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Blog En analógico y en digital - Rubén Sánchez Antuña

Rubén Sánchez Antuña

Ingeniero de telecomunicación, diplomado en economía y postgrado de especialista en economía de las telecomunicaciones. Como escritor tiene publicados cinco libros: "Dos estrelles nel firmamentu infinitu","El murmuriu d'un mieu ensin nome","Dos visiones asturianes de le...

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Reflexiones sobre las TIC y la sociedad de la información


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  • 14
    Noviembre
    2014

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    LA CARRERA HACIA EL 5G

    El 17 de diciembre de 2013 la Comisión Europea emitió una nota que quizás no tuvo toda la repercusión que debería; sin embargo, en ella la entonces consejera de la Agenda Digital, Neelie Kroes, anunciaba una partida de 700 millones de euros hasta 2020 para el impulso de la investigación en redes 5G, el siguiente paso en materia de transmisión de datos móviles. También mencionaba como socios prioritarios en este proyecto a Nokia Networks y a Alcatel Lucent.

    A mediados de este año, Ericsson desveló que había conseguido una velocidad de descarga de 5 Gbps en distintas pruebas de laboratorio que fueron supervisadas por dos operadoras. En 2016, la Isla de Man, un territorio autónomo dependiente de la corona británica y situado en el mar de Irlanda, se convertirá  teóricamente en la primera zona europea con las infraestructuras necesarias para soportar las nuevas redes de telefonía móvil 5G.

    Mirando al otro lado del planeta, parece que nos llevan –como viene siendo habitual- un poco de ventaja. Bastante antes de que lo hiciera la Comisión Europea, el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de Corea del Sur anunciaba una inversión de 1.500 millones de dólares para el desarrollo de una red móvil 5G y Samsung en mayo de 2013 ya conseguía trasmitir datos a  1 Gbps. Otro actor importante desde hace tiempo con esta futura tecnología es Huawei (y por lo tanto el gobierno chino), que invertirá más de 500 millones de euros en los próximos años.

    Más de uno se preguntará si, no estando ni siquiera normalizada la implantación del 4G a nivel mundial, merece la pena centrar tantos esfuerzos en el desarrollo del siguiente estándar. La respuesta es clara y concisa: los Juegos Olímpicos de Invierno que tendrán lugar en 2018 en Pyeongchang (Corea del Sur) y las Olimpiadas de Tokio 2020 van a ser los dos momentos clave para para presentar al mundo la tecnología 5G.

    Todo son elogios ante la posibilidad de tener en un dispositivo móvil una velocidad de descarga 50 veces más rápida que por ejemplo una conexión de 100 Mbps por fibra óptica. Pero no todo es velocidad. Todas las pruebas conocidas se están haciendo en el rango de frecuencias de los 26-28 GHz, una frecuencia que se sitúa muy por encima de los 800 MHz que ocupará a partir de enero de 2015  la telefonía móvil 4G europea. ¿Qué implica?  Es un rango de frecuencias con una longitud de onda muy corta, por lo que tiene alcance máximo de 2 kilómetros.

    Colocar antenas cada 2 kilómetros puede ser viable en entornos urbanos, pero no en el ámbito rural o en zonas con dificultades orográficas. Eso por no mencionar que más antenas conllevan más alarma social y un aumento del gasto por parte de las compañías de telecomunicaciones que ya invirtieron cifras millonarias en las redes 3G, posteriormente en las 4G y por ello están escaldadas.

     

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