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Víctor Almonacid Lamelas

Secretario de Ayuntamiento (a mucha honra). Jurista docente, ponente, y escritor (que no “escribiente”). Deportista. Semiexperto en algunas cosas (Derecho público, gestión municipal, administración electrónica…) y aprendiz de todo lo demás. Analista sociopolítico independiente.

Sobre este blog de Nacional

Este es un espacio web donde regularmente comentamos nuestras impresiones sobre Derecho, política, economía, Administración, sociedad, cultura y deporte, siempre desde el punto de vista constructivo de los que tenemos la buena voluntad (con más o menos acierto) de mejorar las cosas. TW @nuevadmon


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  • 18
    Mayo
    2012

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    Pongamos fin a la corrupción

    España es un país que por desgracia tiene muchos problemas, pero puede que por encima de todos se encuentre el cáncer de la corrupción, la cual, como concepto, tiene tal amplitud que podría ser explicada desde distintos puntos de vista:

    • Urbanismo. El urbanismo no es ilegal en sí... Pero el urbanismo que se ha venido practicando en nuestro territorio, sobre todo en las zonas costeras, choca con la economía y con el medio ambiente, dos de los pilares básicos de nuestro futuro. Particularmente es una de las causas principales del inicio de la crisis, así como la justificación de que en España haya sido más grave que en otros países. Las inversiones inmobiliarias no son nada productivas. El dinero que vale un ladrillo es dinero muerto, no se retroalimenta. La ganancia se halla en función de la reventa y, por eso, si nos perdonan el chiste, ha "reventado".
    • Nepotismo, amiguismo, clientelismo. Tanto en los contratos públicos como en las oposiciones se han venido vulnerando sistemáticamente los principios constitucionales y legales de igualdad, concurrencia, mérito, capacidad, transparencia, economía, no discriminación, eficiencia... Al final el sistema ha pagado cara la incompetencia de contratistas y contratados que no reunían los requisitos legalmente exigidos. La contratación electrónica podría solucionar muchos de esos problemas.
    • Cohecho,tráfico de influencias, malversación... y otros delitos contenidos en el Título XIX del Código Penal. Como consecuencia de todo lo anterior los responsables de las distintas AAPP han pegado un buen repaso práctico al citado texto legal, demostrando en algunos casos que en el intento de utilizar el cargo público en beneficio propio se puede salir bien librado. Delinquir es un riesgo que todavía hoy muchos están dispuestos a asumir.
    • Burrocracia. Sobran entidades públicas y órganos dentro de dichas entidades. Sobran, sobre todo, sociedades mercantiles de capital público y Administraciones "institucionales". Si no sobran, al menos se deben reinventar, las Administraciones territoriales (CCAA, Diputaciones, Ayuntamientos, Comarcas...) Pero no solo la Administración debe organizarse mejor, también debe funcionar mejor. Y ello no se consigue de otro modo que implantando las TIC. Ahorrando en papel y en tiempo y mejorando los procesos se pueden obtener muchos beneficios, tanto tangibles (ahorro económico) como intangibles (calidad del servicio). Mientras tanto, esta sobreburocracia demuestra ser muy poco eficiente, y nada inteligente. De ahí el término burrocracia. A mayor abundamiento, ya hablamos una vez de burrocracia, dentro del concepto más amplio de Demacracia.
    • Politización de las instituciones. El viejo principio de la División de poderes, súmmun ideológico de la Edad Moderna, hace aguas por todas partes. El poder judicial debe ser respetado, pero no se puede negar que está en el punto de mira. La confusión ejecutivo-legislativo es casi total, especialmente en los gobiernos de mayoría absoluta. La mayoría absoluta no puede significar a "gobierno en solitario". Como contrapartida, los hipotéticos pactos entre "partidos pequeños" pueden deslegitimar la voluntad democrática de la mayoría. In fine, hay otras instituciones tradicionales claramente en crisis, como la Corona...

    Pongamos fin a todas estas perversiones del sistema. Nunca han sido legales, nunca han sido éticas, pero con la que está cayendo ahora mismo son además inasumibles para el Estado. Ya no hay pastel que repartir.

     

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