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Víctor Almonacid Lamelas

Secretario de Ayuntamiento (a mucha honra). Jurista docente, ponente, y escritor (que no “escribiente”). Deportista. Semiexperto en algunas cosas (Derecho público, gestión municipal, administración electrónica…) y aprendiz de todo lo demás. Analista sociopolítico independiente.

Sobre este blog de Nacional

Este es un espacio web donde regularmente comentamos nuestras impresiones sobre Derecho, política, economía, Administración, sociedad, cultura y deporte, siempre desde el punto de vista constructivo de los que tenemos la buena voluntad (con más o menos acierto) de mejorar las cosas. TW @nuevadmon


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  • 22
    Febrero
    2013

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    Enésimo intento de acabar con la corrupción

    España es un país de corruptos. Habrá que ir asumiéndolo...

    Con 10, con 100, con 1.000 ó con 1 millón de euros, cada uno ha trapicheado con lo que ha podido. Si uno es Presidente autonómico obviamente tiene más poder que si es presidente de finca, pero el “mamoneo” es el denominador común. Vaya por delante que también hay honrosas excepciones, pero evidentemente el elevado número de casos de corrupción es preocupante.
     
    Duele ver cómo el debate sobre el estado de la nación o en general cualquier debate político estos días, está absolutamente monopolizado, y con razón, por el tema de la corrupción. Y es que se pasan el 80% del tiempo de porfía en las diferentes Cámaras (Congreso, Senado, Parlamentos autonómicos, Plenos municipales), hablando de si usted es más corrupto que yo o viceversa.
     
    Pero mientras se habla de esto, y no digo que no haya que hablar, no se habla de otras cosas. Me gustaría que se dedicara más tiempo al debate constructivo… ¿Qué medidas estructurales se van a adoptar para solventar los graves problemas que asolan el país? No lo sabemos, salvo por lo que "cae" de vez en cuando en algún Real Decreto express y cortoplacista… Está todo tan contaminado que, de verdad, poco importa ya quien tiene el porcentaje mayor de culpa, o quien ha robado un poco más que el otro, porque mientras se hace política de ello no se toman verdaderas medidas políticas. Deberíamos estar más orientados al presente y al futuro, la verdad, y si alguien ha recibido sobres, o prevaricado, o estafado, que lo investigue y sancione el poder judicial, pero que no me diga un partido que su rival político es corrupto y él no, porque cuando se tira de la manta están todos absolutamente igual de manchados, lo cual es francamente vergonzoso.
     
    Y es que se está demostrando que los que ahora gobiernan lo han hecho, en el mejor de los casos y desde la presunción de inocencia, de manera parcialmente corrupta. Pero también se demostró que los que antes gobernaban lo hicieron exactamente de la misma manera (o un poco mejor, o un poco peor, no vamos a caer en la demagogia), lo que les deslegitima para criticar o para pedir su regreso al poder… Por cierto, que aunque parece que hable del Estado la reflexión podría aplicarse a cualquier nivel de gobierno.
     
    Los de antes, los de ahora... Pero hay una tercera parte: ¿cómo lo harían cualesquiera otros distintos de los dos anteriores que pudieran llegar a gobernar? Y no hago la pregunta desde el punto de vista de la calidad de la gestión, que también, sino desde la posibilidad de caer en ese mal congénito de la política española que es la corrupción. El interrogante, lanzado al aire, puede ser contestado por cada uno según su pensamiento. Yo sé muy bien lo que la mayoría puede contestar, y sobre todo sé lo que yo mismo contestaría... Es bonito pensar que un día llegará al poder un político honrado. La posibilidad es grande, y de hecho ya ha ocurrido en el pasado. Lo malo es que no ha durado mucho, porque o bien ha salido (a veces por piernas) de la política o bien ha salido “de la honradez”, valga la expresión, la cual no obstante creo que se entiende muy bien. Y por cierto, respecto de los que abandonan la política o simplemente renuncian a su cargo, pocos ciertamente, mi aplauso. ¿Cómo puede ser que una persona se dedique toda la vida a la política? La política debería ser un "empleo temporal". Mandar es poder y el poder corrompe. Mejor que cambie de manos de vez en cuando... Valga el ejemplo del Papa: no se siente preparado y ha dimitido (o renunciado, como matiza mi compañero de blog Alberto Soler). Podría cundir semejante modus operandi, aunque aquí lo terrible es que todos se sienten preparados (como para echarse a temblar).
     
    Mientras tanto, algunos defendemos otra forma de funcionar, una distinta de la utilizada hasta ahora, y lo hacemos bajo el poderoso argumento de que en el pasado se ha gestionado lo público francamente mal, incluso cuando no se ha incurrido en el delito sino simplemente en la ignorancia. A esta nueva forma de gestionar se le puede llamar #eficracia, y supone que el legitimado por las urnas no se deje llevar por sus instintos (¿básicos?) en la toma de decisiones, sino que, sin perjuicio de su poder recibido democráticamente, se apoye directamente en los técnicos, pero no en los asesores puestos a dedo, sino en los funcionarios de carrera de reconocida competencia e incuestionable objetividad, objetividad e independencia basadas en el hecho irrefutable de que se dan de comer a sí mismos todos los meses, y no dependen de un partido ni de caerle bien a nadie, además de que su formación es vasta y adecuada. En el contexto actual, y pesar de las impresentables declaraciones del Sr. Rosell, defiendo más que nunca a los funcionarios, los verdaderos profesionales de la Administración. Creo en el mérito, no en la meritocracia. Dicho de otra forma: que los políticos digan el qué (si puede ser con la máxima participación ciudadana), pero que los técnicos apliquen el cómo, y ese cómo será legal, inteligente y eficiente, o al menos lo será en un porcentaje cuantitativa y cualitativamente muy superior del que surgiría de una reunión entre el cacique de turno y sus amiguetes. En mi modesta opinión el futuro de la gestión pública pasa por ahí, y no exactamente por cambiar las caras de los políticos (lo cual ya he afirmado que tampoco vendría nada mal), porque mucho me temo que España, potencia deportiva, tierra de virtuosos en muchos campos, es sin embargo un país de corruptos, o dicho con más precisión, un país en el que hay “muchos corruptos”. Y la mayoría sienten tentaciones de meterse en política, de igual modo que la abeja acude a la miel o la mosca a la m…
     
     
    ANEXO. Chiste políticos-funcionarios.
     
    Un señor que va en coche y se percata de que está perdido, maniobra y pregunta a alguien en la calle: 

    - ¡Disculpe!, ¿podría usted ayudarme? He quedado a las 2:00 con un amigo, llevo media hora de retraso y no sé dónde me encuentro! 

    - Claro que sí -le contesta- se encuentra usted en un coche, a unos 7 Km. del centro de la ciudad, entre 40 y 42 grados de latitud norte y 58 y 60 de longitud oeste. 

    - Es usted funcionario, ¿verdad? -dice el del coche 

    - Sí señor, lo soy. ¿Cómo lo ha adivinado? 

    - Muy sencillo, porque todo lo que me ha dicho es "técnicamente correcto", pero "prácticamente inútil": continúo perdido, llegaré tarde y no sé qué hacer con su información. 

    - Ya. Y es usted es político, ¿verdad? -pregunta el de la calle. 

    - En efecto -responde orgulloso el del coche- ¿cómo lo ha sabido? 

    - Porque no sabe dónde está ni hacia dónde se dirige, ha hecho una promesa que no puede cumplir y espera que otro le resuelva el problema. De hecho, está usted exactamente en la misma situación que estaba antes de preguntarme, pero ahora, por alguna extraña razón parece que la culpa es mía...
     

     

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