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Víctor Almonacid Lamelas

Secretario de Ayuntamiento (a mucha honra). Jurista docente, ponente, y escritor (que no “escribiente”). Deportista. Semiexperto en algunas cosas (Derecho público, gestión municipal, administración electrónica…) y aprendiz de todo lo demás. Analista sociopolítico independiente.

Sobre este blog de Nacional

Este es un espacio web donde regularmente comentamos nuestras impresiones sobre Derecho, política, economía, Administración, sociedad, cultura y deporte, siempre desde el punto de vista constructivo de los que tenemos la buena voluntad (con más o menos acierto) de mejorar las cosas. TW @nuevadmon


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  • 11
    Septiembre
    2012

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    Internet versus Multivac

    El mejor relato corto de CiFi jamás escrito, según muchos entre los cuales me incluyo, es “La última pregunta”, del gran Isaac Asimov, un hombre tan inteligente como prolífico…

    Según el visionario autor, Multivac, un superordenador presente en muchos de sus relatos que dispone de todo el saber acumulado de la Historia de la Humanidad, y sus evolucionadísimos “sucesores”, se enfrentan a las preguntas más complejas y profundas de la ciencia y de la propia existencia, resolviéndolas todas con éxito a excepción de una: ¿se puede revertir la entropía?, que es tanto como decir: ¿el fin es inevitable?. Esta es la pregunta más difícil, la más metafísica, la última que queda por contestar pues ya la Humanidad lo ha logrado todo, incluida la colonización del Universo entero y la existencia de la mente más allá del cuerpo (algo prácticamente idéntico a la inmortalidad). Pero con el tiempo todas las mentes se funden en una especie de conciencia colectiva, y finalmente con el propio Multivac. Un día el Universo, por el propio agotamiento de su energía primordial y la dispersión total del Big Bang, se extingue. Tras incontables eones -en realidad tras un periodo de tiempo extraordinario pero indeterminado, pues ya no existe ni el espacio ni el tiempo-, y ya sin ningún ser vivo presente para recibir la información, el ordenador da con la solución. Ya nada existe, pero no importa: la propia solución crea de nuevo el Universo, pues Multivac ha evolucionado tanto que ahora es Dios. Amén.
     
    Amén de la genialidad e inteligencia abrumadora plasmada en el relato, la moraleja (una de ellas) es que la información acumulada por todos es ingente, y está o debe estar a disposición de todo el mundo. El mismo Asimov predijo Internet en la década de los 80. La única diferencia (importante, sin duda) entre Multivac e Internet es que Internet no es capaz de emitir conclusiones a partir de sus propios razonamientos lógicos manejando las cantidades gigantescas de información que aglutina. De lo contrario serían lo mismo, y el futuro increíble que describe Asimov sería exactamente como él lo concibe (aún puede serlo), pues tal inteligencia sí puede dar respuesta a todas las preguntas, y por extensión resolver todos los problemas de la Humanidad, que no son pocos.
     
     
    Que conste que no doy en absoluto por descartado el futuro de Asimov, pero de momento creo más en el hombre que en Multivac. En lo que sí ha acertado (en realidad lo ha hecho en muchas de sus predicciones) es en la parte que identifica el superordenador con una superenciclopedia, pues toda o prácticamente toda la información histórica acumulada (no siempre filtrada desde la objetividad y el contraste de los hechos, tema importante del que podemos hablar otro día) está a disposición de cualquier ser humano que disponga de conexión a Internet.
     
    Y esto ha sido posible gracias a todos. Todos colaboran. A cambio todos disfrutan de la información. El sistema es en realidad perfecto si se utiliza de forma ética y constructiva. Del fenómeno Wiki hemos hablado ya en diversas ocasiones, que podríamos agrupar, quizá, en tres submaterias:
     
    3)      Wikileaks (o los límites de la transparencia, si es que los tiene: ¿realmente la totalidad de la información debe estar a disposición de la totalidad de las personas?).
     
    El debate está abierto, y aunque habrá muchas dudas y diferentes opiniones de una cosa estoy seguro: el gran Isaac Asimov estaría muy contento de vivir en el siglo XXI. Murió hace 20 años, y si lo piensan queridos lectores, la ciencia, la tecnología, y la sociedad han evolucionado tanto (desde luego no siempre a mejor) en este periodo que los que tenemos aproximadamente cuatro décadas ya no reconocemos en el presente el mundo en el que vivíamos de niños. Don Isaac estaría encantado con la actual electrónica, excepto, intuyo yo, con el “electro latino” y el whatssap.

     

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