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¿Hay vida en Marte?
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Blog ¿Hay vida en Marte? - Jorge Fauró

Jorge Fauró

Jorge Fauró nació en Madrid en 1966. Es periodista. Subdirector de INFORMACIÓN

Sobre este blog de Cultura

Acordes y desacuerdos y otros cantos de sirena.



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    2010

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    Los Antonio Vega que en España han sido

    PUBLICADO EL 19 DE MAYO DE 2009

    El 8 de diciembre de 1980, Juan de Dios S. M. entró en clase como si le persiguieran 20 gorilas en celo. Pero no. No había ningún mono desesperado llegado hasta el viejo colegio de franciscanos al olor del culo de mi compañero de primero de bachillerato. Aquel rocker de 14 años irrumpió en el aula y gritó: «¡Han matado a LennonHernando, su inseparable compañero de pelo rizado (con aquel cabello «modelo Harpo» él se empeñaba en hacerse tupé), añadió enrabietado: «Primero mataron a Elvis, y ahora han matado a John». ¿Mataron a Elvis?, pensé antes de reaccionar al asesinato del Beatle. A mí ya me gustaban los Beatles entonces. Tenía dos o tres discos suyos y en casa no faltaba el Sergeant Peppers y yo adoraba She’s leaving home. Conocía bien, pues, el impacto de aquel magnicidio a las puertas del Dakota. Era terrible, sin duda, y aunque entonces yo ya empezaba a dejar de escuchar a Pink Floyd (aparqué todo por la nueva ola cuando cayó en mi tocadiscos un manoseado ejemplar de Regatta de Blanc de Police, regalo de un primo mío), supe enseguida que la muerte de Lennon iba a traer cola. Me empapé de todos los noticiarios de la radio, no me despegué de la televisión, y al día siguiente le dije a mi madre que comprara el Pueblo y el Ya (lo de El País era todavía una cosa moderna y peligrosa para un matrimonio –mis padres- que había hecho cola para ver el cuerpo muerto de Franco).

    Ese año estaba ya metido en mi primer libro de adolescencia (Músika Moderna) y recordé entonces los nombres de otros mártires del rock: Hendrix, Joplin, Morrison, Brian Jones… y ahora John Lennon. Casualmente, hacía pocas semanas que acababa de comprar Double Fantasy y conocía bien los temas: me gustaban los de él y me parecían ridículos los de Yoko. Advertí también que mi entrada en la música fue gracias a los fab four. En la casa de verano del mismo primo escuchábamos A hard day’s night en un viejo cassette. Una canción de aquél disco suena desde entonces dentro de mi cerebro cada vez que pienso en los Beatles: Should have known better. Ou ou aaaaaaaaaa.

    Ese mismo año, Madrid estallaba. Música, cine, pintura, las drogas, la noche, gente peligrosa, macarras, chicas, chicos, gays, lesbianas. En música estaban los tipos duros y los babosos. Entre los primeros, Glutamato, Derribos y Sindicato Malone; del lado de los segundos, los Secretos, Mamá y Nacha. Creo que fue Antonio Vega quien lo dijo: «Nos decían que las drogas mataban y resultó que entre todas las mentiras que se decían entonces, ésa era verdad». O algo así.

    Y escondido detrás esa frase, fue el caballo, y no al revés, el que galopó a lomos de unos y de otros, de los tipos duros y de los blanditos, de gente como García Alix y de tipos como el propio Vega.

    Como ocurrió con Lennon, la música hecha en castellano también ha tenido sus mártires. El primero fue Canito, el batería de Tos (luego Secretos), muerto en accidente de tráfico el primer día de 1980. La desgracia parecía querer ensañarse con los intérpretes de Déjame. Cuatro años más tarde fue el sustituto de Canito, el también batería Pedro Antonio Díaz, quien la cascó por la droga en 1984. El líder del grupo no iba a ser menos. El 17 de noviembre de 1999 encontraban muerto en un portal de Malasaña a Enrique Urquijo. Aquel caballo tenía unas alas altamente peligrosas.

    He hecho memoria. Me faltan bastantes, posible y lamentablemente, pero la droga, el sida, otras enfermedades derivadas de una vida de excesos (digo de excesos, no digo mala) y la mala suerte, se han llevado por delante entre los 20 y los 45 años a buena parte de la mejor generación de músicos que ha tenido este país:

    1. Canito (Tos, 1-1-1980, accidente de tráfico)
    2. Eduardo Benavente (Alaska & los Pegamoides, Parálisis Permanente, 14-5-1983, accidente de tráfico)
    3. Ulises Montero (tocaba el saxo habitualmente con Loquillo y los Trogloditas, Gabinete Caligari –Tócala, Uli- o Sindicato Malone, 20-12-1986, sobredosis de heroína)
    4. Toti Árboles (batería, Plástico, Pegamoides, Parálisis, Dinarama, La Frontera, 1992, sobredosis de heroína)
    5. Enrique Urquijo (guitarrista, compositor y cantante de Los Secretos, 17-11-1999, heroína)
    6. Eugenio Haro Ibars (guitarrista, Glutamato Ye-Yé, 11-4-1994, sida)
    7. Alberto Haro Ibars (Sindicato Malone, 27-10-1986, cáncer a los 23 años)
    8. Ramón Recio (Glutamato Ye-Yé, 5-4-1988)
    9. Julián Infante (guitarrista, Tequila, Pistones, Los Rodríguez, 4-12-2000, sida)
    10. Pepe Risi (guitarrista, Burning, 9-5-1997, neumonía)
    11. Toño (cantante, Burning, 9-5-1992)
    12. Tino Casal (modista y cantante, 1989)
    13. Manolo Iglesias (Tequila, junio de 1994)
    14. Carlos García Berlanga (guitarrista, cantante, compositor, Kaka de Luxe, Pegamoides, Dinarama, 5-6-2002, hígado, heroína)
    15. José Brena (batería, Décima Víctima, 1993, suicidio)
    16. Ignacio Gasca, “Poch” (guitarrista, cantante, Derribos Arias, enfermedad de Huntington, 18-9-1998)
    17. Manolo Mené (guitarra, Mamá, 25-11-2004, infarto)
    18. Kike Turmix (cantante, 16-10-2005)
    19. Joe Borsani (cantante, editor, 8-6-2003)
    20. Antonio Flores (cantante, 30-5-1995)
    21. Antonio Vega (cantante y guitarrista, 12-5-2009, cáncer de pulmón)

    Frente al mundo idílico del rock, lleno de sexo y drogas, lo advirtió Pete Townsend en 1965 cuando escribió My generation para su grupo, The Who (dos muertos, por cierto, Keith Moon –batería- y John Entwistle –bajista-): «Espero morir antes de hacerme viejo».

    Sólo el viejo Pete parece querer sobrevivirles a todos.

     

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