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El Blog de Josep Antoni
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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 04
    Marzo
    2016

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    Valencia Comarcas

    Un pregón con luz sociológica.

    No lo tenía nada fácil, en su traslado al Mig Any Fester, o sea el pregón del Mercat Medieval, reubicado en un escenario antaño habitual, y vivido por los jubilados de Ontinyent, la plaça de Baix y la de d’Alt (Plaça Mayor), digo del almogávar y empresario ontinyentí Sergio Pomar Montahud. Sobre todo después de haber dejado el listón de los pregones del Mercat Medieval bien alto, señalo al moro marino y catedrático Josep Pla Barber, el agosto pasado, quién anda estos días enzarzado en una esperada novedad editorial, en primavera, acerca de una historia sobre Caixa Ontinyent.

    Sin embargo ¡Sorpresa!, S. Pomar ofreció, desde el balcón trasero de la Sociedad de Festeros, donde se divisa toda la plaça de Baix, un pregón ameno, formal, divulgativo, evocador, entrañable, sencillo, sin bordados metafóricos en su oratoria, y tan próximo como profundo, tan lúcido como vibrante y todo sin recurrir a los artilugios eléctricos que con tanto “savoir fair” profesionalmente domina.
    Fue un pregón aleccionador y reconfortante, con unos mensajes que trascendían al evento, arrojándole mucha luz a la parroquia. La máxima con la abrió su proclama, fue un pre aviso: “Vull dedicar este pregó a totes aquelles persones que están convençudes de què l’èxit sols està per davant del treball als diccionaris”. Era la voz de la sesuda experiencia. A su lado el batle, Jorge Rodríguez, con una insinuante sonrisa, expresaba sus complacencias, a la par que se delataba como apostante en tan inédito pregonero.
    S. Pomar antes de entrar en materia puso sus cartas sobre la mesa, “l’oratòria, no és precisament, una de les meues qualitats, però sí que ho són, la curiositat, la il•lusió i la constància en tot allò que faig”. A partir de ese momento se dedicó a mostrar sus recursos bibliográficos, “Hasta el siglo XI, en que comienza el despertar de Europa, el mundo rural era autosuficiente”, y por tanto a dejar fluir su pedagogía histórica medieval, aunque fuese a grandes rasgos.
    Tras un salto de cuatro siglos, S. Pomar, aterrizó en los años de su niñez, con un verbo y unos contenidos que evocan al Joan Manuel Serrat de 1970, en “El meu carrer/ no val dos rals:/ són cent portals/ trencats a trossos/ i una font on/ van a abeurar/ infants i gats…”. Pomar es de los ontinyentins que aún conocieron “en el segundo tercio del siglo XX, las singularidades de aquel viejo estilo de comercio”. Y como descendiente de aquella generación se sitúa, en primera persona, en “el número cinco de la calle del Delme”, su morada de niño y joven, desde donde aboga por unos usos y costumbres por los que saca pacho desde el paso del tiempo, evocando orígenes y cambios. Caso de la Font dels Violins, dedicada a la memoria de Josep Melcior Gomis, a los diferentes comercios que poblaban aquella zona del Poble Nou, y que S. Pomar, con muy buen ojo retrospectivo, no duda en apuntar que, dichos comercios, “eran de trato próximo, que revertían en la sostenibilidad económica del entorno más próximo”.
    Poco a poco iba desmenuzando y detallando el palpitar de la vida, en su años jóvenes, entre las décadas de los 60 y los 70, con los mercados del barrio como escenario. Pero también hace uso de su íntima memoria histórica, para evocar lances de aquella vida cotidiana que perdura en el tiempo.
    La guinda la hubiese podido poner el ayuntamiento o la Societat de Festers, a quién compita, encargándole, a esa joyita de la música medieval que son el grupo local Menestrils, la ambientación musical del evento, o si se quiere también, para llenar un nicho de turismo cultural, la celebración de un festival con músicas y músicos que evoquen los sonidos de aquella época. Esperemos que llegue, en el “margen de mejora” de la que habla el gobierno municipal.

     

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