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ERGO IPSO FACTO COLUMBO OREO
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Alberto Soler Montagud

Apasionado por la música. Soy un ferviente mahleriano aunque también un enamorado del jazz clásico que no renuncia a otras músicas siempre que lleguen a emocionarme. Me gusta tanto leer como escribir y a veces hasta crear una singular obra gráfica de la que he hecho varias exposiciones. En octubre d...

Sobre este blog de Comunitat

Este blog nace para que afloren algunas de mis inquietudes y mantiene una ventana abierta para que los seguidores plasmen libremente las suyas.


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  • 19
    Marzo
    2012

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    EN NOVIEMBRE SE LES VOTÓ Y EN LAS FALLAS SE LES CRITICA... ¿ALGUIEN LO ENTIENDE?

     

    A lo largo de la historia la fiesta de las fallas se ha caracterizado por una reivindicativa crítica social que en algunos momentos históricos de la dictadura franquista fue el único modo en que los valencianos podían manifestar su reprobación ante las arbitrariedades de unos gobernantes e instituciones entonces intocables. Las fallas eran una válvula de escape que cada mes de marzo, con el beneplácito de una censura que hacía la vista gorda, promovía las sonrisas de quienes interpretaban lo que los ninots insinuaban y lo que entre líneas sugerían los sencillos versos explicativos de cada efímero monumento antes de que el fuego los convirtiera en cenizas.

     

    El meninfotismo valenciano

    Si bien siempre he conseguido sintonizar, y hasta entablar una cómplice connivencia, con ese espíritu fallero (mitad humorístico, mitad denuncia) con el que muchos valencianos celebran la llegada del equinoccio de primavera, este año me ha resultado difícil asumir una característica idiosincrática (mas bien un rasgo) que se identifica y hasta define la valencianía y que, en la coyuntura socioeconómica actual, me avergüenza mas que nunca. Me refiero al “meninfotismo”, un término intraducible al castellano que podríamos definir como un “dejémoslo estar…”, “no vale la pena…”, “aguantemos y ya está…”, “total para qué…”.

    Lo que critican las fallas de 2012

    La resignación que indefectiblemente se asocia con el meninfotisme valenciano me ha hecho reflexionar, y hasta sentirme mal, estas fallas de 2012 al comprobar como el arte y la sátira que otros años me hacían sonreír, en esta ocasión me han embargado de una incómoda indignación.

    Como cada año, en las fallas se ha conjugado una crítica al caricaturizar múltiples aspectos de nuestra vida social y política. Este año, en un porcentaje muy elevado, los jocosos vituperios surgidos de la inspiración de los artistas falleros han tenido como objetivo una severa reprobación a personajes como Francisco Camps, Carlos Fabra, Rita Barberá y tantos implicados e imputados de todos conocidos por su relación (presunta o no) con las tramas de corrupción política.

    También ha sido monotemático un general reproche a la crisis, las circunstancias que nos han conducido a esta deplorable situación, sus responsables y sus principales perjudicados (las clases trabajadoras) mientras las grandes fortunas acabarán siendo beneficiadas o al menos incrementando su patrimonios al poder comprar inmuebles a precio de saldo a unos desesperados vendedores asfixiados por el crac.

    Las fallas se hacen eco de los recortes

    Como noticia de última hora, y como consecuencia de los recortes (es admirable la capacidad de los artistas para, en muy poco tiempo, modificar el “guión” de una falla y adaptarlo a la mas palpitante actualidad), proliferan por todas las calles y esquinas de la ciudad decenas de ninots representando a un amenazante Rajoy que, tijeras en mano, conmina con dejar en la ruina a los contribuyentes en general y a los funcionarios en particular. 

    Antes reíamos, ahora lloramos

    Otros años, críticas de esta índole, así como también otras que aun no he mencionado como las alusivas a la manipulación informativa de Canal 9, los derroches y opulencias de una administración autonómica que ha dejado en quiebra a la Comunidad Valenciana, las acusaciones de financiación irregular del partido que ostenta el poder, los casos de prevaricación y un triste y largo etcétera, me habrían hecho sonreír.

    Pero hoy, en plenas fiestas falleras de 2012 y a menos de tres meses de la últimas elecciones generales, no puedo menos que considerar improcedentes las jocosas manifestaciones de las masas adocenadas que ríen con ganas las críticas a sus gobernantes mientras se deleitan con los sugestivos monumentos que engalanan la ciudad Valencia.

    Por qué los censuráis si hace poco les votasteis

    Ante tanta desfachatez y tantas caras risueñas que comen buñuelos y miran con admiración a uno y otro lado sin dejar de sonreír, no puedo evitar preguntarme: si tanta gracia les hace que las fallas critiquen a los políticos valencianos, si tan corruptos los consideran, si tan salvajes y censurables les parecen las medidas de los recortes ¿podría alguien explicarme porque la mayoría de los valencianos lleva tantos años votando al PP? ¿por qué se premia a la corrupción en las urnas? ¿porqué se indignan y asustan de Mariano Rajoy y sus enormes tijeras quienes hace menos de tres meses le otorgaron una mayoría absoluta para que hiciara lo que quisiera con la ayuda de los poderes fácticos que apoyan a su partido?

    No diré nada mas. Buenas fallas y buena suerte.

     

     Alberto Soler Montagud

     
     
     

     

     

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