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ERGO IPSO FACTO COLUMBO OREO
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Alberto Soler Montagud

Apasionado por la música. Soy un ferviente mahleriano aunque también un enamorado del jazz clásico que no renuncia a otras músicas siempre que lleguen a emocionarme. Me gusta tanto leer como escribir y a veces hasta crear una singular obra gráfica de la que he hecho varias exposiciones. En octubre d...

Sobre este blog de Comunitat

Este blog nace para que afloren algunas de mis inquietudes y mantiene una ventana abierta para que los seguidores plasmen libremente las suyas.


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  • 11
    Octubre
    2013

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    CON UN PAR DE TETAS

     

    Me produjo gran placer disfrutar el pasado miércoles de la irrupción en el Congreso de los Diputados de tres activistas de Femen con los pechos desnudos (grupo feminista de protesta ucraniano fundado en 2008 que, desde mayo de 2013, tiene representación en España reivindicando la lucha contra el aborto, la violencia machista, la feminización de la pobreza y el acoso laboral), justo cuando intervenía Alberto Ruiz-Gallardón, al grito de 'aborto es sagrado' y en una operación minuciosamente preparada que pudo acabar en desgracia cuando una de las jóvenes se agarró  a una columna y a punto estuvo de caer sobre los escaños al sentarse en la barandilla  que da al hemiciclo.

    Tras su espectacular acometida, las tres activistas –todas de 21 años de edad– recibieron un aplauso por parte del Grupo Parlamentario de la Izquierda Plural que molestó a un mojigato Gallardón que, al volver las aguas a un cauce mas manso, retomó la palabra para preguntar retóricamente cómo se podía aplaudir tamaña barbaridad. La respuesta se la dio Cayo Lara diciendo que 'en un Parlamento en el que se aplauden leyes que hacen tanto daño a mucha gente a nadie le debería molestar que se aplauda una protesta a favor del derecho de las mujeres al aborto'.

    La intromisión de estas tres jóvenes en el hemiciclo me pareció un gesto simpático por lo que de transgresión suponía su oposición al ritual falsario de quienes pretenden dar forma democrática a una imposición dictatorial (la ley de aborto de Gallardón) mas propia de un estado confesional que de un hipotético estado de derecho.

    Fue también un deleite disfrutar con las desencajadas caras de póquer que sus señorías populares ponían, con estoica resignación, al asistir a lo que más tarde calificarían como un espectáculo bochornoso y hasta como una “cochinada” según se pudo escuchar en 13TV, la cadena televisiva de la Conferencia Episcopal.

    No negaré haber experimentado un lúdico deleite al contemplar los hermosos cuerpos de las tres manifestantes, entrenados con férrea disciplina para afrontar arriesgados menesteres (según declaró Lara Alcázar, representante de la organización en España) como trepar por paredes, portar enormes pancartas sin que se quiebre la armonía de sus trabajadas proporciones y aferrarse con fuerza a columnas y barandillas sin  que en mas fornido ujier consiga separarlas de sus atalayas reivindicativas.

    A quienes aprecien tintes machistas en mi elogio al atractivo físico de las activistas de Femen, les pido que consideren que es la propia organización quien elige a las militantes con más encantos. Tanto es así que si Femen hubiera decidido que la protesta hubiera estado a cargo de mujeres con unos cuerpos de proporciones estándar y no con unos senos de moldeado rayano en la perfección, mi elogio se habría circunscrito al acto reivindicativo.

    Estoy plenamente convencido de que, incluso en la elección del físico de las tres activistas, hubo un ánimo de transgresora provocación por parte de Femen (lo que no me parece mal ni bien, sino todo lo contrario) y prueba de ello –y de la repercusión mediática que supone– es que estemos hablando de ello como broche final de esteartículo que ahora concluyo.

    Alberto Soler Montagud
    Médico y escritor

     

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