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ERGO IPSO FACTO COLUMBO OREO
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Alberto Soler Montagud

Apasionado por la música. Soy un ferviente mahleriano aunque también un enamorado del jazz clásico que no renuncia a otras músicas siempre que lleguen a emocionarme. Me gusta tanto leer como escribir y a veces hasta crear una singular obra gráfica de la que he hecho varias exposiciones. En octubre d...

Sobre este blog de Comunitat

Este blog nace para que afloren algunas de mis inquietudes y mantiene una ventana abierta para que los seguidores plasmen libremente las suyas.


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  • 14
    Agosto
    2012

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    TRISTE LAMENTO POR EL HIMNO NACIONAL ESPAÑOL

    Durante la ceremonia de clausura de los JJOO 2012, casi me emocioné cuando escuché el himno nacional inglés coreado por decenas de miles de personas. No fue nada relacionado con un súbito patriotismo foráneo sino, tal vez, la consecuencia de haberme perdido ese himno español que hoy me es imposible cantar, entre otras cosas porque no tiene letra y también porque no siento nada cuando lo escucho. Y en verdad me duele mi apática insensibilidad ante un símbolo patrio tan significativo.

    Probablemente haya influido que, siendo pequeño, me obligaran a cantarlo cada mañana en mi instituto mientras se izaban las banderas. Era la rutina diaria de una España en blanco y negro que hoy me produce picores cuando acuden mi mente unas estrofas que siempre asocié con cuarteles y en las que unos surrealistas "yunques y flechas cantaban al compás de un himno" que nunca nadie me explicó. Y si lo hizo, no debió hacerlo muy bien porque, aun hoy, confundo los yunques con frases que evocan una “camisa nueva que tú bordaste en rojo ayer” o una pareja compuesta por “Isabel y Fernando cuyo espíritu impera”, y que murieron “besando la sagrada bandera”. Sin duda era algo demasiado complejo para un niño de diez años.

    Reconozco que en algún momento de mi vida habría podido hacer el esfuerzo de aferrarme al himno nacional español hasta llegar a sentirlo como “mío”. Pero nunca lo hice.

    Sin embargo, es justo dejar constancia de que, aunque lo hubiera intentado, me habría sido imposible porque tanto el himno como la bandera española estuvieron “secuestrados” (en cierto modo aun lo están) por quienes aun ansían una España que sea la "reserva espiritual de occidente". unos presuntos patriotas, solo de "su" patria, que esperan el regreso “banderas victoriosas al paso alegre de la paz” y que "vuelva a reír la primavera que por cielo, tierra y mar se espera”

    Y claro, así planteado, es fácil entender que a veces me emocione al escuchar los himnos nacionales de otros países y nunca me ocurra cuando es el mío el que suena.

     

     

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