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Víctor Almonacid Lamelas

Secretario de Ayuntamiento (a mucha honra). Jurista docente, ponente, y escritor (que no “escribiente”). Deportista. Semiexperto en algunas cosas (Derecho público, gestión municipal, administración electrónica…) y aprendiz de todo lo demás. Analista sociopolítico independiente.

Sobre este blog de Nacional

Este es un espacio web donde regularmente comentamos nuestras impresiones sobre Derecho, política, economía, Administración, sociedad, cultura y deporte, siempre desde el punto de vista constructivo de los que tenemos la buena voluntad (con más o menos acierto) de mejorar las cosas. TW @nuevadmon


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  • 31
    Diciembre
    2016

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    deporte baloncesto NBA

    Nostalgia de Jordan, Magic y Bird

    Mi objetivo es ganar, divertirme y hacer felices a los demás (Earving "Magic" Johnson)

    Algo se está perdiendo, o quizá ya se ha perdido, en la NBA.

    Veo un baloncesto mucho más atlético que técnico, y nada táctico. Un basket de piques, de in your face, de streetball, de playground, de grandes egos. Qué mala combinación tiene el ego con el deporte de equipo. Veo un basket rapero, tatuado, de correcalles, de continuo uno contra uno o contra los que sea, de llegar y tirar… Un basket de marcadores escandalosos pero de bajos porcentajes en los tiros que no son mates. Un basket desorganizado, demasiado heterodoxo y, paradójicamente, con poca imaginación. Un basket con muchos bases pero pocos directores de juego (el último gran base puro fue Steve Nash). Un basket con muchos jugadores grandes pero sin juego de pívot, excepto Marc Gasol.

    No creo que sea positivo para este deporte que nada menos que 35 jugadores de la Liga promedien más de 20 puntos, y que el líder en esta estadística de anotación, Westbrook, no solo supera los 30 puntos por partido sino que promedia un triple doble. Imaginen hasta qué punto acapara el juego de su equipo o cómo debe notar este su ausencia. Muy poco deben jugar los otros baloncestistas de Oklahoma City Thunder, aunque jueguen minutos, ya me entienden.

    Y mucho hay que acertar, pero también mucho que tirar y poco que defender, para anotar 37 puntos en un solo cuarto. La hazaña es de Klay Thompson, quien en otro partido alcanzó tranquilamente los 60 puntos en 29 minutos. Hablando de puntos, obviamente el récord absoluto sigue en poder de Wilt Chamberlain, con unos 100 puntos imposibles de alcanzar incluso en esta época de metralletas, y que fueron anotados en un partido entre Philadelphia y Nueva York disputado en 1962. Era, por supuesto, una época en la que un hombre de 2,16 no encontraba ninguna oposición ante pívots que, en el mejor de los casos, eran del tamaño de Alfonso Reyes (con la importante excepción de Bill Russell claro está).

    Nostalgia de Jordan, Magic y BirdEs por todo ello que digo con nostalgia –definida por aquel genio como la alegría de estar triste- que la NBA ya no me interesa demasiado. Lo siento por los 10 españoles que en ella juegan (quien se lo iba a decir en su día a Fernando Martín), y que lo están haciendo muy bien por cierto.

    El caso es que hace 30 años me entusiasmaba, pero este parece otro deporte, me lo han cambiado. En la época de los grandes (Magic, Jordan, Bird, Kareem, Olajuwon…) era mucho más difícil promediar 30 puntos, y el único que lo hacía, el irrepetible Michael Jordan, para nada daba la sensación de ser “chupón” ¿Acaso Curry o Lebron creen que Magic Johnson no hubiera podido anotar todo el tiempo en lugar de asistir a sus compañeros? Pero entendió que este no es un deporte de lucir en las estadísticas, sino de hacer lo que toque para ganar. Y se gana haciendo exactamente lo que se debe hacer en cada momento, sea tirar, pasar, defender o coger un rebote largo aunque seas el base. Es un deporte de irse contento al vestuario cuando tu equipo gana, independientemente de cómo haya sido tu actuación individual. Es un deporte en el que se puede ser buen jugador promediando 5 puntos por encuentro. Es un deporte de ser listo, o mejor todavía: de estar atento; de tomar la decisión correcta en el momento preciso, lo cual no es nada fácil por cierto. Es un deporte en el que la cancha es un tablero de ajedrez en el que debes jugar bien con las piezas que tienes. Un deporte de inteligentes en el que explotar tus puntos fuertes y castigar las debilidades del rival puede resultar más decisivo que ser muy alto o saltar mucho. Este es un deporte de ganar, divertirse y hacer felices a los demás… Esto es precisamente lo que dijo Magic cuando le preguntaron cuál era su objetivo como jugador.

    De aquella época habla, creo que también con nostalgia, otra leyenda, Phil Jackson, en su recomendable libro Canastas sagradas. Y prefiero recomendarlo que citar (en realidad desvelar) una sola línea… Cuánto talento, cuánto conocimiento práctico de este deporte. Táctica, técnica, liderazgo… Hoy se confunde liderazgo con stat leader. Y se confunde dominar el juego con dominar la gravedad. Conste que nada tenemos en contra del juego atlético, siempre espectacular, y grandes fuerzas de la naturaleza ya había en su momento (Julius Erving, Barkley, Karl Malone, Pat Ewing, Drexler, Wilkins, Olajuwon, el propio Jordan…), pero también eran algo más.

    En fin, que visto lo visto, me quedo con la ACB y con ese Valencia Basket que, como apunta (y deseamos semana tras semana en las retransmisiones de @esports977 con mis compañeros Juanma Romero, Óscar Pellicer y Jordi Bonet), este año está llamado a hacer grandes cosas. Eso sí, jugando a baloncesto. Ese deporte que silabeó el gran Pepu Hernández cuando la selección española ganó el oro mundial con un equipo, a la postre mítico, pero que en aquel momento dio una (agradable) sorpresa.

     

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