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ERGO IPSO FACTO COLUMBO OREO
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Alberto Soler Montagud

Apasionado por la música. Soy un ferviente mahleriano aunque también un enamorado del jazz clásico que no renuncia a otras músicas siempre que lleguen a emocionarme. Me gusta tanto leer como escribir y a veces hasta crear una singular obra gráfica de la que he hecho varias exposiciones. En octubre d...

Sobre este blog de Comunitat

Este blog nace para que afloren algunas de mis inquietudes y mantiene una ventana abierta para que los seguidores plasmen libremente las suyas.


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  • 28
    Julio
    2013

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    NO LINCHEMOS AL MAQUINISTA

    Contemplemos y reconozcamos la presunción de inocencia a Francisco José Garzón, el maquinista del Alvia Madrid-Ferrol que descarriló en Santiago. La misma presunción de inocencia a la que se acogen los políticos que a partir de ahora arremeterán contra un profesional con derecho a equivocarse. A equivocarse como nos equivocamos los médicos, los conductores de automóviles, los abogados, los pilotos de aviación, los mecánicos o los gobernantes al tomar decisiones que a veces generan conflictos bélicos.

     

     

    No es lo mismo una imprudencia que un error

     

    Ya de entrada, y como dice la psicóloga Pilar Calvo (autora del libro 'Los Factores Humanos y Organizativos en la Investigación y Prevención de Accidentes Ferroviarios'), consideremos que existe una gran diferencia entre "ser imprudentes" y "ser falibles": los primeros comete "imprudencias", los segundo "errores". De hecho, todas las personas cometemos errores, pero ¿acaso todos somos imprudentes? 

    Sigue diciendo Pilar Calvo que si confundimos "imprudencias" con "errores",  todos seremos imprudentes.

     

    La imprudencia tiene una connotación de carácter y de trastorno de la personalidad que tiende a ser consistente y permanecer en el tiempo. Además, la imprudencia se contempla de forma incriminatoria en el Código Penal.  

    Sin embargo, los "errores humanos" los aborda la psicología desde hace muchísimos años y tienen que ver con el "procesamiento de la información" y la complejidad de la conducta humana. Existe mucha bibliografía sobre ello precisamente porque errores los cometemos absolutamente todas las personas.

    Aunque la equivocación del maquinista llegara a demostrarse, deberíamos considerar que, a priori, este hombre no es un asesino. También,  que un accidente de esta magnitud nunca obedece a un simple proceso de causa-efecto con un único factor, sino a un cúmulo de ellos que deberán ser analizados con precisión quirúrgica para llegar a un dictamen fiable y concluyente.

     

    Valencia, 3 de julio de 2006

     

    En Valencia, ya el mismo fatídico día 3 de julio de 2006 que todos recordamos con dolor y rabia, se descargaron culpas y responsabilidades contra un maquinista muerto en un el accidente trágico de metro que aun mantiene decenas de heridas abiertas en víctimas y familiares. Un accidente que, curiosamente (aunque explicaciones debe haberlas) apenas tuvo repercusión mediáytica e institucional si se compara con la que está recibiendo (como es de justicia) la tragedia ferroviaria de Santiago.

    Si a este pobre hombre, Francisco José Garzón,  se le declara justa y probadamente culpable, consideremos que, lo sea o no, su penitencia ya ha comenzado. No le justifico ni pretendo evitar que caiga el peso de la ley sobre él si mereciera una pena, pero si exijo que no se le criminalice  ni se le linche mediáticamente antes de que se sepa lo que ocurrió.

     

    Que no ocurra en Galicia lo que aun hoy sucede en Valencia

     

    Quiero manifestar mi inmenso respeto, condolencia y solidaridad con las víctimas del accidente ferroviario de Santiago de Compostela y sus familiares.

    También felicitar a las autoridades autonómicas y estatales por su inmediata y adecuada forma de reaccionar ante el siniestro. Presiento que en Galicia se van a tratar y a recordar con respeto a las víctimas, no va a ocultarse información ni se engañará a los ciudadanos respecto a las causas de este accidente.

    O al menos, ese es mi deseo. O lo que es lo mismo, que pasados unos años, no hayan dudas ni queden heridas abiertas, ni tampoco que nadie necesite manifestarse pidiendo saber qué ocurrió el 24 de julio de 2013 y exigiendo que se depuren responsabilidades.

    Por razones profesionales y de amistad conozco de cerca algunos casos, y sé que es tedioso, dramático, cansino y mortificante para los familiares y supervivientes de una catástrofe de tal magnitud ver como pasa el tiempo sin que nadie les clarifique lo que en justicia exigen.

    Buenos días (tardes, o noches según cuando cada cual lea este artículo) y buena suerte a todos.

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