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Víctor Almonacid Lamelas

Secretario de Ayuntamiento (a mucha honra). Jurista docente, ponente, y escritor (que no “escribiente”). Deportista. Semiexperto en algunas cosas (Derecho público, gestión municipal, administración electrónica…) y aprendiz de todo lo demás. Analista sociopolítico independiente.

Sobre este blog de Nacional

Este es un espacio web donde regularmente comentamos nuestras impresiones sobre Derecho, política, economía, Administración, sociedad, cultura y deporte, siempre desde el punto de vista constructivo de los que tenemos la buena voluntad (con más o menos acierto) de mejorar las cosas. TW @nuevadmon


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  • 12
    Julio
    2012

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    Medidas de impacto y chivos expiatorios

    Gobierno Rajoy. Más medidas de impacto, por si queda alguien que aún no está traumatizado. En lo que respecta a las Administraciones y funcionarios públicos las novedades, más populistas que razonadas, más teóricas que prácticas, se basan en la necesidad, indiscutible por otra parte, de "empezar con la reforma de las administraciones públicas para primar la austeridad, lograr mayor eficiencia y evitar duplicidades". El objetivo será cumplir la premisa de "una Administración, una competencia". Sobre las duplicidades hablé claramente hace poco, así que al comentario en cuestión me remito.

    Para ello, en el ámbito local se delimitarán las atribuciones de los ayuntamientos, de forma que no asuman servicios para los que no cuentan con la financiación necesaria, y se reforzará el papel de las diputaciones con el fin de centralizar la prestación de servicios. Pero no es fácil acabar con los llamados “servicios impropios” y ponerlo en una Ley muy posiblemente no va a ser suficiente. Hemos dejado engordar demasiado al Estado de bienestar, y ahora cualquier vecino piensa que tiene derecho a disfrutar de un spa público casi gratuito. En todo caso estas medidas, según el presidente, permitirán un ahorro "que estará en el entorno de los 3.500 millones de euros". A ello se unirá la homogeneización de las retribuciones de alcaldes y concejales, la reducción en un 30% del número de concejales y la drástica reducción de empresas públicas en el ámbito local. Estas dos últimas nos parecen perfectas. Matiz: siempre se habla de empresas públicas, pero técnicamente hablando son empresas privadas de capital público. No es lo mismo.

     

    Se toman medidas dramáticas y encima se saca pecho

     

    A las CCAA el presidente les ha recordado la necesidad de recuperar credibilidad para poder volver a financiarse en los mercados. Para ello ha anunciado que el Consejo de Política Fiscal y Financiera que se reúne mañana fijará el objetivo de déficit para 2013 y 2014, revisará la aplicación de planes económicos financieros para las autonomías y pondrá en marcha un instrumento financiero que les garantice liquidez. ¿No les da la sensación de que siempre “mete” mucha menos “caña” a las CCAA que a los Ayuntamientos? La respuesta es sí, y el motivo es que la FEMP no tiene el poder político de presionar. Las CCAA y los partidos nacionalistas sí.

    ¿Y qué pasa con los empleados públicos, esos que muchos quieren crucificar? Históricamente el pueblo siempre ha necesitado un chivo expiatorio, una bruja a la que quemar. En este tema Mariano Rajoy ha señalado que "el empleo público debe adaptarse a la realidad económica del momento", recordando que desde 2007 el número de empleados públicos ha crecido en 289.000 personas. El comentario no puede ser más demagógico, dando a entender que hay muchos empleados públicos, cuando en realidad hay comparativamente pocos. También habría que explicar de una vez la diferencia entre funcionarios (de carrera o interinos), laborales (fijos, temporales o indefinidos no fijos), eventuales, políticos liberados, contratados administrativos, empleados de empresas concesionarias de un servicio público, etc... Para mucha gente todos son “funcionarios enchufados”. Cuántos problemas genera la incultura. Por mi parte no hay ningún reparo en que algunos de estos se vayan a la puñetera calle, pero no quien ha aprobado una oposición y mantiene vivo el servicio público. Y la prueba de que somos un colectivo minoritario es que nos están machacando. Si fuéramos un lobby o un colectivo numeroso (a tener en cuenta electoralmente) no se atreverían a recortarnos los derechos. Esta medida es la más populista de todas, quizá para compensar, por ejemplo, la inaceptable subida del IVA. Yendo a lo práctico, entre las medidas que ha anunciado se encuentran las siguientes:

    ·Se reducirá el número de días de libre disposición.
    ·Se ajustará el número de liberados sindicales a lo dispuesto estrictamente en la ley.
    ·Se equipararán las condiciones en situación de incapacidad temporal a las del resto de trabajadores.
    ·Se facilitará la movilidad de los empleados públicos.
    ·Se suspenderá el abono de la segunda paga extraordinaria a los empleados y altos cargos públicos.
    ·Se reducirá significativamente el número de empresas y fundaciones públicas.
    ·Además, se va a mejorar el control de las cuentas públicas en el ámbito local, con el fortalecimiento de la imparcialidad del Interventor Municipal y funcionarios con habilitación de carácter nacional.”

    ¿Han visto la última frase, en negrita? Vaya vaya. Así que menciona a los Secretarios, Interventores y Tesoreros de la Administración Local (SITAL), impropiamente llamados “funcionarios de la Administración local con habilitación de carácter estatal”, e incorrectamente denominados en el discurso de Rajoy como funcionarios de la Administración local con habilitación de carácter nacional”, aunque paradójicamente recuperar el carácter nacional supondría recuperar realmente el carácter estatal, hoy solo presente en la nomenclatura del cuerpo. A ver si es verdad. Quien sabe de lo que hablo me entiende.

    Resulta que la crisis nos relegitima a los SITAL, y ahora hay que ser legales, eficientes, transparentes y austeros, objetivos que se cumplirían infinitamente mejor si nuestra figura se fortalece. Ahora los políticos dicen que hay que hacer las cosas bien, porque ya no hay pastel que repartir, y de hecho estamos intervenidos. Ahora sí, antes no. Así nos ha ido. Ahora hay un nuevo Gobierno en el colectivo (una nueva Comisión Ejecutiva en el Consejo General de COSITAL, el Colegio Oficial profesional que nos agrupa), y dicho Gobierno va a decir "esta boca es mía" porque sus miembros no son precisamente pasivos. Defenderemos a los Ayuntamientos, a los SITAL y al resto de funcionarios locales bajo las consignas de eficiencia y legalidad. A ver si para variar se empiezan a hacer las cosas bien, algo que antes se veía como conveniente pero que ahora es imprescindible. No al cortoplacismo, las medidas estéticas, las decisiones "a 4 años vista" y la mala gestión. Sí a un pacto de Estado para salir del pozo, so pena de no salir. Aún estamos a tiempo.

     

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