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Ubaldo Visier Muñoz de Arenillas

Soy Ubaldo Visier Muñoz de Arenillas, una persona como vosotr@s. Con mis particularidades, que evitan que todo seamos idénticos. No pretendo mas que, de vez en cuando, publicar algunas letras en prosa o en verso, que os sirvan a vosotros de entretenimiento, y a mi para extraer algo de ideas de mi ce...

Sobre este blog de Cultura

¡Tenemos letras, palabras y frases, oiga! ¡Hacemos mezclas con ellas que sanaran su espíritu! ¡Lo tenemos todo baratito y fresco! ¡Llévese alguna, oiga, que me lo quitan de las manos!


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  • 21
    Septiembre
    2015

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    Cultura

    NUBES ROSAS

     

    NUBES ROSAS

          El té les unía todas las tardes. Sentados ante la pequeña mesa y rodeados de incontables objetos dispuestos con una particular lógica, llevaban a cabo su ritual del té. Se servía en tazas de finísima porcelana, los azucareros contenían diferentes tipos de azúcar y se acompañaban por un par de jarras con jalea y miel, además de leche. Los pequeños platillos que conformaban la mesa, portaban pastas de la india, galletas holandesas, dulces africanos y burbujas de aire de colores traídas directamente de los alrededores del sol.
          No tardaría en llegar el príncipe, como cada tarde, a la cita diaria con sus compañeros de té. Como siempre, lo haría a caballo o en carroza, dependiendo en todo caso de su actividad anterior y saludaría a la condesa y a la duquesa con su habitual gallardía. Hoy serían tres, o cuatro si se sentaba con ellos el unicornio parlante. Nunca se sabía con seguridad si estaría con los enanos o podría escaparse un rato.

    NUBES ROSAS

          La conversación en la mesa denotaba claramente la amistad entre todos ellos, y siempre se utilizaba un lenguaje muy correcto y formal, llegando a la pomposidad en algunas ocasiones.

          Una vez avanzada la sesión oyeron detrás de la puerta los inconfundibles pasos del gigante, que si bien era amistoso, siempre les obligaba a dejar su cita y a separarse por ese día.
     

          ¡María, Pepe! ha llegado vuestro padre. Ya seguiréis jugando mañana después del cole. Recogedlo todo y al baúl, que los niños de siete años deben dejarlo todo bien recogido.

     

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