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Ja estic en Falles!
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Blog Ja estic en Falles! - Carles Andreu Fernández

Carles Andreu Fernández

Informador festiu i internauta per vocació, vaig fundar una de les primeres webs de comissiones falleres en 1998, i des de 2000 divulgue i informe sobre les Falles amb el meu invent Distrito Fallas (www.distritofallas.com). A més co·llabore en ràdio i premsa de temàtica festiva. Pots seguir-me en Tw...

Sobre este blog de Valencia

Les notícies sobre Falles ja te les he donades en DistritoFallas.com. Ara et contaré què en pense.


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  • 22
    Marzo
    2013

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    Se me hace pequeña (la fiesta), ¿y qué?

    Se quemaron las Fallas 2013. "Por fin" pensarán algunos, y no solo aquellos a quienes no les guste la fiesta, sino también los que la estiman mucho y querían liquidar un ejercicio lleno de problemas para la fiesta: el aumento del IVA, la estricta normativa pirotécnica, cierre de casales por denuncias vecinales, los problemas con los permisos de los puestos de alimentación y mercado (que provocaron protestas en la Federación de Fallas de Sección Especial, por ejemplo), las inspecciones de Hacienda... Todo unido a la crisis económica que no se va ni con agua caliente, y que también afecta a las comisiones falleras mermándoles sus presupuestos, ya en muchos casos muy ajustados.

    El caso es que desde hace un tiempo se ha creado un ambiente pesimista sobre las Fallas, pues parece que haya una conspiración sobre ellas por parte de los legisladores y de los vecinos. Ahora bien, nadie se plantea que la fiesta vaya a desaparecer, aunque sí que es evidente que en año 2014 serán menos espectaculares porque presumiblemente habrá menos dinero para monumentos, pirotecnia y otros actos falleros.

    Pues dentro de ese pesimismo, quiero dar un toque de optimismo planteando lo siguiente: ¿es realmente malo que las Fallas como fiesta se haga más pequeña? Para contestar a esta pregunta, hagamos un poco de historia y recordemos que no siempre ha sido todo tan a lo grande. Antes de la burbuja inmobiliaria (y fallera de rebote) de la década de los 2000, las fallas de la sección especial eran de grandes como las actuales de primera A, había menos actos, menos comisiones y menos falleros, y las Fallas no eran menos Fallas. De hecho, los muy aficionados (ahora calificados como "frikis", donde se incluye un servidor con mucha honra) lo tenían más fácil para ver las mejores fallas porque había menos cantidad, y también menos gente que venía a verlas. En los últimos años, el creciente número de monumentos en las secciones superiores había hecho que visitarlas todas, e incluso solo la especial (que llegó hasta 13 fallas en 2012), fuera más complicado.

    Hablando de gigantismo, a veces se ha hablado de que las Fallas se ha convertido en una fiesta demasiado grande, que incluso podía morir de su propio éxito. Algunos de sus problemas han venido por excesos como demasiados cortes de calles, demasiados días de calles cortadas y demasiado horario en las verbenas, temas que con el tiempo se han tenido que regular para facilitar la convivencia con el vecindario. Esto sin contar el problema de difícil solución que tiene el excesivo horario de la Ofrenda de Flores, consecuencia de un número cada vez más alto de falleros censados año tras año (aunque últimamente esta tendencia está cambiando). También supone un exceso, aunque positivo económicamente, el aluvión de millones de turistas que vienen a verlas, con la consiguiente saturación de gente alrededor de las fallas más conocidas, en la mascletà o en la iluminación de las fallas de Ruzafa. Otro punto negativo de esta avalancha es la mayor suciedad que se genera por toda la ciudad, la cual supone un mayor coste en servicios de limpieza para el ayuntamiento.

    En definitiva, una fiesta fallera con dimensiones menores tiene sus ventajas también. Menos molestias para la ciudad, más facilidad para disfrutarla visitando las principales fallas o los actos más conocidos, menos suciedad por las calles y una Ofrenda más llevadera, son algunos de los puntos positivos que pueden surgir si esta crisis y  la coyuntura político siguen haciendo mella en las Fallas. En cualquier caso, esta fiesta seguirá viva mientras haya cuatro vecinos que monten un monigote en una plaza y lo quemen, como se hacía en sus orígenes.

     

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