos siglos les sirvió a los pobladores de esta ciudad para comer, puede inscribirse el pensamiento del ilustrado magistrado ontinyentí, ya desaparecido, Vicent Lluís Montés. Quién ante el tsunami que empezó a experimentar la industria textil, con el cambio de siglo, tan floreciente en la segunda mitad del siglo pasado, hasta erigirse casi en un mono cultivo, ya empezó a abogar por recuperar la huerta ontinyentina, a la vista de tan innegable realidad. Aunque también era consciente que las tradicionales huertas del Llombo y del Pla no eran lo que fueron. Debido a que muchas de las canalizaciones, o “séquies”, de origen árabe, ya no servían para el riego. O también porqué en gran parte de esas huertas hoy se levantan naves industriales, aunque vacías en su mayor parte.

    Mientras, en el día a día, vemos que el peso social y económico de los regantes ha ido a menos. Que desde el ayuntamiento  ontinyentí, gobernado por un partido que en su último programa electoral no resaltaba los valores de la agricultura, y cuando ya llevamos un año de mandato solo dos temas tangenciales han acaparado su atención; la promoción del “meló d’or” y los huertos urbanos.

    Es decir que ya el año pasado, y siguiendo la política iniciada en el cuatrienio anterior, se siguió promocionando, como distintivo agrícola, el “meló d’or” o  de Ontinyent, como también se conoce a esta preciada fruta desde al menos1424.

    Por otra parte esta primavera el gobierno municipal ontinyentí creaba y aprobaba una ordenanza de huertos urbanos, con el loable propósito de “recuperar la cultura d’horta” y regular sus usos sociales”. De momento no se conocen resultados, ni el alcance que está teniendo la creación de un “Banc de Terres Agrícoles”. Ni que decir sobre el reparto de fondos europeos destinados al desarrollo rural.  Por ello las palabras de la anterior regidora de agricultura, Sayo Gandía, a propósito de dicha ordenanza, cobran vigencia: “Con este proyecto se quiere apostar per la integración de generaciones, la diversidad multicultural y el mantenimiento de nuestro entorno agrícola tradicional”.

    De los huertos urbanos, ya en la primavera de 2012 hubo una cierta eclosión, llegándose a contabilizar, en aquella fecha, hasta cien personas que trabajaban en las 10 anegadas de los huertos urbanos. Lo cual resultaba del proyecto en común entre la Colla Ecologista l'Arrel y el ayuntamiento de Ontinyent.

    Con todas  estas referencias agrícolas, y otras que escapan al espacio de esta columna, se vislumbra que un recurso tradicional, como es la agricultura, en Ontinyent aún no está siendo acometido y proyectado, por parte de quienes tengan vela en este sarao, con eficacia, perspectiva y solvencia para que eche raíces.

     

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