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José Antonio Martínez Perallón

Fan incondicional de todas (o casi todas) las expresiones de cultura popular y conocedor de numerosos datos que queda bien repetir, aunque puede que no valgan para nada.

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Una mirada a las series por las que debes dejarte atrapar y de las que debes evitar.


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  • 20
    Enero
    2017

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    El lado más oscuro de Sherlock

    El lado más oscuro de Sherlock

    Fue el primer estreno del año y la cuarta y última temporada de Sherlock se nos ha ido en un suspiro. La actualización al siglo XXI por Stephen Moffat para la BBC del detective creado por Sir Arthur Conan Doyle  nos ha dejado. Y, lo que es peor, todavía no sabemos si es un adiós o un hasta luego. Meses antes de su estreno, nos habían deslizado la posibilidad de que ésta fuera realmente la última temporada. Pero estas palabras se han ido matizando luego. Algunos fans están indignados con el desenlace, esperando que les aclaren si realmente éste es el final de la serie antes de poder decidir si les ha gustado o no. El final de Sherlock, que en España hemos visto esta vez casi a la vez que en el Reino Unido por cortesía de Netflix, no ha dejado indiferente a nadie. En estos tres últimos episodios, se ha dejado un poco de lado el tono humorístico que venía caracterizando a la serie, para ofrecernos el lado más oscuro y amargo del personaje. En la temporada hemos visto un descenso a los infiernos de los protagonistas tras un traumático suceso en el arranque. Hasta ahora, la superioridad intelectual del detective le llevaba a centrarse en la solución de los misterios como si se tratara un simple puzzle. El total desapego emocional hacia los casos a las que se enfrentaba era precisamente uno de los puntos cómicos de la serie. Ese desapego ha sido eliminado y en esta temporada el detective afronta situaciones con las que sí guarda una gran conexión íntima. Y eso no es cualquier cosa después de lo que se nos contó al final de la segunda temporada. Aunque no hay motivo para la alarma, Holmes y Watson finalmente han resurgido de sus tragedias, dispuestos a comenzar un nuevo ciclo si alguien quiere seguir contando sus aventuras. 

    Hasta la fecha todas las temporadas de Sherlock habían tenido un final abierto que nos dejaba con un intrigante cliffhanger, del cual íbamos a tardar un largo periodo en conocer su resolución. Da igual que sus temporadas fueran de sólo tres episodios. La duración de 90 minutos de cada uno garantizaba una dosis más que suficiente para el seriéfilo. La primera temporada terminó en 2010 y hasta 2012 no llegó la segunda. La tercera también se hizo esperar y no se estrenó hasta 2014. Las pasadas navidades de 2015, la BBC nos dio un aperitivo con un episodio especial. Y finalmente, en enero de 2017 se ha emitido la que hasta ahora podría ser la última temporada. Tal y como ha terminado todo, no sería hacer necesario más episodios. La trama queda cerrada y bien cerrada. Si algún día vemos una quinta temporada, sería el momento de empezar desde cero con nuevas historias. Aunque, lo que realmente muchos quieren saber es ¿qué demonios ha pasado con Moriarty? Todo apuntaba a que iba a ser el gran villano de la temporada, pero finalmente nos hemos encontrado con un enemigo sorpresa, del que no hablaremos hasta más adelante para no chafar nada a quien no lo haya visto. Benedict Cumberbatch y Martin Freeman viven momentos de oro en sus respectivas carreras cinematográficas  y es difícil saber cuándo volverán a retomar sus papeles. Aún así, el final deja claro que Sherlock y Watson seguirán en la brecha.

    La temporada arranca con Las seis Thatchers en el que Holmes y Watson se enfrentan a un asesino y ladrón que va a la caza de una serie de bustos de la fallecida exprimera ministra británica Margaret Thatcher. El primer robo se produce en casa de un ministro y además han asesinado a su hijo. Como es tónica habitual en la serie, el episodio está inspirado en un relato del personaje, concretamente en Los seis Napoleones de Conan Doyle. Viendo los títulos está claro cuál es la conexión entre el material literario y su adaptación. En este primer episodio, la serie vive uno de sus momentos más dramáticos, cuyas consecuencias se arrastrarán durante el resto de la temporada.

    En El Detective Mentiroso, segundo episodio, Holmes se enfrenta a un asesino en serie multimillonario, interpretado por Toby Jones, y con el que algunos han establecido alguna semejanza con el recién investido presidente norteamericano Donald Trump. La inspiración literaria del episodio es el relato El detective Moribundo, donde Holmes finge una grave enfermedad como cebo para atrapar al criminal que busca. El argumento del relato clásico se adapta como un guante a la trama general de la temporada y en el final del episodio hay uno de esos giros inesperados en el que se llega a conectar con situaciones que parecían olvidadas e inconexas y todo lo que hemos visto cobra un nuevo sentido.

    Finalmente el tercer y último episodio lleva el título El Problema final, que es precisamente el del relato en que Conan Doyle decidió matar a su célebre personaje haciendo que cayera por una cascada junto a su archienemigo Moriarty. Con este título, todo apuntaba a que el detective y el genio criminal vivirían su enfrentamiento definitivo en este episodio. Pero no. La serie opta por introducir un enemigo sorpresa que hace que nuestro personaje se enfrente a traumas reprimidos de su infancia. Tras contarnos cómo Sherlock cae a lo más hondo (¿es quizá alguna metáfora de la escena de la catarata?, le vemos renacer, mucho más humanizado. 

    Ahora llega el delicado momento de los spoilers, por lo que aquel que no haya visto el episodio final ya puede dejar de leer. Durante toda la temporada, los guionistas habían estado jugando con la posibilidad del triunfal regreso de Moriarty, aunque parece que el genio criminal ha podido dejar preparados ciertos acontecimientos para su venganza desde la tumba. En los últimos momentos, nos han presentado a un inesperado enemigo. Ni más menos que la hermana secreta de Sherlock Holmes. Eurus Holmes es un personaje creado expresamente para la serie y que ha resultado ser el enemigo en la sombra durante toda esta temporada. Una perturbada que rivaliza en ingenio con sus hermanos y que está recluída en una institución psiquiátrica secreta, donde realmente es ella quien controla a todos sus vigilantes y a su personal. Yo diría que son los guardianes los que están encerrados con ella, porque hace y dehace a su antojo y sale y entra como quiere.

    En la literatura, Holmes tuvo una hermana, pero muy diferente a la que hemos visto en la serie. La escritora infantil Nancy Springer creó al personaje de Enola Holmes, en una serie de cuentos para niños que nos presentaba a esta detective que seguía los pasos de su hermano en la resolución de misterios. La reconciliación de Holmes con su malvada hermana en esta temporada nos ofrece un renacer del personaje, menos soberbio, más humano, con el que la mitología del detective se amplía y, cuando menos lo esperemos, el juego volverá a comenzar.

     

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