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Jonatan Molina

Jonatan Molina es psicólogo por la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), licenciado con mención honorífica "Alumno 5 estrellas". Se especializó en psicología clínica infantil y actualmente combina su labor en la clínica con proyectos de investigación y formación a padres y centros educativos.

Sobre este blog de Salud

El blog de psicología de Jonatan Molina Torres


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  • 27
    Septiembre
    2016

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    4 trucos para enseñar a hacer "STOP" a los niños

    4 trucos para enseñar a hacer

    Si se hiciera un sondeo entre padres y profesores acerca de los problemas más frecuentes en la población infantil, la falta de autocontrol sería sin duda uno de los más elegidos. En el modelo de sociedad actual prima lo inmediato, en parte gracias a la influencia de las nuevas tecnologías en nuestras vidas. Esto hace que los niños tengan cada vez más problemas de impulsividad, a nivel tanto comportamental como mental. Se están perdiendo actividades como los juegos de mesa, la lectura, los puzzles, etc. que dan lugar a que el niño actúe de manera reflexiva y por tanto consiga "parar" sus comportamientos impulsivos para sustituirlos pr otros más adecuados. Pero, ¿qué es exactamente la impulsividad y cómo puedo reducirla en mi hijo?

    La impulsividad-reflexividad es considerado un estilo cognitivo, es decir, es un modo habitual de procesar la información por parte de los niños. Este estilo está compuesto por dos variables:

    1. Latencia de respuesta: Se refiere al período de tiempo que tarda una persona en responder tras la presentación de un estímulo.
    2. Exactitud de la respuesta: Si la respuesta emitida por el sujeto es correcta o no.

    Poniendo un ejemplo ilustrativo, si en clase la profesora pregunta si alguien sabe el resultado de la operación 4x7, la latencia se correspondería con el tiempo que tarda el niño en responder (si lo hace inmediatamente, si espera a que le den la palabra, etc.) y la exactitud se referiría a si la respuesta está bien o no. Al combinar el nivel que presenta un niño en cada una de estas variables, obtenemos 4 modos distintos de respuesta:

    4 trucos para enseñar a hacer

    Como se observa en la imagen, los sujetos impulsivos son aquellos cuya latencia de respuesta es baja y sus errores, altos. Esto tiene una implicación importante, ya que está demostrado que los niños impulsivos suelen, en comparación con el resto de niños, tener un peor rendimiento académico, sufrir más problemas de atención y tener menos autocontrol. Además, se ha encontrado relación entre la impulsividad y otros problemas como son el uso de alcohol o el abuso de internet en edades más avanzadas.

    Dada la importancia de potenciar un estilo reflexivo en los niños, se han creado algunos programas para conseguirlo. El primero y más conocido es el PIAAR (Gargallo, 1993), un programa educativo que entrena a los niños en habilidades para mejorar tanto la reflexividad como la capacidad atencional. Lo interesante de este material no son las fichas de trabajo que plantea, ya que éstas son bastante obsoletas por haber sido publicadas hace más de 20 años. Lo realmente interesante de este programa es la explicación de 4 técnicas que son efectivas para conseguir en el niño un perfil más reflexivo, es decir, que les enseñen a hacer "STOP" a comportamientos impulsivos que tienen consecuencias negativas para ellos. Son procedimientos cognitivo-conductuales muy sencillos que los padres pueden utilizar en cualquier actividad que compartan con el niño, o incluso en tareas escolares. Estos 4 trucos son:

    1. DEMORA FORZADA

    Obliga a tu hijo a que transcurra un tiempo mínimo para responder. Se le pueden establecer al niño unos tiempos mínimos de finalización de la tareas, antes de la cual no es posible hacerlo. Esto evitará que conteste rápido por acabar antes y permitirá un mayor tiempo para que revise la tarea y piense realmente en cómo terminarla. La utilización de pistas visuales como un reloj o una alarma son de gran ayuda en este caso.

    2. SCANNING

    Este truco se aplica una vez que hemos conseguido que el niño no conteste automáticamente sin pensar, ya que el objetivo no es solo que tarde más, sino que utilice estrategias para contestar correctamente. El scanning, por tanto, es una secuencia de pasos que el niño debe ejecutar. En el ejemplo de un juego de encontrar las 7 diferencias, la secuencia a seguir debería ser:

    -Mirar el modelo y el dibujo con las diferencias

    -Fragmentar los dibujos en partes

    -Seleccionar una parte y compararlo con respecto al modelo

    -Determinar en el modelo la forma correcta

    -Comprobar si esa parte es igual o diferente

    -Continuar comprobando partes hasta que encuentre todas

    3. HABLA INTERNA

    El habla es un instrumento muy potente para regular el comportamiento de los niños, en concreto el comportamiento impulsivo. Las autoinstrucciones no son más que palabras que el niño se dice y que le ayudan a saber qué tiene que hacer en cada momento. El adulto debe servir de modelo al niño de cómo aplicar este lenguaje para conseguir realizar la tarea correctamente, y poco a poco el habla debe ir pasando de ser externa (en voz alta) a interna (mental). Lo que el niño deberá recitar en su cabeza serán los pasos a seguir para la resolución de problemas, que se explica más abajo

    4. RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS

    Establecer una serie de pasos para resolver cualquier tarea genera en el niño sentimiento de autoconfianza. Además, si el niño sigue los pasos estará dilatando la respuesta al tener que ir cumpliendo secuencialmente cada paso. Existen numerosas técnicas de resolución de problemas (el programa PIAAR tiene su propio sistema, que puedes descargar aquí), pero casi todas plantean las mismas preguntas que el niño debe ir contestando antes de resolver la tarea:

    -¿Qué tengo que hacer? (Saber lo que se me pide)

    -¿Cómo lo voy a hacer? (Diseñar un plan)

    -Autorrefuerzo (Automotivarme con frases como “Lo voy a hacer genial”, “ya puedo hacerlo”)

    -Autoevaluación (Guiar mi conducta y regularla diciéndome cosas como “Lo estoy haciendo bien”, “debo seguir concentrado para no equivocarme”)

    -Repaso (Volver a hacer la tarea mentalmente)

     

    4 trucos para enseñar a hacer

     

    Existen otros dos trucos que son necesarios para que la aplicación del resto sea efectiva. En primer lugar, el adulto tendrá que utilizar el modelado, es decir, debe mostrarle al niño la manera adecuada de realizar las tareas; esto es especialmente importante a la hora de enseñar las autoinstrucciones, donde será el adulto el que muestre qué mensajes hay que decirse y cómo pasar del lenguaje externo al interno. Por otro lado, al niño se le debe premiar en todas aquellas ocasiones en las que aplica las técnicas correctamente, sea cual sea el resultado de la tarea (en el ejemplo de las 7 diferencias, si aplica bien las técnicas pero no encuentra las 7). El refuerzo puede ser o bien social (una palabra de ánimo, una alabanza, un abrazo,…) o bien material (un regalo, una chuchería,…). Los sistemas de economía de fichas suelen ser muy útiles en estos casos, y ya hablé de cómo aprender a diseñar una en otro de mis artículos que puedes ver aquí.

     

     

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