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miguel navarro blasco

Soñador por naturaleza, administrativo por necesidad, juego a encadenar palabras entre sueños verbales. No aspiro ni espero nada, tan solo deseo compartir buenos momentos con quienes quieran compartirlos.

Sobre este blog de Cultura

Blog personal de un soñador irreverente, domador de viejas fobias y enamorado de palabras mestizas. Desencantado de dogmas políticos, sociales y económicos, considera sólo dos valores fundamentales, el hombre y Dios, el resto humo que lleva el viento. ...


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  • 25
    Marzo
    2013

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    Francesc Romeu o la república.

     En los últimos días estamos sacando los conceptos de sitio y lugar. Así es el caso de algunos partidos políticos que  miran la paja en el ojo ajeno y ocultan la viga en el propio. Ahora llega el Vicesecretario y portavoz del PSPV, Francesc Romeu, abogando para España  "un sistema más democrático como la República" ante una monarquía que, según defiende en su blog, "aparte de no ser transparente, está ensombrecida por la corrupción y el descrédito".  En esas opiniones se entremezclan conceptos como sistema de gobierno y  gobernantes. Se puede defender la República o la Monarquía pero no bajo el prisma del descrédito y, quizás me aventurase, con el de la manipulación.

    Veamos pues algún caso histórico: La antigua República Democrática Alemana era un gobierno “republicano” y “demócrata”, en apariencia, cuando en realidad se trataba de una dictadura atroz bajo los dictados de la ex Unión Soviética, que poco tenía que ver con la idea que pretende ofrecer el señor Romeu. Por otro lado existen Monarquías como la Noruega o la del Reino de Suecia (este es su nombre oficial) que son un claro ejemplo de transparencia, progreso y libertad.

    Descubrimos con esto un error conceptual en las palabras del portavoz del PSPV al pretender mimetizar un sistema político (la República) con una forma de gobernar (la que se está llevando a cabo por los partidos políticos españoles).  

    Un gobernante, con independencia del sistema político al que pertenezca, puede ser considerado como un “buen” gobernante cuando su actitud es la defensa del pueblo, los derechos de las mayorías o garantice el libre albedrío de sus súbditos. Tal vez estemos buscando responsabilidades fuera de lugar en vez de sanear los partidos políticos que deciden nuestros destinos.

    Para finalizar una sentencia lapidaria de Quevedo que expresa la preocupación fundamental del pueblo con independencia del régimen político: “Donde hay poca justicia es un peligro tener razón” Por tanto preocupémonos más de la justicia, de la equidad y del progreso, y menos de los formatos políticos.

     

     

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