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ERGO IPSO FACTO COLUMBO OREO
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Blog ERGO IPSO FACTO COLUMBO OREO - Alberto Soler Montagud

Alberto Soler Montagud

Apasionado por la música. Soy un ferviente mahleriano aunque también un enamorado del jazz clásico que no renuncia a otras músicas siempre que lleguen a emocionarme. Me gusta tanto leer como escribir y a veces hasta crear una singular obra gráfica de la que he hecho varias exposiciones. En octubre d...

Sobre este blog de Comunitat

Este blog nace para que afloren algunas de mis inquietudes y mantiene una ventana abierta para que los seguidores plasmen libremente las suyas.


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  • 11
    Agosto
    2012

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    EN EL 50 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE MARILYN MONROE

    Coincidiendo con el 50 aniversario de las muerte de Marilyn Monroe, he leído en algún sitio que la actriz tenía un coeficiente intelectual de 168; que adoraba leer a Tolstoi, a Whitamn y a Milton; que recibió clases en el Actor´s Studio de Lee Strasberg, a quien, por cierto dejó parte de su herencia. Y he concluido que todo mito tiende a ser mitificado, sobre todo si, transcurridos tantos años después de su muerte, aun suscita las mismas reacciones de veneración como si aun viviera.

    También he leído que el dramaturgo norteamericano Arthur Miller dijo en cierta ocasión que Marilyn (con quien estuvo casado cinco años) tenía una gran biblioteca pero nunca la vio terminar un solo libro. Y no me ha importado descubrir tamaña atrocidad, o al menos debería serlo para quienes amamos la lectura.

     

    De pronto, mientras escribía el esbozo de esta crónica (que procede de un comentario que hice en una red social) he levantado los ojos del teclado y tras encender un cigarrillo imaginario (hace dos años que no fumo), he contemplado la foto que ilustra el artículo y que un buen amigo, Gerardo Rivas, había colgado en Facebook junto a un panegírico que con su  fluida prosa le dedicaba a nuestra querida Marilyn.

    Y de pronto, no le he concedido ninguna importancia al hecho de que la preciosa actriz fuera, o dejara de ser, esa rubia tonta que muchos, despectivamente, creyeron ver en ella y que aun hoy, otros, debaten cuestionando su inteligencia y sus cualidades artísticas sin llegar a conclusiones determinantes.

    Porque soy consciente de que adoro a Marilyn, y porque sé que con eso me basta. Como sé también que ese implacable juez que es el tiempo, le ha conferido la categoría de gran actriz cuya prestancia y “savoir faire” delante de las cámaras siempre fue más allá del “intrascendente y sensual contorneo de caderas de una rubia oxigenada incapaz de interpretar siquiera su propio papel” como algunos dijeron. Algo que Marilyn sufrió intensamente (siempre creyó ser una mala actriz)  por haber interiorizado un sentimiento de minusvalía profesional, y hasta vital, como consecuencia de una desgarradora baja autoestima.

    Vuelvo a mirar  de nuevo la foto, y esta vez sonrío y apago el puñetero cigarrillo, que ni siquiera me ha hecho toser, alegrándome de haber dejado de fumar.

    Contemplo la foto por enésima, ahora con embeleso, y pienso que debe formar parte de la colección privada de mi amigo Gerardo. Y lo envidio.

    Al llegar a la conclusión de que Marilyn Monroe seguirá viva "forever and ever" para quienes la amamos, doy gracias infinitas a Dios, o a quien sea, por tan hermoso regalo.

     

     

     

     

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