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ERGO IPSO FACTO COLUMBO OREO
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Blog ERGO IPSO FACTO COLUMBO OREO - Alberto Soler Montagud

Alberto Soler Montagud

Apasionado por la música. Soy un ferviente mahleriano aunque también un enamorado del jazz clásico que no renuncia a otras músicas siempre que lleguen a emocionarme. Me gusta tanto leer como escribir y a veces hasta crear una singular obra gráfica de la que he hecho varias exposiciones. En octubre d...

Sobre este blog de Comunitat

Este blog nace para que afloren algunas de mis inquietudes y mantiene una ventana abierta para que los seguidores plasmen libremente las suyas.


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  • 28
    Febrero
    2013

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    ADOLESCENCIA Y PROVOCACIÓN

    Acabo de ver esta foto, y he percibido cierto desafío en la mirada de la niña que me ha hecho sentir temor ante la posibilidad de que tener que confrontarme con ella por culpa del dichoso cigarrillo. 

    ¿Que no me haré el loco y dejaré que se lo fume...?, pienso con cobardía queriendo dejar pasar una responsabilidad que no me apetece asumir.

    Sin embargo, la niña-mujer me mira, lo hace fijamente y parece hasta con 'ganas' –quien sabe si con necesidad– de que me acerque a ella y le diga algo.

    Tal vez sea porque ella, como el resto de los adolescentes, utiliza la seducción y la provocación sin querer manifestar un miedo aparente a las críticas que pueda recibir, cuando tal vez sienta ese miedo como algo real e incómodo… 

    Es como si, con su actitud, los adolescentes estudiaran con cautela la reacción de los adultos y juzgaran, y 'jugaran' con los límites que deben respetar y los que 'pueden' traspasar sin peligro para ellos. Para 'ella' en este caso.

    Sin embargo, al querer saber que es lo que pueda estar pasando y cual pueda ser la demanda real de la niña que me mira mientras fuma (o simula hacerlo) intento recordarme a mi mismo que los adolescentes, cada vez que utilizan esta táctica, no tiene claro lo que sienten, ni tampoco, probablemente, lo que quiere. Así, su provocación, queda reducida solo a un lenguaje de signos con el que el púber intenta distanciarse del adulto, aparentemente para buscar su autonomía, cuando inconscientemente, lo que necesita es nada mas (y nada menos) que seguridad.

    ¡Que complicado!

     

     

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