Blog 
La opinión de Víctor
RSS - Blog de Víctor Almonacid Lamelas

El autor

Blog La opinión de Víctor - Víctor Almonacid Lamelas

Víctor Almonacid Lamelas

Secretario de Ayuntamiento (a mucha honra). Jurista docente, ponente, y escritor (que no “escribiente”). Deportista. Semiexperto en algunas cosas (Derecho público, gestión municipal, administración electrónica…) y aprendiz de todo lo demás. Analista sociopolítico independiente.

Sobre este blog de Nacional

Este es un espacio web donde regularmente comentamos nuestras impresiones sobre Derecho, política, economía, Administración, sociedad, cultura y deporte, siempre desde el punto de vista constructivo de los que tenemos la buena voluntad (con más o menos acierto) de mejorar las cosas. TW @nuevadmon


Archivo

  • 24
    Mayo
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    A dedo

    La expresión coloquial "a dedo" tiene una derivación legal penal bastante fea llamada prevaricación.

    Un ciudadano de la calle (como persona física o como empresario) puede percibir dinero público básicamente por tres vías:

    1. Subvenciones, bajo el cumplimiento de determinados requisitos.
    2. Contratos (incluidos los urbanísticos), como adjudicatario de un procedimiento que cumpla todas las garantías.
    3. Nóminas, previo acceso a la función pública mediante el oportuno proceso selectivo.

    También están las indemnizaciones, pero estas proceden bien en expedientes expropiatorios, o bien cuando alguien se lesiona física o anímicamente por el funcionamiento normal o anormal de un servicio público, algo poco deseable (por la lesión, no por el dinero).Contratación electrónica

    El caso es que la Constitución y la Ley hablan de igualdad, mérito, capacidad, concurrencia, publicidad, transparencia, eficiencia... en relación con todos estos procedimientos. La garantía de que "gane el mejor" sostiene  y "se sostiene" sobre estos principios-pilares que, de haberse respetado, hubieran salvaguardado la legalidad y la economía en la gestión pública. Pero no se ha hecho, y la consecuencia es una enorme corrupción que ha acabado por romper la baraja dando alas a la terrible crisis. Ahora la situación es insostenible.

    Y es que cuando ingresa en la función pública un "sobrino" incompetente, el perjudicado es el ciudadano. Y cuando se adjudica un contrato de gestión del servicio público, por ejemplo, de limpieza de calles, a una empresa incapaz, el perjudicado es el ciudadano. Las clásicas oposiciones deben seguir siendo el procedimiento selectivo para ingresar en la función pública, al menos hasta que se invente otro mejor (ya que los conocimientos no siempre garantizan un mejor desempeño práctico de las tareas), pero respecto de los contratos públicos (obras, gestión de servicios, suministros...) solo cabe una solución ante la praxis fraudulenta: la subasta electrónica. Cuando dos empresas se enfrentan exhibiendo variables numéricas (100.000 euros contra 90.000 euros; 12 meses de plazo de ejecución contra 11 meses de plazo de ejecución) es imposible que no se adjudique a la "oferta económicamente más ventajosa", tal y como exige la Ley de contratos y la Directiva europea. Se mantiene la calidad, la Administración ahorra dinero, y la empresa licitadora que de verdad tiene interés en trabajar con la Administración "hila fino" hasta conseguir su objetivo, ya que las ofertas son revisables-mejorables telemáticamente. Todos ganan, por supuesto también el ciudadano, al que el político no se va a ver tentado de subir los impuestos para aumentar un Presupuesto de ingresos que compense el mayor gasto. ¿Verdad que es sencillo?

    Curiosamente, la citada expresión "a dedo" equivale a "digitalmente", pero aunque suene paradójico pediría que hagamos las cosas digitalmente, y no a dedo, porque digital significa dígito además de dedo, y los dígitos (los números) son asépticos como ellos solos. Nunca hacen trampas.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook