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Ja estic en Falles!
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Blog Ja estic en Falles! - Carles Andreu Fernández

Carles Andreu Fernández

Informador festiu i internauta per vocació, vaig fundar una de les primeres webs de comissiones falleres en 1998, i des de 2000 divulgue i informe sobre les Falles amb el meu invent Distrito Fallas (www.distritofallas.com). A més co·llabore en ràdio i premsa de temàtica festiva. Pots seguir-me en Tw...

Sobre este blog de Valencia

Les notícies sobre Falles ja te les he donades en DistritoFallas.com. Ara et contaré què en pense.


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  • 05
    Abril
    2012

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    Cuidar las tradiciones, pero... ¿qué es la tradición?

    Leo en el Levante-EMV una entrevista al párroco Díaz Tortajada, consiliario de la junta de hermandades de la diócesis de Valencia, en la cual éste se queja de que las hermandades de Semana Santa están perdiendo su esencia, en el sentido de que cada vez tienen menos sentido religioso. En concreto, decía que no le gustaba que celebraran "halloween" y que participaran poco en actos religiosos, e incluso afirmó que las hermandades cada vez se parecen más a las comisiones falleras por la actividad que llevan a cabo hoy en día.

    En definitiva, Díaz Tortajada venía a decir que la tradición de la Semana Santa Marinera, o más exactamente las hermandades, estaban adulterándose. Bien es cierto que la religión (la católica y cualquier otra) es tremendamente conservadora, lo que hace que conserve rituales que existen desde hace miles de años y que las innovaciones entren a cuentagotas. En este sentido, el párroco tenía razón en que el espíritu de la Semana Santa se perdía con la incorporación de tradiciones ajenas a la misma como el "halloween", o con personas escasamente religiosas que participan en la misma. La religiosidad, pilar fundamental de esa fiesta, se ve afectada por estas situaciones.

    Precisamente ese enquistamiento histórico de la Iglesia hace que se tenga muy claro cómo se quiere que sea la Semana Santa. Ahora bien, ¿qué pasa en el caso de las Fallas? En las últimas se han oído voces defendiendo sus tradiciones ante el "ataque" que sufrían ante personas que querían modificarlas. El caso más reciente es el del cambio de fecha de la cremà, al que la mayoría de los falleros se han opuesto.

    Pero, como decía Joan Fuster, las tradiciones en las Fallas son cortas, históricamente hablando. La Ofrenda de Flores, uno de los actos centrales de la semana fallera, surgió en los años cuarenta. Las falleras mayores de Valencia se eligen desde los años 30. La Cabalgata del Ninot, creada por esas fechas también, servía para llevar las figuras a la Exposición del Ninot, hasta que perdió esa razón de ser en el franquismo y se convirtió en lo que es ahora. Más antigua es la actual fecha de la cremà de la que hablábamos: se celebraba "tradicionalmente" la víspera de San José, hasta que en 1892 se pasó al 19 de marzo por la noche. El único acto que puede tener siglos de existencia es el encendido de una hoguera sobre esas fechas, considerando los fuegos de inicio de la primavera como antecesores de las Fallas.

    Entonces, ¿tiene sentido defender -o no defender- determinadas tradiciones falleras? ¿Debemos permitir cambios en las Fallas, o hay que aferrarse a lo que se ha hecho "siempre"? Ciertamente, las Fallas es una fiesta relativamente dinámica, en la que apenas hay tradiciones ancestrales; de hecho, hasta la propia cremà ha cambiado de día, aunque haga más de cien años de ese hecho. Dado que no tenemos un patrón tan marcado como en las fiestas puramente religiosas, para decidir si modificar algo de las Fallas primeramente habría que plantearse algo: ¿cómo queremos que sean las Fallas?  Y es que los vaivenes y las innovaciones que han tenido las Fallas a lo largo de su historia han tenido que ver, precisamente, con la contestación a ssta pregunta. Por poner dos ejemplos, el paso de la falla teatral a la falla artística se debió a que las autoridades querían hacer la fiesta más turística, y la Ofrenda se instauró durante el franquismo para hacer las Fallas más religiosas. En el primer caso, se pretendió minimizar el espíritu satírico del monumento, presente en el mismo desde su aparición, y en el segundo se quiso relacionar explícitamente las Fallas, una fiesta de actividad más bien pagana desde sus orígenes, con la religión (y encima rindiendo honores a una figura que no es San José, sino la Virgen de los Desamparados).

    En resumidas cuentas, antes de decidir cualquier cambio en las Fallas, debemos tener claro qué debe ser esta fiesta para los falleros. La excusa de que algo es "tradicional" no es válida para no modificar algún acto que lleve vigente unas décadas. Se pueden añadir actos, cambiar fechas, e incluso suprimir actos como ha pasado con la Cabalgata Folklórica este año; pero en cualquier caso, las fallas se deben seguir quemando, porque si no, no sería nuestra fiesta.

     

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