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Blog Hoy aquí, y mañana... - Ubaldo Visier Muñoz de Arenillas

Ubaldo Visier Muñoz de Arenillas

Soy Ubaldo Visier Muñoz de Arenillas, una persona como vosotr@s. Con mis particularidades, que evitan que todo seamos idénticos. No pretendo mas que, de vez en cuando, publicar algunas letras en prosa o en verso, que os sirvan a vosotros de entretenimiento, y a mi para extraer algo de ideas de mi ce...

Sobre este blog de Cultura

¡Tenemos letras, palabras y frases, oiga! ¡Hacemos mezclas con ellas que sanaran su espíritu! ¡Lo tenemos todo baratito y fresco! ¡Llévese alguna, oiga, que me lo quitan de las manos!


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  • 01
    Abril
    2016

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    Cultura

    Luces de Colores

    Luces de colores

           Solo alcancé erecciones tan duraderas y sólidas cuando practiqué sexo con hadas. Sorprendentes seres de sangre muy caliente y perfectos cuerpos, livianos, pero con sinuosa fuerza,con pieles que asemejan a la seda en su suavidad y a las flores en sus tonos. Ávidas de convertirme en su montura, lograban tornar sus jadeos en cantos de sirena, con magia de color rosa, o tal vez negra. Emanaba de ellas un perfume que me emborrachaba, efluvios de mundos que existen en otro plano y que hacían de mí su esclavo. Pero amasar sus pechos me otorgaba el poder de la creación, aunque el mando siempre era de ellas, me dominaban sin esfuerzo y yo lo permitía en una caída al vacío sin fin, en la que los cortantes límites de las paredes me anunciaban orgasmos en los que el placer y el dolor se hacían uno, integrándose en infinita satisfacción. Nunca me dejaron tocar sus alas, maravillas que vibraban en cada ataque y en cada gemido, regalando un polvo dorado que flotaba entre sus cabezas y la cúpula, y que nunca las aspas del ventilador pudieron dispersar. Prolongados y muy intensos, así es como recuerdo estos encuentros en los que un lascivo capítulo relevaba a otro y después a otro más, hasta extasiarme en un extremo en el que el sueño comandaba mi ser y el sudor recorría mi cuerpo como aguas tibias sobre lechos temblorosos tras la erupción de un volcán ahogado.

          

    Luces de Colores

          Cómo añoro su pasión al cabalgar, sus uñas afiladas y sus labios envenenados con fórmulas de pociones del principio de los tiempos, de los que salían palabras que nunca comprendí. Fornicar con hadas habría sido mi mayor pasión, pero nunca supe donde encontrarlas cuando me dejaron ebrio y con la cartera vacía en una carretera poco transitada.

     

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