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Blog Hoy aquí, y mañana... - Ubaldo Visier Muñoz de Arenillas

Ubaldo Visier Muñoz de Arenillas

Soy Ubaldo Visier Muñoz de Arenillas, una persona como vosotr@s. Con mis particularidades, que evitan que todo seamos idénticos. No pretendo mas que, de vez en cuando, publicar algunas letras en prosa o en verso, que os sirvan a vosotros de entretenimiento, y a mi para extraer algo de ideas de mi ce...

Sobre este blog de Cultura

¡Tenemos letras, palabras y frases, oiga! ¡Hacemos mezclas con ellas que sanaran su espíritu! ¡Lo tenemos todo baratito y fresco! ¡Llévese alguna, oiga, que me lo quitan de las manos!


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  • 30
    Octubre
    2015

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    Cultura

    Se pasa...

     

    Se pasa…

     

    Niño, tu que fuiste fuego,
    niña, nacida del agua,
    la inocencia de las hadas
    el sueño del vivo juego,
    la herrumbre que fortalece
    vida de casi cien años
    vida vívida, ay niña,
    vida vivida, ay niño
    vida vivida y caduca.

    Tras el color de la rama
    tras el olor de la tierra,
    era el verde , verde y fresco
    y el rojo de su corazón,
    cuando ella deja su casa
    buscando anidar al lado
    de ti, su amor soñado.
    Y con la luna presente
    buscó azul en su morada
    cambiando la tierra por mar,
    el campo por ensenada,
    y el dulce agua salada.
    Pero la vida se pasa
    y aqui cuento los ocasos
    feliz, viendo pretéritos
    que desearon futuro,
    y lloraron y rieron,
    y en galope venturoso
    entre crines perfumadas
    montaron amante vida,
    dieron salvaje doma,
    nadaron con las espumas,
    vibraron uno con otro.

     

    El vuelo eterno se lleva
    cada dia trabajado,
    cada dia que celebra
    ay que viene y se lo lleva,
    ay que la vida se escapa,
    rápido, sin pedir perdón,
    corre, vuela y evapora
    llantos, besos y cabriolas
    de los niños que se apagan
    de los ancianos que lloran
    de los jóvenes que un día
    juraron amor eterno
    se regalaron los besos
    sin saber, ay que las alas
    no vuelan sino a la muerte.

    Pescadores de maderas
    que libres van por el río,
    artesanos ceramistas
    que forman cántaros rotos
    labradores de lo yermo,
    confesores de la nada,
    asustadores de niños
    que no valen lo que charlan,
    amantes de medio pelo
    vigilantes de su espalda,
    miran con envidia al cielo
    cuando de la mano ascienden
    en busca del paraiso.

     

     

     

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