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El Blog de Josep Antoni
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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 19
    Mayo
    2012

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    UNA RUTA HACIA NINGUNA PARTE

     Valencia ha pasado de la ruta del bacalao de los “clubbing”, entre las décadas de los años 80 y los 90, a la ruta del despilfarro, que recorre el cap i casal en autobús, según las crónicas del fin de semana, donde se muestran las inversiones ruinosas del lugar.

    No es el caso de Ontinyent, que ni siquiera contó con una Ciudad de la Luz, como la de Alacant, que ha pasado de “fábrica de sueños a pesadilla económica”. La capital valldalbaidina como mucho fantaseó con ser “la ciudad de los museos”, un mero castillo de naipes con el que accedió a la alcaldía de la ciudad, entre otras etéreas promesas de 2007, digo de la popular Lina Insa. La inopia museística, empezaba por el que iba a ser santo y seña, el heredado proyecto del Museo Textil, que ha modo de reliquia en altar, el gobierno actual municipal ha anunciado que le abrirá un escaparate en el vetusto palau de la Vila. Si bien el museo textil real y espectral es ya una ruta turística, pero aún inédita, que empezaría  en el solar de la antigua Paduana y culminaría en el vigente y fantasmagórico polígono del Pla. Mas de 4.600 parados en la ciudad, según el último dato del INEM, y casi otros tantos, a ojos de cubero, que se calcula atañen a la población emigrante, tanto la censada como la sin registrar, o sea en paro y sin papeles, cuyo colectivo, tras la irrupción de la crisis, abandonó espantada la ciudad, en busca de economías menos hostiles. Sin olvidar ese creciente número de jóvenes locales universitarios, o suficientemente preparados que, ante las sombrías expectativas laborales del terreno, optan por meter el portátil en la maleta y cruzar fronteras en busca del maná, que por estos lares parece haber agotado sus existencias. Una buena muestra de ello la ofrece semanalmente el periódico Loclar, a través de su sección “ontinyentins pel món”. La suma de todos los debe avala un incierto futuro.

    Aunque si se diese el caso, respecto a arbitrar alguna ruta, esta seria de no prioridades, como las acometidas en la escalinata del final de la calle Jacinto Benanvente, a menos de 50 metros de otro acceso similar, que costó mas de 300.000 euros, y el caminito de bajada al río Clariano, desde el inicio del puente de Santa Maria, que costó mas de 500.000 euros. Obras que tienen en común el brillo derivado de la ausencia en el tráfico de peatones. O esas millonadas invertidas en el blanco palau del Servef (previsores que fueron en acomodar la creciente nómina de parados), o el rizo urbanístico perpetrado en la plaza Santo Domingo.

    A día de hoy Ontinyent se asoma como una ciudad que se debate entre el ser y no ser, “it is the question”.

    Pero afortunadamente Ontinyent aún no ha echado  la toalla. Ahí están diversos fortines, locales. como Caixa Ontinyent, dispuesta a ser la Numancia crediticia del siglo 21, con esa suerte de himno rockero que entona en medio de la plaga cajera, “si solo queda una, esa seré yo”. Especialmente después de una semana en la que en este País, como aludía este diario, tras la derrota de Bankia, hervía la “Almansa otra vez.”. Del paso de Bancaixa por la ciudad aún quedan vestigios en sendas plantas bajas cerradas, situadas en la calle Gomis y en la avenida Daniel Gil.

    No obstante, y pese a todo, Ontinyent no sacaba indignados a la calle, este último fin de semana, pese a que haberlos “haylos”. Tal vez porque, como comentaba un profesor de Instituto en la ciudad, la gente joven de aquí aun anda confundida, y por liarse lo hacen hasta con la mas reciente historia. Así, sobre el movimiento de la “nova cançó”, que nació en los años 60, hace medio siglo, “lo atribuyen a un grupo que luchaba contra la democracia”, (en vez de contra la dictadura). Y así nos va.

     

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