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Ubaldo Visier Muñoz de Arenillas

Soy Ubaldo Visier Muñoz de Arenillas, una persona como vosotr@s. Con mis particularidades, que evitan que todo seamos idénticos. No pretendo mas que, de vez en cuando, publicar algunas letras en prosa o en verso, que os sirvan a vosotros de entretenimiento, y a mi para extraer algo de ideas de mi ce...

Sobre este blog de Cultura

¡Tenemos letras, palabras y frases, oiga! ¡Hacemos mezclas con ellas que sanaran su espíritu! ¡Lo tenemos todo baratito y fresco! ¡Llévese alguna, oiga, que me lo quitan de las manos!


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  • 29
    Octubre
    2015

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    Cultura

    EL VIAJE DE CYRANO Y SU DAMA ROJA

     

    EL VIAJE DE CYRANO Y SU DAMA ROJA

     

    EL VIAJE DE CYRANO Y SU DAMA ROJA

     

    En un lugar y en un tiempo, se encuentra un curioso personaje fuera de su época. Una joven con vestido rojo, que lo ve desenvolverse con torpeza, y tras venirle a la cabeza el niño perdido en una feria, decide preguntar si su ayuda es requerida y admitida. Hacia él se acerca y en el hombro le toca, sintiendo algo extraño con ese contacto. No es malo ni bueno lo que ella ha notado, solo... diferente. Pero sin saberlo comienza a hablar no en prosa, sino en verso.


    -Dígame señor, ¿podría a usted ayudarle?
    A una fiesta es posible que tal vez se dirija.
    Pues esa vestimenta, sin duda para delatarle,
    dice disfraz, carnaval, lo que el señor elija.
    Pero ¡que curioso es esto!, que con mucha ética
    me salió sin querer una obra poética.
    Y si sigo hablando, una oda entera
    podré componer y pareceré altanera.

    -No es por vos, es por mí y es este mi gran don,
    hablar rimando palabras, por ello os pido perdón.
    Al tocarme, dama roja, vos habéis adquirido
    esa manera de hablar sin tan siquiera un quejido
    Dejad que me presente y premie el favor que ofrecéis,
    aunque no me es necesario ya que esto no creeréis,
    que en verdad haya ocurrido cuando mañana despertéis.


    Mi nombre es Cyrano, y de nacimiento soy francés,
    de natural soy pendenciero y con las damas, cortés.
    Famoso en mundo entero, fuí por mis escritos,
    y también, en ocasiones, me dieron fama los gritos.
    Aunque muy cierto es que soy mas conocido,
    por mi trompa, nariz, napias o “nose”, si es traducido.

    Le conozco Cyrano, pero ¿cómo llegó a mi mundo?,
    pues su tiempo ya pasó y si no es posible viajar,
    por la dimensión del tiempo cual si fuera un vagabundo,
    ¿como es posible que ahora le esté oyendo hablar?
    Pero tengo que decir de una manera escueta,
    que si le reconozco es por esa “trompeta”.
    Y disculpe por favor esta socarronería,
    que le puedo asegurar que no es del todo mía.

    -Bien sé que es mía querida y roja dama.
    que junto con el verso sé que está en la gama
    de las cualidades de las que orgulloso,
    muestro junto a mi gran órgano hermoso.

    Viajo con los recuerdos que algún día me dio,
    mi más preciado bien por el que alguno me odió.
    Os relataré cómo en mi época utilicé con sabiduría,
    la herramienta que un dios me cedió con alegría,
    y que es gran sustituta de lo que ¿por brujería?
    sirve para retratar a las gentes de hoy en día.
    A mi “cámara fotográfica” se le puede llamar ñatas,
    y es de lo que no disponen las mujeres que son chatas.
    Con carácter de registro en mi cerebro almacené,
    aquello que por mis nasales fosas durante años inhalé.
    Aún recuerdo grandes olores como la sangre en el duelo
    o el de la tierra mojada cuando la lluvia llega al suelo.
    Eso son los buenos recuerdos que nos llevan a olores,
    olores que a recuerdos nos llevan son para mí mejores.
    Un aroma me traslada muchos años atrás,
    a otro sitio, otra cultura, otra cocina quizás.
    El olor es como un exlibris que dejé en un libro
    cuando lo vuelvo a recordar lo examino y vibro,
    al darme cuenta que no hay memoria mejor
    que la que a uno le llega siempre en forma de olor.

    -Cuénteme más Cyrano que sorprendida me tiene,
    que su exposición aunque en verso para mi no es óbice.
    Espero con grandísimo interés lo que su relato contiene
    sobre viajes y recuerdos desde su nasal apéndice.

    -Continúo linda joven, belleza entre las mujeres
    si queréis, así lo pedís y no tenéis quehaceres.
    Mi olfato, como todos, es puerta hacia la memoria
    pues un olor olvidado puede parecer la gloria,
    cuando con él volvemos a épocas que de niños,
    a una rubia de trece años, desde un árbol hacía guiños.
    Mis amores se reflejan en fragancias olvidadas,
    que a los años por azar vuelven a ser recordadas,
    formándose en mi cabeza la imagen de mis amadas
    todas bellas, sonrojadas, perfumadas...o despechadas,
    que en ocasiones me dieron merecidas bofetadas.

    Mis viajes los resumo en fogones y mercados
    por ser estos emisores de los mejores recados,
    que por el viento se desplazan buscando quien
    al aspirarlos y olerlos pueda recordarlos bien.
    Albahaca fresca y rica me recuerda a una italiana,
    si es para el escorpión ahuyentar se trata de una africana.
    Si se llama tulasí, en la India es planta sagrada,
    si mi nariz me lleva a Tailandia es por que allí es cocinada.
    Cardamomo, ligeramente picante me recuerda al alcanfor
    que me lleva sin dudarlo al armario de un desposado amor.

    Eneldo, anisado, y si fresco, recuerda al limón,
    a mi memoria me trae al gran cocinero Hilarión,
    que no lejos de Lyon, ratatouille esmerado elaboraba
    mientras su moza tabernera a todos nos encandilaba,
    con sus cantos,con sus bailes, con esos ojos azules
    nos decían sin hablar ¡vaciar la bolsa, gandules!
    Dulzón y fuerte olor es el que el comino desprende
    y aunque en curry es famoso, de Andalucía es duende.
    Y así viajo a donde y cuando me lleva este saliente,
    que en mi cara disimulo estando siempre sonriente.


    También hay otros recuerdos como roquefort ¡qué queso!
    pero que me trae al recuerdo una noche que anduve preso,
    y que compartía celda con aquel gran marqués
    al que echaron de cárcel por su tremendo olor a pies.
    Pero prefiero que penséis que esta nariz absorbe olores,
    que solamente puedan competir con las mejores flores.

    -Me ha encantado su relato, aventura o invención
    he pasado un buen rato con su disertación.

    -Me despido de vos y voy a donde o a cuando
    me lleve mi olfato, que como guía actuando,
    volando empuja mis sentidos si los párpados cierro,
    que cierto es que si veo, mi gran sentido entierro.


    A la mañana siguiente, al despertar en su cama, se acuerda de ese sueño. De repente se sorprende al encontrar junto a la almohada, un pequeño poema titulado “A mi dama roja”.

     

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