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Víctor Almonacid Lamelas

Secretario de Ayuntamiento (a mucha honra). Jurista docente, ponente, y escritor (que no “escribiente”). Deportista. Semiexperto en algunas cosas (Derecho público, gestión municipal, administración electrónica…) y aprendiz de todo lo demás. Analista sociopolítico independiente.

Sobre este blog de Nacional

Este es un espacio web donde regularmente comentamos nuestras impresiones sobre Derecho, política, economía, Administración, sociedad, cultura y deporte, siempre desde el punto de vista constructivo de los que tenemos la buena voluntad (con más o menos acierto) de mejorar las cosas. TW @nuevadmon


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  • 26
    Mayo
    2012

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    Los culpables de la crisis

    En la España actual diferenciamos básicamente dos categorías de personas, y no son “los de izquierdas” y “los de derechas”, ni “los del Madrid” y “los del Barça”. Más bien:

    A) Los que pagan las consecuencias de la crisis: todos los ciudadanos de clase media y baja.

    B) Los culpables de la crisis. El siguiente elenco de sinvergüenzas:

    1. Los malos gestores públicos: políticos de todas las Administraciones y de todos los colores políticos deberían responder (además de políticamente) por su mala gestión. En teoría la Ley de Transparencia, salvo que se quede en papel mojado. va a exigir este tipo de responsabilidades. Lo cierto es que las medidas económico-presupuestarias que estamos viendo son técnicamente nefastas: cortoplacistas, populistas, simplemente estéticas, y vacías de contenido. Son “pan para hoy y hambre para mañana”. Aún no hemos visto ni una iniciativa que busque el fomento de la productividad. Los famosos recortes se basan exclusivamente en visionar el Presupuesto de Gastos e ipso facto minorar un porcentaje de la partida (de algunas partidas importantes, por cierto, como educación y sanidad), mientras que la técnica de aumentar los ingresos se basa casi exclusivamente en subir los impuestos. Para semejante planteamiento no hace falta ser Doctor en Economía, ni un lumbrera, basta con una etiqueta de Anís del Mono, como decía el humorista… Gestionar el dinero público de manera ineficiente, debería tener consecuencias (simplemente por el mero hecho de ser ajeno, y además "de todos"), incluso si no se ha incurrido en responsabilidad patrimonial, contable o penal y se ha actuado con simple negligencia. En los tiempos que corren la negligencia no está permitida, ni prácticamente el error, por mucho que errar sea humano. Todos somos humanos pero algunos son “demasiado humanos”.

    2. Los bancos. Ahora que se habla de rescates estratosféricos (Bankia), de corralito, y de indemnizaciones millonarias a los “jubilados”, desde luego no pasan por su mejor momento de popularidad. Los interventores municipales saben que ya no dan créditos ni a los Ayuntamientos, y no digamos ya a los ciudadanos. Pero el caso es que en su momento prestaron más del 100% de sus existencias, y para recuperarlo han “titulizado” el capital, pero, a pesar de las ayudas estatales y europeas, siguen sin disponibilidad, y esos títulos no se van a devolver. Si usted tiene alguno, lamento decir que lo puede ir dando por perdido. En cuanto a los sueldos y prejubilaciones astronómicos de los Directivos, puede que sean legales, pero en absoluto morales. En todo caso quede clara una cosa, aunque solo fuere por “cultura general”: sobre todos los bancos españoles “manda” el Banco de España, y sobre todos los bancos nacionales el Banco Central Europeo. Todo lo que se hace viene desde allí, o como mínimo lleva su visto bueno. No lo duden.

    3. Los empresarios. Entre estos hay dos clases: los que en tiempos de vacas flacas han “engordado”, y los que se han arruinado, lógicamente la mayoría (no todos) los del sector de la construcción (¿recuerdan aquel famoso “urbanizador”, nuevo rico, con una camisa cara y dos botones desabrochados para mostrar las cadenas de oro?, yo sí). Respecto a los “ricos que son más ricos” me gustaría saber si de veras van a responder fiscalmente en base al principio de progresividad, como proclaman de forma populista los diferentes gobiernos (actuales, anteriores, estatales, autonómicos, locales). ¿Sabían que ha aumentado enormemente la venta de Rolls-Royces? Pero resulta que los superricos deben ser también supermagos, porque al final se sacan de la manga trucos fiscales para pagar menos a Hacienda que un ciudadano de clase media. Al fin y al cabo nuestro Impuesto principal es el de la Renta de las Personas Físicas, no de las jurídicas, con lo que basta con decir que nuestra S.L. destinada a recoger naranjas necesita un Ferrari para transportarlas, o bien que tiene su sede en un megachalet en Moraira, todo por supuesto a nombre de la empresa… Debería cumplirse realmente el principio de progresividad; con tanto multimillonario el erario público podría sanearse. Y por supuesto, las empresas que más ganan deberían renunciar a parte de sus ganancias para reactivar la economía. Por lo que se refiere a los “arruinados”, personalmente no me dan ninguna pena. Ahora se habla mucho del principio de solidaridad, pero cuando algunos estábamos trabajando y/o estudiando 15 horas al día y ellos se estaban forrando con el ladrillo, no se mostraban especialmente solidarios.

    4. Los “chorizos”. A veces incluidos en los anteriores, pero por supuesto no siempre. Los hay de varios niveles. Obviamente los choricillos también hacen daño al sistema (ese trabajito de fontanería cobrado en dinero negro...), pero los más peligrosos son los superchorizos, ladrones de guante blanco que saquean las arcas públicas. De entre estos últimos, está ya tan manido el tema Urdangarín que no vamos a hablar mucho de él, pero sí recordar que a la ciudadanía lo que más le interesa es que devuelva todo lo indebidamente ingresado, mucho más que si le condenan a 3 años de prisión y luego sale y se lo gasta. Personalmente me parece vergonzoso que los gobiernos valenciano y balear hayan participado en tamaños ilícitos como los que se están manejando en las causas contra el exjugador de balonmano. Y hablando de deporte: menuda “cantera” de sinvergüenzas que es el fútbol profesional. Del Nido, Lopera, Laporta… En resumen, en España hay tanto “chorizo” que empiezo a pensar que si todos los que han robado o desviado fondos devolvieran el dinero realmente se acabaría la crisis.

    ANEXO: Para comprender mejor este artículo sobre economía repase los principales "Conceptos económicos" (en clave de humor).

     

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