Blog 
El Blog de Josep Antoni
RSS - Blog de josep antoni mollà soriano

El autor

Blog El Blog de Josep Antoni - josep antoni mollà soriano

josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


Archivo

  • 05
    Abril
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    UN QUERER Y NO PODER

     

    Hay  que ver con que ahínco perseveran en el actual gobierno municipal de Ontinyent en  crear espacios museísticos en la ciudad, convencidos, al parecer, y pese a desconocerse si barajan estadísticas o  estudios de rigor que avalen la creación de dichas infraestructuras culturales. Dicho  afán se centra singularmente en   el llamado Museu del Tèxtil Valencià, cuyo recinto inicial iba a ser la antigua fábrica textil de Manuel Revert,  y cuya adquisición por parte del ayuntamiento ontinyentí se zanjó con 600.000 euros, que hace mas de una década tuvo que pagar el gobierno de la época, con la esperanza puesta en que la, por entonces despilfarradora, Generalitat, gobernada entonces y ahora por el PP, iba a poner a Ontinyent en el mapa europeo o al menos nacional de museos a visitar. Pero no cayó esa bicoca, cuya rentabilidad estaba por ver. Tras unos años sucesivos de ir posponiendo el Consell el presupuesto para su ejecución, llegamos a la marabunta de la crisis de 2008, momento en que se acabó la diversión. De este modo se acabó el proyecto de perpetuar la memoria de la labor textil de las gentes ontinyentinas, en particular y de las valencianas en general,  durante más de un siglo.
    Pero en este tema los diferentes gobiernos de la ciudad vienen mostrándose inasequibles al desaliento, y tras habilitar una sala en el Palau de la Vila, tras su inauguración, siendo alcaldesa Lina Insa, donde se mostraban telares y utensilios antiguos, y con el “cabet” siempre puesto en un magno museo textil, el gobierno actual que preside Jorge Rodríguez no pierde comba y trata de meterlo con calzador, a la espera de que vuelvan aquellos tiempos de chequera feliz, digo del proyectado Museo, en una versión bastante reducida. Para ello, y con miras a dotarlo de prestigio académico, implica a la Universitat y como antaño a la Generalitat. Pero esta, digo de sus gobernantes, ni fueron ni son de fiar. Por lo que las aspiraciones del batle Rodríguez de iniciar esta nueva etapa museística, contando con la presencia de la Consellera de Cultura, hasta la fecha viene resultando un fiasco, debido a los sucesivos aplazamientos, motivados siempre por la recurrente argucia de “problemas de agenda”. Pese a la gran comprensión y  condescendencia del gobierno municipal con la Consellera Mª José Catalá, y  creyéndola a pies juntillas,   la inauguración del Museu del Tèxtil, (versión portátil), prevista para este pasado martes, volvía a cambiar de fecha de fecha “sine die”.
    El ayuntamiento que se presenta como impulsor del Museo, junto a Caixa Ontinyent, también ha justificado el nuevo cambio de fecha “por la conveniencia para la promoción del Museo, el contar con la presencia de la Consellera”. Un razonamiento bastante inaudito, si tenemos en cuenta la gran desafección del público hacia los políticos.
    Frente a la terca realidad Rodríguez se esfuerza en mostrar una visión del proyecto esperanzadora, en aras de “reivindicar la pervivencia de un sector que da trabajo a 24.000 personas y exporta un 60% de su producción”. Lo que no es óbice para que se ponga sensato y le atribuya  “humildad”, pero ligada a conceptos como  “embrión” o “investigación y divulgación”. Que apuntan hacia la confianza y el rigor. Independientemente que después el futuro, ahora mismo pinta de incognito.
    Y es que por mucho que se quiera dosificar y encajar el pasado, en este caso el ontinyentí, su señas de identidad como ciudad, perduran en los restos de edificaciones que se levantaron a lo largo del cauce del río Clariano o en las naves, mayormente vacías, que permanecen en los polígonos industriales de la ciudad. Felizmente el edificio de la que se llamó buque insignia, del textil ontinyentí, Paduana, recientemente ha visto como eran acometidas las obras de restauración, aunque para otros usos.

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook