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Ubaldo Visier Muñoz de Arenillas

Soy Ubaldo Visier Muñoz de Arenillas, una persona como vosotr@s. Con mis particularidades, que evitan que todo seamos idénticos. No pretendo mas que, de vez en cuando, publicar algunas letras en prosa o en verso, que os sirvan a vosotros de entretenimiento, y a mi para extraer algo de ideas de mi ce...

Sobre este blog de Cultura

¡Tenemos letras, palabras y frases, oiga! ¡Hacemos mezclas con ellas que sanaran su espíritu! ¡Lo tenemos todo baratito y fresco! ¡Llévese alguna, oiga, que me lo quitan de las manos!


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  • 07
    Octubre
    2015

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    Cultura

    CONVIVENCIA CONVINCENTE

     

                   CONVIVENCIA CONVINCENTE

           Las disputas entre los cuatro pueblos en el último siglo, habían sido siempre por el agua. El cauce fluvial que los envolvía era el único suministro del necesario y preciado líquido transparente. Necesaria para la vida animal, indispensable para la higiene, fundamental para la irrigación, y un buen suplemento proteico en forma de peces, el agua era su bien más preciado y nadie renunciaría a poseerla.
           Aunque había bastante y nunca se secaba el fecundo río, existía un latente recelo. Los niños jugaban durante sus baños y los ancianos creían en sus propiedades curativas. Cada pueblo tenía una corta distancia hasta el lecho gracias a los muchos meandros con los que serpenteaba y cambiaba de sentido a capricho del caudal.

    CONVIVENCIA CONVINCENTE
           Hablaron en un intento de eliminar las disputas, pero afloraban muchas historias del pasado, ya caducas y casi olvidadas pero llenas de prejuicios y sinrazones. Los ancianos sabios exponían sus argumentos y sus seguidores les daban solidez. Mientras, los niños jugaban corriendo arriba y abajo se llenaban de polvo, reían mezclados unos con otros, hasta que en una mágica y alegre danza decidieron ir todos al río.
           Los adultos, una vez concluido el fallido cónclave encontraron a todos los críos jugando en el agua, y les preguntaron por qué estaban todos juntos allí.
           Es aquí donde meamos todos.

     

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