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miguel navarro blasco

Soñador por naturaleza, administrativo por necesidad, juego a encadenar palabras entre sueños verbales. No aspiro ni espero nada, tan solo deseo compartir buenos momentos con quienes quieran compartirlos.

Sobre este blog de Cultura

Blog personal de un soñador irreverente, domador de viejas fobias y enamorado de palabras mestizas. Desencantado de dogmas políticos, sociales y económicos, considera sólo dos valores fundamentales, el hombre y Dios, el resto humo que lleva el viento. ...


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  • 26
    Abril
    2013

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    José María Hinojosa, un poeta silenciado.

     Hoy dedico esta entrada a un poeta de la Generación del 27, caído en el olvido, estigmatizado y silenciado. Por tal motivo, con premeditación y alevosía he alterado el orden dejando primero sus versos y después su biografía.

    A lo largo de la historia muchos autores han sido considerados malditos debido a una etiqueta previa lanzada, de forma maliciosa, por aquellos que no creen en la libertad, sean del color que sean. Un hombre es lo que construye y no lo que otros piensen de él.

     

    POEMAS

     

     

    Calma

                                                                   A Luis Buñuel

     

    ¿Dónde se acaba el mar?

    ¿Dónde comienza el cielo?

    Los barcos van flotando.

    o remontan el vuelo?

     

    Se perdió el horizonte,

    en el juego mimético

    del cielo y de las aguas.

     

    Se fundió el movimiento,

    en un solo color

    azul, el azul quieto.

     

    Se funden los colores;

    se apaga el movimiento.

     

    Un solo color queda;

    no existe barlovento.

     

    ¿Dónde se acaba el mar?

    ¿Dónde comienza el cielo?

     

     

     

    Campo-estelas

     

    Almendros en flor.

     

    La primavera

    se acerca.

     

    Cerezos en flor.

     

    La primavera

    está plena.

     

    Granados en flor.

     

    Ya se aleja

    la primavera.

     

     

    Canción final

                                                                       A Rafael Alberti

     

    Y qué se me importa a mí,

    que la helada se deshiele.

     

    Y qué se me importa a mí,

    que los pájaros no vuelen.

     

    Y que los barcos mas barcos,

    solo por la mar naveguen.

     

    Si tengo en ciernes un campo

    de margaritas de nieve.

     

     

    Cuando nos miramos

     

    Mi cabeza inclinada sobre el aire

    miraba su cabeza hecha amor por mis ojos

    cuando de sus cabellos

    saltaban las abejas para dejar su miel

    en los labios resecos y sin esperanzas

    en los labios hundidos bajo las palabras

    llenas de amor y sangre.

     

    Nuestras cabezas acaban por perderse

    envueltas en las nubes

    la mía inclinada sobre el aire

    la suya hecha amor por mis ojos.

     

     

    El fuego calcina nuestras carnes

     

    Este brazo de fuego

    quemaba mi costado

    recubierto de brotes

    plenos de savia verde

    cuando tu cabellera

    fue de piedra en el viento

    y mis sueños se abrían

    en pétalos de carne.

     

    Estos aires de fuego

    derretirán la nieve

    lejana de los polos

    al cuajar en el árbol

    nuestros dos corazones.

     

     

     

    Erótica imprevista

     

    Hundido entre juncales,

    eludí la pasión

    de la mujer sin carne.

     

    Eludí la pasión,

    dentro de mi ramaje

    y sin quererlo yo.

     

    Perdida entre arenales

    la mujer, ya voló

    mi carne con su carne.

     

     

    Herido siempre, desangrado a veces...

     

    Herido siempre, desangrado a veces

    y ocultando mi sangre sin riberas

    llevo mis pasos presos entre nieblas

    y mis miradas van sobre cipreses.

     

    Aún conservo en las uñas esta sangre

    que me dejó la carne de un momento

    empapado de lágrimas y miedo

    cuando vino a perderse entre mi carne.

     

    Era sólo mi sangre quien llamaba

    en medio de aquel valle, de aquel bosque,

    y era sólo mi sangre, eran mis voces

    las que oían la lluvia sobre el agua.

     

     

     

    Huyendo del destino

     

    En medio de este hueco redondo y transparente

    que me persigue siempre a través de la tierra

    retumban los hachazos que separan las ramas

    brotadas en el tronco de mármol patinado

    por el humo de pólvora y la luz de la luna

    filtrada entre los dedos de tus manos de nieve.

     

    Tus brazos recogían en sus siete colores

    la lluvia de mi frente y la espuma del agua

    perdiéndose en las aguas tu cabellera rubia

    mientras que tu cabeza flotaba entre las olas

    verde entre verdes algas con los labios abiertos

    por la caricia última de mis labios de fuego.

     

     

     

    La rosa de los vientos

     

    Para picotear sobre mi fría palma

    bajan aleteando las estrellas

    y la Osa Mayor no será nunca blanca

    porque ha olvidado su pasión mimética.

     

    Han puesto colgaduras encaladas

    para borrar los huecos de mis huellas,

    mujeres negras que habitan mi casa.

    Sólo han brotado de mi barco velas.

     

    Mientras oteo curvos horizontes

    en el balcón de escarcha tempranera,

    veo llegar el humo desde Londres,

    que amarillo nació en las chimeneas

    y, cano ya, me llama a grandes voces

    y pregunta con gesto anacoreta

    por la senda que lleva al Polo Norte.

     

    Encogiendo mis hombros hechos niebla

    yo le regalo un alfabeto Morse.

     

     

     

    Mi alegría

     

    Vino a mí en espiral,

    con vuelo de mañana,

    su voz hecha sonrisa

    de lucero del alba.

     

    Mi sangre baña el río

    en aleteo de agallas;

    queda el cuerpo sin sangre

    y oye la voz del alba.

     

    Está mi cuerpo frío

    ya tendido en la playa,

    y huyendo de la luz

    desaparece el alba.

     

    Su voz hecha sonrisa

    vino a mí en espiral;

    mi gesto sin aristas

    fue a ella en espiral.

     

     

    Mi cabeza inclinada sobre el aire...

     

    Mi cabeza inclinada sobre el aire

    miraba su cabeza hecha amor por mis ojos

    cuando de sus cabellos

    saltaban las abejas para dejar su miel

    en los labios resecos y sin esperanzas

    en los labios hundidos bajo las palabras

    llenas de amor y sangre.

     

    Nuestras cabezas acaban por perderse

    envueltas en las nubes

    la mía inclinada sobre el aire

    la suya hecha amor por mis ojos.

     

     

    Mi corazón perdido

     

    En su cuerpo de espuma nacían las espigas

    que en ráfagas de viento llenan con sus rumores

    mi corazón perdido en el mar de su lengua

    mi corazón hallado en medio del desierto

    por cadenas de voces en oasis de sangre.

     

    Mi corazón perdido busca entre sus encajes

    la llama que devore las ansias de su sombra

    y las nieves que bajen de las altas montañas.

     

     

    Nuestro amor

     

    Nuestros cabellos flotan en la curva del aire

    y en la curva del agua flota un barco pirata

    que lleva en su cubierta entre cercos de brea

    tus miradas de ámbar y el ámbar de tus manos.

     

    Nuestros cabellos flotan en aire enrojecido

    mientras su cuerpo pende hecha color su carne

    de los siete colores tendidos en un arco

    sobre el cielo de hule herido por sus ojos.

     

    ¿Por qué siempre rehuyes el encerrar tu carne

    en mi carne cuajada de flores y de heridas

    abiertas con puñales en madrugadas blancas

    llegadas del desierto entre nubes de polvo?

     

    Nuestros cabellos flotan en la curva del aire

    envueltos entre ráfagas de crímenes violentos

    y manos inocentes quieren lavar la sangre

    derramada en la tierra por el primer amor.

     

     

    Pasión sin límites

     

    Vuela mi corazón

    unido con los pájaros

    y deja entre los árboles

    un invisible rastro

    de alegría y de sangre.

     

    Las gotas de rocío

    se helaron en las manos

    abiertas y floridas

    de los enamorados

    perdidos en la brisa.

     

    Vuela mi corazón,

    mi corazón atado

    con cadenas de estrellas

    a la sombra de un árbol

    atado con cadenas

    y con cantos de pájaros.

     

     

     

     

    ¿Por qué no?

     

    Bañábase en la playa

    sin corazón

    y sin el velo de la desposada.

     

    Y tenía su cuerpo,

    sin corazón,

    por la arena salada recubierto.

     

    Tendida sobre el aire,

    sin corazón,

    comenzó a despojarse de su carne.

     

    ¿Y el corazón?

    Los peces lo llevaban,

    mar adentro, colgado de sus alas.

     

    Sencillez

     

    Los dedos de la nieve

    repiquetearon

    en el tamboril

    del espacio.

     

    Parábolas de nubes

    forman un halo

    de cristal,

    sobre el monte nevado.

     

    Una línea

    y un plano.

     

    Quiero poner mi vista

    sólo en el espacio,

    que es sencillo

    y a la vez complicado.

     

     

    Siempre bella

     

    Precisamente porque estaba sola

    tendida en una rama de la noche

    no quise vadear el arco iris

    para unir en un beso nuestras voces.

     

    Ella guardaba dentro de sus ojos

    una pareja de palomas blancas,

    ella tenía dentro de sus párpados

    la nieve derretida de sus lágrimas.

     

    Esta noche de seda, cómo cruje

    y se hace toda ecos, a mi paso,

    ocultando en sus pliegues las palabras

    que escapan sin querer de nuestros labios.

     

    Precisamente porque estaba sola

    yo me había disuelto con el aire,

    dejó volar aquel par de palomas.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    De "Orillas de la Luz"

     

    Sueños

     

    Embadúrnate el cuerpo,

    de oscuridad

    y de silencio,

    y podrás levantar

    la copa de los sueños.

     

    Pasaron superpuestas

    ráfagas de recuerdos,

    y los nuevos clisés

    sólo quedan impresos,

    mientras hay luz de menta

    dentro del pensamiento.

     

    Una astilla de luz,

    agujerea

    los tulipanes negros.

     

     

     

    Unidos por la luz

     

    Bajo una misma luz

    están nuestras cabezas.

     

    Tu corazón y el mío

    cantan sobre las piedras

    cuando la noche oculta

    los rugidos de fieras.

     

    ¿Tu corazón y el mío eran sólo de arena?

     

    Por el desierto arrastran los camellos sus penas

    y llevan en sus ojos oasis de palmeras.

     

    ¿Tú corazón y el mío

    eran sólo de arena?

     

    Por el desierto arrastran

    los camellos sus penas

    y llevan en sus ojos

    oasis de palmeras.

     

    ¿Tu corazón y el mío

    eran sólo de arena?

     

    Nuestras sombras unidas

    florecen en la tierra.

     

     

     

    Ya no me besas

     

    Un viento inesperado hizo vibrar las puertas

    y nuestros labios eran de cristal en la noche

    empapados en sangre dejada por los besos

    de las bocas perdidas en medio de los bosques.

     

    El fuego calcinaba nuestros labios de piedra

    y su ceniza roja cegaba nuestros ojos

    llenos de indiferencia entre cuatro murallas

    amasadas con cráneos y arena de los trópicos.

     

    Aquella fue la última vez que nos encontramos,

    llevabas la cabeza de pájaros florida

    y de flores de almendro las sienes recubiertas

    entre lenguas de fuego y voces doloridas.

     

    El rumbo de los barcos era desconocido

    y el de las caravanas que van por el desierto

    dejando sólo un rastro sobre el agua y la arena

    de mástiles heridos y de huesos sangrientos.

     

    Aquella fue la última noche que nuestros labios

    de cristal y de sangre unieron nuestro aliento,

    mientras la libertad desplegaba sus alas

    de nuestra nuca herida por el último beso.

     

     

     

     

    BIOGRAFIA

     

     José María Hinojosa Lasarte (nacido en la calle Santa Ana número 2 de Campillos, Málaga, 17 de octubre de 1904 - Málaga, 22 de agosto de 1936) fue un poeta español de la Generación del 27, introductor en España de la poesía surrealista y codirector en 1929, junto con Emilio Prados, de la revista Litoral.

    Tercer hijo de Salvador Hinojosa y de Asunción Lasarte, una rica familia de hacendados, conservadora y muy religiosa. En 1914 llegaría a Málaga, desde Alameda, para cursar el bachillerato como alumno interno en el Colegio San Fernando que estaba situado en la Calle Victoria número 9. En 1918 toda su familia se trasladaría a Málaga.

    Mostró desde muy temprano su inclinación por las letras y la política. Su infancia la pasó entre Alameda, Campillos y Málaga. Asistió al colegio San Fernando, en calle Granada. y al de los jesuitas de El Palo: un solo curso y fue compañero de los poetas José María Souvirón y de Manuel Altolaguirre.

    A comienzos de la década de los años 20, la familia Hinojosa se instala definitivamente en Málaga, concretamente en la calle Larios y José María comenzaría a relacionarse con la bohemia artística de la ciudad que se reunía en las tertulias del Café Inglés en la misma calle Larios. En 1921 cursa con brillantez sus estudios de Derecho en la ciudad de Granada donde se licenció años más tarde. Allí entablaría amistad con Federico García Lorca.

    En la capital del reino, y desde finales de 1923, entraría en contacto con los ambientes poéticos y pictóricos, convirtiéndose en testigo de las vanguardias artísticas de aquellos años. En este año empieza a escribir poesía. Sus primeros libros, Poema del campo (Madrid, 1925) y Poesía de perfil (París, 1926) poseen una poesía muy influida por Juan Ramón Jiménez.

                Junto a Manuel Altolaguirre y José María Souvirón edita la revista “Ambos”, con ecos del Dada, Expresionismo y Futurismo, y agrupando literatura, pintura y música, creación, crítica y traducciones, que marcaría la línea de posteriores y relevantes revistas malagueñas como Vida Gráfica o Litoral. Hinojosa publicaría en Ambos sus primeros versos, “Poema de Invierno”.

    Sus primeros libros "Poema del campo" (Madrid, 1925) y "Poesía de perfil" (París, 1926) poseen una índole arcádica y simbolista, influida por Juan Ramón Jiménez, en arte menor. El poeta de Moguer se referirá a Hinojosa por estas publicaciones como «...vívido, gráfico poeta agreste».

    Atraído por las vanguardias, pero también para estudiar francés en la Sorbona, viajó a París en 1925, trabando amistad con la joven generación de pintores -entre los españoles, los de la Escuela de París: Joaquín Peinado, Bores, Ángeles Ortiz, Benjamín Palencia...- y escritores de su época -el escritor cubano José María Chacón, el hispanista francés Jean Cassou- y asimilando las estéticas de vanguardia, entre ellas el Surrealismo de André Breton, hacia donde orientaría su obra poética.

    A su regreso a España Emilio Prados le presenta al grupo del 27 activo en la Residencia de Estudiantes (Salvador Dalí, Luis Buñuel, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Luis Cernuda) y del Novecentismo (Juan Ramón Jiménez, José Bergamín) colaborando activamente en revistas en el grupo formado por los poetas del 27 de Málaga.

    En 1927 publica su libro poético "La rosa de los vientos" (Málaga, 1927), su libro más breve con dieciséis poemas y prólogo, donde son patentes las huellas de las vanguardias, el futurismo y el ultraísmo. Sus publicaciones aparecían en bellas ediciones de autor con ilustraciones de sus amigos pintores como Dalí, Bores, Benjamín Palencia o Moreno Villa.

                En 1928, tras una breve estancia en Londres, realiza un viaje por los países nórdicos y la Unión Soviética con José Bergamín y Rosario Arniches, en viaje de bodas, y vuelve desilusionado de los logros de la revolución rusa. Él protegió a Dalí y a Gala cuando pasaron unas vacaciones en Torremolinos tras escapar de Paul Éluard. Ese mismo año se convertiría en coodirector de la revista "Litoral", junto a sus fundadores.

                Publica Orillas de la luz (Málaga, 1928) y la "La flor de California" (Madrid, 1928), ambos escritos en 1927 -aunque algunos textos de “La Flor de California” son de 1925- y que muestran un autor dueño de un mundo propio y original. En “La flor de la California” hay reminiscencias de “Los cantos de Maldoror”, de Isidore Ducasse, conde de Lautréamont, y chispazos poéticos humorísticos inspirados por Ramón Gómez de la Serna.

    En su segunda parte, "Textos oníricos", desaparece ahora la leve trama argumental de los capítulos iniciales y el relato se convierte en poema en prosa, en un ejercicio de escritura automática plenamente surrealista. El libro representa uno de los hitos más significativos del surrealismo español, siendo además el primer libro de este estilo publicado en España, editado junto a dibujos de Joaquín Peinado el 12 de abril de 1928 por la imprenta Sur.

    El surrealismo de Hinojosa se adelanta al de Lorca (Poeta en Nueva York) o Alberti (Sobre los ángeles). Injustificadamente, y debido al contexto histórico fuertemente ideologizado, politizado y radical, Hinojosa sufrió fuertes críticas provenientes de autores o críticos comunistas como Bergamín o de Juan Ramón Masoliver, que lo descalificaban, ninguneando su obra, denominándolo “bohemio con cuenta corriente” o “señorito andaluz”.

    En 1931 publicaría su último libro, "La sangre en libertad", también surrealista. Un año antes había comenzado su relación, con muchas fluctuaciones sentimentales, con Ana Freüller Valls, algo que se deja notar en la obra, repleta de vívidas y violentas imágenes surrealistas, agonía y sexualidad, que parece prefigurar el final trágico del autor.

    Desde la proclamación de la II República iniciaría una intensa actividad política en partidos conservadores. Durante estos años publicaría más de ciento cincuenta artículos en la prensa de Málaga. En agosto de 1932 es detenido tras el pronunciamiento de Sanjurjo por sus mítines en la Comunión Tradicionalista, y puesto en libertad quince días más tarde. Tras las elecciones de 1933 sería nombrado Delegado del Gobierno de la Conferencia Hidrográfica del Sur de España con sede en Málaga, durante unos meses.

                En 1936 abre un bufete de abogados con José María Barrionuevo y se presenta a las elecciones generales de España de 1936. Tras el pronunciamiento militar del 17 y 18 de julio es detenido una semana después, junto a su padre y su hermano, acusados de “fascistas”. El 20 de julio habría visto por última vez a Ana Freüller. El 25 julio, los tres son conducidos a la Prisión Provincial.

    El 22 de agosto de 1936, José María Hinojosa, su padre y su hermano, así como Luis Altolaguirre, hermano del escritor Manuel Altolaguirre, y cuarenta seis detenidos más, serán fusilados ante la tapia del cementerio de San Rafael, de Málaga, por un grupo de milicianos del ejército republicano que habían asaltado previamente la Prisión Provincial, como represalia por los bombardeos de los depósitos de la CAMPSA efectuados por la aviación franquista.

    “...Otro poeta malagueño cuya muerte terrible no se ha mencionado entre nosotros.” Luis Cernuda (Historial de un libro – 1958)

    En Febrero de 1937, los cadáveres de las víctimas de la represión son exhumados. Y el 3 de Diciembre son enterrados en la cripta que se excava en la capilla del Cristo de la Victoria (Catedral de Málaga).

    El nombre de José María Hinojosa, y su obra poética, ha estado olvidado durante muchos años, hasta que en 1974 el Servicio de Publicaciones de la Diputación de Málaga, dirigido por Miguel Alcobendas, recogió en facsímil su obra completa, siendo objeto a partir de entonces de diferentes estudios internacionales.

    La Diputación Provincial acordaría el 15 de junio de 1998 distinguirle como “Hijo Predilecto de la Provincia de Málaga”

     

    Obras:

     

    Poema del campo (Madrid, 1925)

    Poesía de perfil (París, 1926)

    La rosa de los vientos (Málaga, 1927).

    Orillas de la luz (Málaga, 1928).

    La flor de California (Madrid, 1928)

    La sangre en libertad, (Málaga, 1931).

    Poesías completas Málaga: Litoral, 1983.

    Seis poemas inéditos. Málaga: Diputación Provincial, 1988.

    Obra completa de José María Hinojosa (1923-1931), edición de Alfonso Sánchez. Fundación Genesian, 2004.

     

     

     

    Fuentes:

    Amediavoz.com

    Wikipedia

    Poetas andaluces.com

     

     

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