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Víctor Almonacid Lamelas

Secretario de Ayuntamiento (a mucha honra). Jurista docente, ponente, y escritor (que no “escribiente”). Deportista. Semiexperto en algunas cosas (Derecho público, gestión municipal, administración electrónica…) y aprendiz de todo lo demás. Analista sociopolítico independiente.

Sobre este blog de Nacional

Este es un espacio web donde regularmente comentamos nuestras impresiones sobre Derecho, política, economía, Administración, sociedad, cultura y deporte, siempre desde el punto de vista constructivo de los que tenemos la buena voluntad (con más o menos acierto) de mejorar las cosas. TW @nuevadmon


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  • 30
    Julio
    2013

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    Solo eficacia… insuficiente!

    En tiempos de crisis indigna comprobar el nivel de despilfarro público (y privado) que se produce en España. En este sentido hay dos conceptos clave que afectan al funcionamiento de las organizaciones: 

    • Eficacia: Capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera (en términos empresariales se relaciona con el cumplimiento de objetivos, a cualquier coste).
    • Eficiencia: Capacidad para lograr un fin empleando los mejores medios posibles (en términos empresariales se vincula a la consecución de esos objetivos con el menor coste posible).

    Parece claro que deberíamos haber superado la etapa de la simple eficacia y estar de lleno metidos en la de la eficiencia. Pero no, en España no. Aquí primero construimos un aeropuerto y luego nos preguntamos si hay aviones. Ponemos cuatro ejemplos de eficacia sin eficiencia y creo que queda claro que podríamos poner cuarenta. Un único matiz: algunos de los citados tampoco son eficaces, con lo cual podemos afirmar que su coste para el sistema es terrorífico.

    Real Madrid y FC Barcelona. Los comento juntos para que nadie se ofenda. Gastan el PIB de algunos países en fichajes. Los primeros no se quedarán muy lejos de los 200 millones de euros este verano si finalmente se confirma la llegada de Bale por unos 100 (y por supuesto superan los 1.000 en la última década). La cifra marea: no sé con cuantos goles se amortiza eso… Los segundos se caracterizan por operaciones como las de Ibrahimović y Villa, fichados por decenas de millones y venidos por unos pocos tras un bajo rendimiento. Los resultados están ahí, son clubes que ganan títulos, pero en mi opinión están económicamente muy mal gestionados, y me da igual cuanto ingresen por publicidad, taquilla o derechos de televisión porque esos ingresos tienen poco mérito si eres el Madrid o el Barça. Solo eficacia, y eso sin entrar en el debate ético de si esas millonadas que se pagan “por” y “a” los jugadores se podrían emplear en otros menesteres (que sí). 

    Gobiernos y administraciones españoles. El actual Gobierno estatal y el principal partido de la oposición gastan la mayor parte de sus recursos y energías en defenderse de las acusaciones, nada infundadas por cierto, de corrupción. Con los problemas que tiene España diríase que el ciudadano necesita que inviertan sus esfuerzos en intentar resolverlos, y no en mentir, desmentir, rebotar acusaciones y resolver crisis... internas. Especialmente ineficientes son, en mi opinión, las CCAA, que han hecho, y hacen, literalmente lo que les da la gana, como consecuencia de Gobiernos estancados en el poder durante décadas y de un cuerpo de funcionarios de escaso recorrido histórico y menor independencia que el de otras AAPP. En cuanto a la administración local, y lo digo con dolor por mi condición de municipalista, tenemos que un Ayuntamiento cuyo nombre omito paga sus facturas a los 600 días desde su registro. Tremendo. Por último, especialmente ineficientes son algunos órganos, entes y empresas de capital público que no ya es que funcionen mal, sino que objetivamente ni siquiera deberían existir. Hay algunos casos que rayan el absurdo, como aquellos en los que se crea un órgano ad hoc para estudiar la eliminación de órganos (!). Pondría miles de ejemplos más de estas y otras instituciones: hoy por ejemplo me llega un escrito del Congreso de los Diputados ordenándome que le vuelva a enviar un escrito que ya les he enviado y tienen en su poder, solo porque iba firmado por un Concejal y no por la Alcaldía, lo cual no consideran correcto porque las comunicaciones entre instituciones deben realizarse a través de sus órganos superiores (por cierto, el escrito no lo firma el Presidente del Congreso, con lo cual incumplen su propia norma)... Y aquí lo dejo, porque si me pongo a hablar de aeropuertos y de paradas de AVE sin pasajeros “la liamos”… 

    Iberdrola. Ignoro su rendimiento en términos absolutos, pero seguro que a Iberdrola le va bien y nadie duda de que es una empresa potente y con un volumen de negocio descomunal, por lo que de alguna manera se les podría considerar “eficaces”… eso sí, una eficacia parecida a la de los equipos que ganan con ayuda del árbitro. Eficaces, sí, pero qué mal que funcionan. Y lo hacen intencionadamente, estoy convencido. Dicho de otra forma: son eficaces y sobre todo eficientes solo cuando les interesa, de modo que para cobrar se caracterizan por su agilidad y diligencia, pero los expedientes dirigidos a resolver alegaciones, problemas, y necesidades de los consumidores-clientes los ponen a fuego lento. Su burocracia deja pequeña la de la administración más obsoleta. Sus tarifas desorbitadas y poco justificadas objetivamente. Nunca afirmo nada que no pueda demostrar, así que señores de Iberdrola medio ofendidos por el comentario, no me tiren de la lengua. Su empresa es casi monopolística y está en la frontera de conductas ilegales según el derecho europeo, como el abuso de la posición dominante o, directamente, el abuso. Igual un día me pongo a estudiarlo seriamente. 

    Calatrava. No soy un experto en arquitectura, pero cada vez parece más claro y demostrado que el arquitecto Calatrava es tan ostentoso como poco práctico. Sus extremadamente caras construcciones no solo son mucho más bonitas que funcionales sino que también podrían ser gigantes con pies de barro. Lo dice la geometría, la gravedad, y también el hecho de que haya sido condenado a pagar 3,2 millones por los desperfectos del palacio de Oviedo, ya que el juez considera que el arquitecto es responsable del derrumbe de una tribuna. Incluso existe una web creada por Esquerra Unida (calatravatelaclava.com) que habla de los 'proyectos ruinosos' y las 'facturas sin IVA' del arquitecto. Está claro que puede haber algo de política en todo esto, pues Calatrava está claramente vinculado a proyectos y contratas con gobiernos del PP, pero yo no me meto en ese debate, salvo para manifestar como abogado que si lo publicado en la web es falso el arquitecto debería querellarse. Y si es cierto las acusaciones revisten una extraordinaria gravedad. Sin embargo hay aspectos aún más preocupantes que lo que haya podido “trincar” este señor… Como valenciano lo último que deseo en el mundo es que ocurra la tremenda desgracia de que un día la Ciudad de las Artes y las Ciencias se venga abajo, pero creo que tal posibilidad existe. Aunque sea a base de seguir gastando dinero, lo cual es lamentable, pido desde aquí que no se escatime en gastos a la hora de proceder al mantenimiento de esos monstruos de cemento y cristal. La integridad física de las personas está en juego. 

     

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