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El Blog de Josep Antoni
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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 26
    Agosto
    2012

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    UN ESCENARIO DECADENTE

     Recurriendo a un silogismo, muy usado y tal vez manido, referido, en este caso a Ontinyent, según el cual un visitante, digamos chino o australiano (no hace falta evocar a los marcianos), que el pasado sábado hubiese acudido al festival Meruts, y al día siguiente al pregón de las fiestas de moros y cristianos, que se celebró en la plaza Major,  seguro que por hábitos, ademanes, vestimenta, formas expresivas y prioridades, pensaría que no era posible que habitaran en el mismo lugar  ciudadanos tan diferentes, como pertenecientes a civilizaciones de épocas diferentes.

    Dicho lo cual conviene centrarse en ese pórtico de entrada a la semana festera, por excelencia de Ontinyent, el pregón. El recinto para su celebración fue una engalanada plaza Major, con un intenso aire a rancio. Pero en aras  de la indulgencia, corramos un tupido velo sobre el atrezzo. Incluso sobre ese inaudito afán palmero de los conductores de la velada, ante la mas leve banalidad que acontecía en el estrado, como pudo observarse “in live” o “on line”.

    En primera fila la autoridad política del lugar y los cabezas de las fuerzas policiales. Todo muy encorsetado y  kitsch. Como la oratoria almibarada, recurrente y presuntuosa de los voceros. Pero de aquello que se presume y define acerca del pregón, según el diccionario de la lengua: “Promulgación o publicación que en voz alta se hace en los sitios públicos de algo que conviene que todos sepan, o anuncio al público de la celebración de una festividad y se le incita a participar en ella”, pues a la vista de oido y acontecido, habrá que poner en tela de juicio la consecución de tal fin. Máxime cuando se hace gala de ser unas fiestas de ámbito nacional, con aspiración a la internacionalidad y se busca el amparo de la UNESCO.

    Es un tema a revisar por la actual junta de fiestas. Entre otros, porque empiezan a dar la sensación de vivir anclados en el  glamour del reciente pasado.

    Como telón de fondo aparecía el ruinoso castillo de fiestas, adosado a la fachada del viejo Consistorio. Cuyo montaje y desmonte, cifrado cada edición festera en unos 30.000 euros, resulta un dispendio injustificado en el actual momento histórico. También es verdad que el origen del castillo actual, procede de 1984, cuando en aras de levantar uno que sustituyera al amortiguado que construyó el popular Carlets, se celebró un concurso que esta galardonado con tres premios, de los que el tenía que salir el futuro castillo festero El primer premio fue obtenido, según el jurado, por Andrés Navalón Gómez. Sin embargo la comisión formada por una representación del ayuntamiento, Caixa Ontinyent y societat de festers hizo caso omiso a las bases y terció por realizar un castillo híbrido amanerado, anclado a la fachada, cuyo fruto endeble se sufre ahora. Un gasto excesivo, que junto a banderines de estas u otras fiestas de la ciudad, siempre a cargo del erario público, el gobierno que preside Jorge Rodríguez deberá racionalizar, de cara a una mayor justicia distributiva del presupuesto municipal. Frente a la “herencia recibida” el batle siempre podrá esgrimir aquello de “rectificar es de sabios”.

    Entre las tareas que le esperan a la actual junta de fiestas ontinyentina está la de saber si: ¿será capaz de restituir el escenario de las calles Mayans y Gomis (carrer Maajor), en el recorrido de los actos principales de moros y  cristianos, donde la sonoridad de las bandas de música es mayor, y justifica el descenso de esas bandas en los desfiles?.

     

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