Blog 
La opinión de Víctor
RSS - Blog de Víctor Almonacid Lamelas

El autor

Blog La opinión de Víctor - Víctor Almonacid Lamelas

Víctor Almonacid Lamelas

Secretario de Ayuntamiento (a mucha honra). Jurista docente, ponente, y escritor (que no “escribiente”). Deportista. Semiexperto en algunas cosas (Derecho público, gestión municipal, administración electrónica…) y aprendiz de todo lo demás. Analista sociopolítico independiente.

Sobre este blog de Nacional

Este es un espacio web donde regularmente comentamos nuestras impresiones sobre Derecho, política, economía, Administración, sociedad, cultura y deporte, siempre desde el punto de vista constructivo de los que tenemos la buena voluntad (con más o menos acierto) de mejorar las cosas. TW @nuevadmon


Archivo

  • 24
    Septiembre
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Autopista hacia el cielo

    Título: Autopista hacia el cielo

    Subtítulo: Michael Landon versus Michael Laine (no confundir con Michael Caine, uno de mis 3 actores preferidos).
     
    Entrada compleja pero creo que muy interesante... Vamos por partes, las cuales bautizaremos con el nombre de cinco personajes distintos:
     
    1) Michael Landon.
     
    “Autopista hacia el cielo” es una serie para la televisión rodada y emitida en los 80, y protagonizada por el famoso actor de televisión Michael Landon, en el papel de ángel de la guarda, y por Víctor French, un grandullón cascarrabias pero bueno que bien podría ser el primo hermano de Bud Spencer. La serie consistía básicamente en una retahíla de sucesos lacrimógenos asistidos espiritualmente por su dúo protagonista. No era mala, lanzaba un mensaje de optimismo y eso me gusta. Y tampoco era tan ñoña, de hecho tiene un punto heavy, pues su título hace un guiño conjunto a las canciones Highway to Hell de AC/DC y Stairway to Heaven de Led Zeppelin
     
    2) Michael Laine.
     
    Ya ha llovido mucho desde los 80… En el siglo XXI Michael Laine toma el relevo de Michael Landon y lidera el proyecto de construcción de un “ascensor a la luna”, que es tanto como decir que estamos ante una nueva y más empírica “autopista hacia el cielo”. El tema no es nuevo en absoluto, pues servidor recuerda haber oído y leído sobre él (impagables las páginas de divulgación científica de los diarios) desde hace años. En realidad el ascensor a la Luna es un viejo y romántico sueño del siglo XIX, una fantasía de la CIFi que en el presente momento parece factible. Laine asegura que el elevador lunar es factible, rentable y barato, y que ya tenemos materiales disponibles para construirlo. El fino cable que conectaría con nuestro satélite natural estaría compuesto de un polímero sintético llamado Zylon. Eso sí, para fabricarlo, harían falta más investigación y una buena inyección de capital.
     
    Pero lo de “barato” es algo inexacto. El ascensor es realmente ambicioso, una obra de ingeniería de magnitud colosal consistente en un cable con una posición fija sobre la superficie de la Luna por el que personas o materiales pueden transportarse entre la superficie y la órbita lunar. Sin embargo, construir semejante ingenio resultaría más barato que montar un ascensor espacial desde la Tierra. Un elevador desde la Tierra consiste en un cable largo, de unos 100.000 kilómetros de largo, anclado por un extremo en nuestro planeta con un contrapeso en el otro extremo, como un satélite de grandes dimensiones, situado en la órbita terrestre. La fuerza de rotación de la Tierra lo mantendría en tensión como un columpio que gira colgado de una atracción de feria. Pero en el fondo utilizarlo costaría cientos de miles de dólares.
     
     
     
    3) Alexander Bagrov.
     
    Otro que avala la posibilidad técnica y la economía de un sistema similar es el científico del Instituto de Astronomía ruso, Alexander Bagrov. Según la fuente www.europapress.es (enlace noticia) Bagrov ha propuesto crear un elevador por cable fabricado con nanotubos de carbono que permita transportar carga desde la Tierra a la Luna. A su juicio, "esta es la única variante viable a las naves espaciales" para abaratar el coste del transporte. Bragov ha explicado que el transporte de carga de la Luna hasta la Tierra es un "asunto clave" para la explotación de los recursos naturales en el subsuelo y podría realizarse mediante un elevador espacial fabricado con ayuda de nanotecnologías. "Se podría tender un elevador por cable desde la Luna hasta la Tierra de 400.000 kilómetros. Lo importante es que el elevador no llegue hasta la superficie, sino que quede suspendido a una altura de 50 kilómetros", ha señalado Bagrov durante un ciclo de conferencias sobre cosmonáutica.
     
    Al explicar detalles de su propuesta, Bagrov ha dicho que para elevar o bajar el ascensor, se debe crear un cable de características excepcionales, es decir, extremadamente ligero y al mismo tiempo mucho más resistente que el acero. A juicio del científico, ese cable puede ser fabricado con nanotubos de carbono de apenas un milímetro de diámetro, que por su enorme longitud tendría un peso aproximado de 20 toneladas.
     
    Sobre el proceso, ha indicado que, "para transportar la carga desde la Tierra hasta el elevador se pueden utilizar cohetes ligeros, mientras que la carga que venga desde la Luna se puede lanzar en paracaídas". "Así los equipos automatizados de extracción de minerales, vehículos y las bases para cosmonautas serían transportadas desde la Tierra hasta el elevador en órbita con cohetes convencionales, y desde allí mediante el ascensor hasta la Luna", ha apuntado. Los cálculos citados por el experto indican que el elevador propiamente dicho podrá transportar cargas de hasta cinco toneladas y que la duración de una partida de carga en una dirección puede durar hasta un mes o menos.
     
    En cuanto a los problemas tecnológicos de su proyecto, Bagrov ha señalado que antes que todo, la ciencia debe desarrollar la tecnología para unir o tejer las nanofibras de carbono a nivel industrial para obtener cables ultra delgados y de varios centenares de miles de kilómetros de longitud, que, al unirse alcancen los 400.000 kilómetros.
     
    Del mismo modo, el científico ha resaltado la necesidad de crear un recubrimiento superconductor de ultra altas temperaturas que envolverá el cable para el elevador.
     
    4) Isaac Asimov o “Los colonos”.
     
    Creo que a ninguna inteligencia mediana se le escapa que la consecuencia a medio plazo de la carrera espacial en general y del “ascensor” (¿realmente asciende o desciende?) en particular es que el ser humano va establecerse mediante colonias en otros astros. Ese “medio plazo” quizá son 200 años en el caso de la Luna, quizá son 500 en el caso de Marte… Pero no duden de que nuestro destino es colonizar buena parte del Universo, como por otra parte han dicho miles de veces antes que yo infinidad de científicos (el propio Asimov, de quien hablé hace poco). Además, la Tierra tiene los días contados… Muchos “días contados”, espero, pero con fecha de caducidad al fin y al cabo, ya que a parte de que nos la estamos cargando hay muchas posibilidades de que un desastre cósmico, previsto o imprevisto, la convierta en inhabitable.
     
    5) Adolf Hitler o “Los nacionalismos”.
     
    En este contexto, pensando ya en ese futuro para mí medioplacista (y es que no lo veo tan lejano), en el que en un hipotético Mundial de fútbol podamos ver una final Luna contra Europa (por cierto, Europa podría haber eliminado en semifinales a Europa, el satélite de Júpiter), se me antojan un tanto ridículos los nacionalismos, tema de nuevo de rabiosa actualidad. No analizaré ahora las dificultades jurídicas de la cuestión, que las hay y muchas, ni siquiera mi visión política del asunto (para mí se trata de un “farol” político con fines económicos), y me centraré no obstante en la visión filosófica del asunto, la que en definitiva suscita el presente artículo. Pero no lo haré directamente, sino a través de las palabras de dos sabios que en su momento cité:

    • Eduard Punset afirmó: “andamos subidos a 250 kilómetros por segundo en un planeta de una estrella mediana en la parte exterior de uno de los billones de galaxias existentes. Y, no obstante, ¿cuántas personas siguen creyéndose que son no sólo el centro del Universo, sino el ombligo del Mundo?”.

    • El gran René Descartes en su Discurso del Método, indirectamente aborda el tema dentro de una reflexión más general: “Bueno es saber algo de las costumbres de otros pueblos para juzgar las del propio con mayor acierto y no creer que todo lo que sea contrario a nuestros modos es ridículo y opuesto a la razón como suelen hacer los que no han visto nada”.
     
    Huelga añadir nada más, salvo un pequeño consejo a los señores padres de jovencitas adolescentes: no tenga prejuicios xenófobos y deje que su hija salga con un marciano (o con un venusiano de origen selenita)…

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook