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El Blog de Viviana González De Marco
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Viviana González De Marco Schapiro

Viviana González De Marco es Lic. en Administración de Empresas, Asesora de Imagen Personal, Consulting Events, Planner Wedding, Montaje de Escaparates, Auxiliar de Comercio Exterior, Profesional de la Escritura (escritora-redactora) y Prof. de Idiomas. ...

Sobre este blog de Moda y belleza

La Moda es algo que siempre me ha atraído. ...


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  • 29
    Diciembre
    2013

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    Por qué las parejas han decidido vivir separadas, cada cual en su casa o bien conviviendo...

     

    Ayer hablaba con una amiga sobre los pro y contras de una realidad social que crece día a día: el amor sin convivencia o bien convivencia con amor, pero sin papeles.

     

    Una apuesta por lo genuino ante el fracaso de lo convencional. Como un mandato natural y cultural, hasta no hace muchos años, la vida parecía fluir en una serie de capítulos lógicos: nacer, crecer, estudiar, trabajar, casarse, tener hijos y envejecer al lado de la misma persona y bajo el mismo techo o no? para eso se nos preparaba. Sin embargo, en los últimos tiempos las realidades personales y familiares comenzaron a cambiar, ya no somos sumisos, tomamos decisiones, no aguantamos, queremos nuestro espacio.

     

    Somos dueños de elegir la vida que queremos tener y al mismo tiempo debemos asumir los errores cometidos. Según las últimas estadísticas, tres de cada cinco parejas que se casa se divorcia. La cifra asusta, la verdad, pero acompaña el modo en que vivimos. “Hay crisis en el matrimonio como institución, pero también en la pareja. El estar casado supone apoyar al otro, sacrificar pequeños gustos para que subsista la vida en común, trabajar para sostener la familia, pero de pronto te quedas en paro, los problemas con la familia política, discusiones por tonterías cuando ya no soportas y eso hace que se venga abajo todo lo maravilloso que era al principio por lo tanto, eso no se enseña en ninguna parte”.

     

    Pero que pasa cuando nos separamos, nos divorciamos, esa decisión del ya no te soporto mas, del que estoy cansada, del que todo lo hago mal a tus ojos, donde se fue el amor?donde quedó aquello que sentimos un día? te elegí como madre o padre de mis hijas/os y de pronto…todos esos años que te dí…

     

    Ahora se estila como llaman los británicos LAT (Living Apart Together), que no es otra cosa que “parejas cama afuera”, es decir, dos personas que mantienen una relación estable y comprometida pero sin convivir o conviviendo por horas o quizás conviviendo, pero cuando quiero me marcho y otro día nos vemos. Se trata de jóvenes que simplemente desean conservar su independencia, como gente que ha pasado los 40 –generalmente con hijos– que vuelve a formar pareja pero adopta esta manera de relacionarse, sin discusiones por cuestiones domésticas.

     

    Los LAT, tienen el deseo de estar juntos pero no se contrapone con el de mantener espacios y tiempos propios. Sus defensores hablan de calidad de vínculo y de consensuar los momentos compartidos, de estar para el otro cuando lo desean y no por obligación. Sí, ya sé, estarán pensando que vienen de fracasos matrimoniales o de parejas larga duración que jamás han llegado al casamiento… tienen razón.

    El temor a otro tropezón, les da permiso para probar otra fórmula en la que nadie tiene que mudarse. Cuando te divorcias o rompes con tu pareja sin haberte casado jamás se debe aprender a convivir con una misma y te preguntas: ¿qué hago ahora?. Enfrentarnos a la soledad puede ser aterrador, porque allí tomamos café con nuestro monstruo interior como única compañía. Ese que nos cuestiona y nos mira sin indulgencia, hasta que logramos domesticarlo, reencontrándonos y aceptando lo que somos, lo que hicimos y hasta dónde llegamos. Pasar por ese proceso y superarlo nos hace crecer, nos dignifica. El techo propio se vuelve un refugio donde sentirse a gusto y, de vez en cuando, invitar a pasar a quien nos haga bien cuando tengamos ganas.

     

    Un punto muy pero muy importante que consideran los LAT son los hijos, y la dificultad o resistencia a la familia “acoplada”. Aunque la nueva pareja u hombre/ mujer que pase por nuestra casa, los chicos pueden no tener los mismos planes ni capacidad de adaptación, entonces la convivencia resulta catastrófica.

     

    De este modo, los adultos asumen la responsabilidad de integrarlos los fines de semana o en vacaciones y paseos, pero los códigos de la intimidad siguen teniendo el sello del lazo sanguíneo.

     

    Como ven, no es fácil pero tampoco difícil. Todo es cuestión de organización. Crees aun en la institución del matrimonio o preferís ser un LAT? qué opinas?espero tus respuestas…

     

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