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El Blog de Josep Antoni
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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 28
    Septiembre
    2012

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    UNA DEUDA EN PERJUICIO DE TODOS

     Aunque hace meses que se sabia, no ha sido hasta el pasado fin de semana cuando, el edil de deportes ontinyentí, Pepe Pla (Compromís), con los datos en la mano, “amb pels i senyals”, cuando ha decidido tirar de la manta, poniendo en negro sobre blanco, el esperpento de la gestión de la piscina cubierta municipal, desde hace cuatro años, a raíz del forzado cambio de la empresa adjudicataria para su gestión.. Porque es inaudito que tras imponer, con dudosas artes, la salida de la anterior empresa gestora, Altius, abriendo de paso un pleito con ella, cuyo coste va a cargo a las cada día mas famélicas arcas municipales. La empresa sucesora que se incorporo, al  parecer, con las bendiciones políticas del anterior equipo gobernante del PP, ¿??, que ha fecha de hoy no haya ingresado en  las arcas municipales ni un euro, respecto a lo documentalmente acordado, es a todas luces flagrante e inaudito. Y ya va por 270.000 euros lo adeudado, sin que  oficialmente  se hayan exigido responsabilidades, que de haberlas “haylas”. Ratificándose el aserto que dice que quien debe a un banco (para el caso ayuntamiento) una suma pequeña tiene un problema (de eso los ciudadanos saben mucho, cuando por no pagar una multa de tráfico o cualquier otro débito, le embargan su cuenta bancaria), mientras que como acontece con Brakesport, según la denuncia que destapaba Pepe Pla, cuando la deuda asciende a 270.000 euros, quién tiene el problema es el ayuntamiento.

    De momento siguiendo los pasos de la burocrática legalidad, el regidor ha puesto en marcha un expediente, “perquè es depuren responsabilitats derivades de l’incompliment del contracte”. Aunque los recelos y la cansina experiencia, en estos lances, inducen a pensar que todo puede quedar en agua de borrajas.  Y los-as ejecutores de tal fechoría, al bien común, quedan impunes.

    Obviamente en el punto de mira de esta anormalidad figura, como máxima responsable  la ex alcaldesa Lina Insa, a la que Pla ha  conminado para que explique “per què tot i acumular-se aquest deute al llarg de tres anys, no s’havia fet res al respecte”. Una cuestión extensible, en justa correspondía, a la ex-regidora de hacienda, María Abad, que fue la protagonista de mover los hilos y dar largas en la resolución del caso. Demostrando una ineficacia y una personalidad temeraria en la ejecución de las funciones públicas, para las que fue elegida.

    Según el regidor de deportes el asunto de los impagos llego a sus manos el 19 de enero de este año cuando el jefe del negociado de ingresos y cobros emitió un informe, acerca las deudas pendientes del la empresa concesionaria del servicio de la piscina cubierta. Al parecer con el consentimiento de las aludidas Insa y Abad. Una circunstancia clamorosa que proyecta muchas sombras de dudas. Tanto en lo que compete a las mandatarias del PP, de cuyo proceder deberían rendir cuentas, donde toque. Pero también resulta incomprensible la parsimonia con   la que ha actuado el gobierno actual, ante un tema tan escandaloso. Pues dicha deuda debería haber sido conocida desde el primer día de la toma de posesión del gobierno de Jorge Rodríguez, y haber actuado en consecuencia, con el fin de no dejar acrecentar la suma.

    Frente a tanta anomalía gestora, cabe reseñar que tanto el servicio ofrecido, como la tarea que desempeña el personal laboral de la piscina cubierta, se ha mantenido con las prestaciones y eficacia requeridas. Y por ahí, al menos, no ha estado todo perdido.

     

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