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Jonatan Molina

Jonatan Molina es psicólogo por la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), licenciado con mención honorífica "Alumno 5 estrellas". Se especializó en psicología clínica infantil y actualmente combina su labor en la clínica con proyectos de investigación y formación a padres y centros educativos.

Sobre este blog de Salud

El blog de psicología de Jonatan Molina Torres


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  • 26
    Enero
    2016

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    Huelga de deberes

    Estas semanas ha circulado por internet una imagen que se ha convertido en viral. La protagonista es Leyre, más en concreto su madre. En la foto se ve una nota dirigida hacia el tutor de la niña al que se le informa que Leyre no ha hecho los deberes que se le mandaron para Navidad, pero la razón que da la madre es cuanto menos sorprendente.

    Huelga de deberes

    La nota de la mamá de Leyre ha vuelto a poner sobre la mesa un tema muy controvertido: los deberes escolares. Parece imposible entender un sistema educativo sin las tareas del colegio que hay que realizar en casa para reforzar lo aprendido en clase, pero hay un movimiento cada vez más grande que defiende su eliminación por considerarlos negativos para el desarrollo de los niños.

    ¿Prohibir los deberes? Lejos de parecer utópico, en algunos países es una realidad que incluso está regulada por leyes. En Francia, los deberes están prohibidos en la escuela primaria desde 1956 tras la publicación de una circular que indicaba que ”ningún deber escrito, sea obligatorio, sea facultativo, se mandará a los alumnos fuera de clase”. En 2006 se publicó un informe por parte de un organismo gubernamental francés relacionado con la educación. Tal y como se recoge en un artículo de INED21, en ese informe se exponen 7 argumentos en contra de los deberes:

    Huelga de deberes

    1. Argumento legal: Un funcionario público debe respetar la ley: El incumplimiento sistemático de esta circular por parte de los profesores franceses provocó que en 2012 la asociación de padres más grande de Francia convocara una “huelga de deberes” durante 15 días para protestar por una práctica que consideraban “poco útil, antipedagógica y que acentúa las desigualdades”. La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA) también se pronunciaron al respecto pidiendo que existan tareas para casa, pero que éstas sean formación complementaria como lecturas, visitas a museos, investigaciones, etc. que, sobre todo, puedan hacerse sin ayuda de un adulto. Esto ayuda no solo a fomentar su capacidad intelectual sino también a que el niño sea más autónomo.

     

    1. Argumento democrático: No todas las familias puedan ayudar de la misma manera a sus hijos: Cuando se habla de que los deberes son un sistema desigual se refieren fundamentalmente al hecho de que es discriminatorio. Familias con problemas económicos no podrán ayudar a aquellos niños que necesitan apoyo escolar externo como clases particulares o academias. Tampoco familias con bajo nivel cultural son capaces de realizar ellos mismos una supervisión y ayuda de los deberes con sus hijos. Puesto que las tareas suelen ser puntuables, estaríamos entrando en un juego perverso en el que aquel niño con menos recursos es penalizado por el sistema educativo.

     

    1. Argumento sanitario: El desarrollo normal de un niño no es capaz de adaptarse a una jornada de trabajo demasiado larga: ¿Nos hemos planteado cuál sería nuestra salud psicológica si después de una larga jornada de trabajo nos esperara más trabajo todavía en casa? Sería una situación difícil de sostener para un adulto, sin embargo esto es lo que viven los niños cada día al volver de clase. Jornadas de 6 horas en el centro escolar se complementan con la realización de deberes, estudiar para exámenes, trabajos, etc. por no mencionar las actividades extraescolares que en muchos casos inundan las agendas diarias de los niños. Tal y como el propio informe indica, las casas de los alumnos no deben convertirse en turnos de noche de la escuela; deben ser un lugar donde se favorezca el desarrollo integral del niño.

     

    1. Argumento social: La realización de deberes disminuiría el tiempo de esparcimiento, de descanso y de vacaciones: El nivel de presión que se exige plantea un escenario desolador: el niño tiene poco tiempo para desarrollarse en aquello que le gusta. Los talentos de cada menor se ven poco a poco coartados ante la imposibilidad de encontrarle encaje entre tanta actividad. Si bien es cierto que, en muchas ocasiones, los padres no son capaces de gestionar ese poco tiempo libre del que disponen correctamente, como por ejemplo dejando que use sin control algunos algún dispositivo tecnológico. Este vídeo resume perfectamente este punto:

     

    1. Argumento psicológico: El alumno podría ser víctima de un chantaje afectivo por los deberes: Los deberes no solo tienen un impacto escolar en el niño, sino también familiar. Son el motivo de la mayoría de las discusiones que se dan entre padres e hijos en edad escolar. ¿El problema? Que la discusión del “momento deberes” afecta irremediablemente a la relación padres-hijo. Una madre una vez me dijo en consulta: “acabo tan cansada de pelear con mi hijo por los deberes que cuando llega la hora de después de cenar y me pide un mimo, no me sale dárselo”. Hasta ahí estamos llegando: el afecto de una madre se hace dependiente del correcto desempeño del niño en las tareas escolares. En el mejor de los casos, los padres gestionan la situación pero recurriendo a premios y castigos que no hacen sino crear una motivación extrínseca (“lo hago para conseguir un premio”) en el niño en vez de una motivación intrínseca (“lo hago porque me gusta hacerlo”)

     

    1. Argumento moral: Las tareas para casa podrían estar mandándose únicamente por una cuestión de imagen: No podríamos entender nuestro sistema educativo sin los deberes. Es algo tan arraigado que incluso algunos padres se quejan si los maestros no mandan tareas para casa, lo que provoca que algunos profesores envíen tareas para casa aun no estando del todo de acuerdo en ellas. Mandar deberes de cara a los padres o a los colegas de profesión, es decir, otros profesores que ven casi como una traición que un compañero no envíe tareas por eso del agravio comparativo.

     

    1. Argumento pedagógico: Los deberes priorizan modelos de éxito basados únicamente en el esfuerzo y el trabajo respecto a la adquisición de conocimientos: Un profesor nos contó una historia en clase: “Imaginad que en el siglo XIX congelan a un médico y a un profesor y los despiertan en nuestra época. El médico no podría ejercer, porque los avances técnicos y científicos harían que no supiera desenvolverse en este nuevo ámbito. Sin embargo, el profesor…” Seguimos teniendo el mismo modelo educativo heredado de la etapa industrial, donde se busca crear futuros operarios de fábricas. Valores como la creatividad, la autonomía, la moral, las competencias emocionales, etc. no son cultivados en la escuela puesto que no se consideran útiles. Se fomentan otro tipo de habilidades como la concentración, el esfuerzo y el trabajo, cosas que están muy bien para subsistir en el mundo del siglo XIX, pero insuficientes para el siglo XXI.

     

    Como comenté en mi post anterior, vivimos un cambio de época, y ese cambio debe verse reflejado en todos los ámbitos de nuestra sociedad, entre ellos la educación. El modelo de un profesor que posee todos los conocimientos, los transmite de manera inequívoca a sus alumnos y que les manda tareas para reforzar lo aprendido pierde su sentido desde el momento en el que aparece Internet. Tenemos actualmente todo el conocimiento en nuestra mano, pero las competencias para saber gestionar ese conocimiento, procesarlo, combinarlo y convertirlo en conocimiento nuevo es algo que debe enseñar la escuela. Algunas corrientes pedagógicas innovadoras como el “Flipped Classroom” (“clase invertida”, en inglés) ya proponen que las tareas se realicen en clase con el apoyo del profesor mientras que en casa se visualice la lección. Poniendo patas arriba el modelo actual estamos consiguiendo derribar desigualdades: el niño ve la clase en casa y al día siguiente trabaja los contenidos con el profesor, que es capaz de ayudarle en aquello que no haya entendido.

    Huelga de deberes

     

    ¿La solución en España puede pasar por una huelga de deberes a la francesa? No lo sé, no sé ni siquiera si los deberes son beneficiosos o no, una pregunta a la que la ciencia tampoco sabe darle una respuesta exacta. Son cada vez más las personas que piden una reflexión colectiva sobre qué tipo de personas queremos formar en las escuelas, y eso pasa irremediablemente por cambiar el modelo actual, en el que se incluyen las tareas escolares. Las actividades para casa ayudan a reforzar lo aprendido, además de educar en la cultura del esfuerzo y el hábito, pero estos objetivos no debemos perderlos de vista cuando reflexionemos acerca de, sobre todo, el volumen de tareas que se le exigen a los niños y el tiempo que ello ocupa en sus vidas. Si quieres unir tu voz a las casi 2 millones de personas que han solicitado una racionalización de los deberes en el sistema educativo, pincha aquí.

     

    Huelga de deberes

     

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