Blog 
El Blog de Josep Antoni
RSS - Blog de josep antoni mollà soriano

El autor

Blog El Blog de Josep Antoni - josep antoni mollà soriano

josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


Archivo

  • 19
    Abril
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    UN ALCALDE ENTRE DOS AGUAS

     Casi al unísono y desde posiciones ideológicas antagónicas, el alcalde socialista de Ontinyent, Jorge Rodríguez, ha visto como sendas decisiones, que se podrían reputar de tolerancia, y de poner en práctica aquello de ser el alcalde de todos, en las que se ha puesto a prueba su talante democrático, caiga quién caiga, han sido vistas con división de opiniones.

    Por una parte, el pasado viernes, a instancias del presidente de la Sociedad de fiestas de la Purísima, Manuel Penadés, el batle encabezó una delegación ontinyentina de apoyo, en el encuentro que mantuvieron con el director general de la conselleria de Infraestructuras, Vicente Dómine, en cuyo transcurso se le solicito financiación, para la instalación de un conjunto escultórico en conmemoración del 350 aniversario de las fiestas de la  Purísima. Dicha escultura está presupuestada en 42.000 euros, habiéndose previsto su ubicación en la rotonda de acceso al futuro puente de Sant Vicent. Según la nota de prensa emitida por la conselleria, tras la reunión, esta “ha recogido la propuesta e iniciativa de Ontinyent que será valorada en la menor brevedad posible”.

    Expuesto lo cual conviene introducir las siguientes consideraciones, dada la extrema gravedad que atraviesan las arcas públicas valencianas, empezando por la propia Generalitat. Porque en la coyuntura actual solicitar del bolsillo de todos los valencianos, creyentes o no de la fe católica, un dispendio que, comparado con los drásticos recortes que está sufriendo la sanidad, educación o investigación, resulta perplejo sino frívolo. Máxime cuando la sociedad demandante acerca de un símbolo que apela a la vanidad, se rige por cánones de orden religioso, tal y como maniobró,  a tal fin, en la década de los 80, el entonces cura párroco de Santa Maria, Jesús Murgui, actual obispo de Mallorca, al despojar de obediencia civil los estatutos que rigen la sociedad festera. Por tanto extraña que, ahora, desde la presidencia de la Purísima no se haya optado por dirigirse al organismo mas natural, el arzobispado de Valencia,  que para un asunto de esta enjundia debería hacer valer unas migajas de la requisada herencia Nadal, cifrada en mas de 23 millones de euros, la cual, desoyendo la voluntad testamentaria, maneja a su antojo la cúspide clerical de Valencia, sin fiscalidad alguna.

    El otro asunto, en el cual se ha visto involucrado J. Rodríguez, en calidad  del cargo que ostenta, le ha sobrevenido como secuela del amparo que otorgó, en el último pleno municipal, a la moción presentada por el representante de IU, quién hace valer su condición de bisagra, a la que le saca petróleo si se tercia: “Reconeixement a la II República, els seus valors i els seus defensors”. El tercer punto , de los cinco que constaba dicha moción, aprobada por mayoría, decía: “Que cada 14 d’Abril , coincidint amb l’aniversari de proclamació de la II República, llueixi la bandera republicana a l’edifici del consistori, per tal de retre homenatge a aquesta època i als seus defensors”. Llegado el día 14, así se hizo. Y claro, al parecer, los cachorros herederos de los vencedores del golpe de Estado de 1936, dieron rienda suelta a la bestia que llevan dentro, montando el Cristo y acechando a los funcionarios armados de la ciudad, para que se rebelasen contra el poder democrático municipal, eliminando de la fachada del ayuntamiento la simbólica bandera tricolor, icono de una época histórica. Afortunadamente la visceralidad talibán de esos ciudadanos extremos no pasó de los insultos y el vocerío.

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook