Blog 
La opinión de Víctor
RSS - Blog de Víctor Almonacid Lamelas

El autor

Blog La opinión de Víctor - Víctor Almonacid Lamelas

Víctor Almonacid Lamelas

Secretario de Ayuntamiento (a mucha honra). Jurista docente, ponente, y escritor (que no “escribiente”). Deportista. Semiexperto en algunas cosas (Derecho público, gestión municipal, administración electrónica…) y aprendiz de todo lo demás. Analista sociopolítico independiente.

Sobre este blog de Nacional

Este es un espacio web donde regularmente comentamos nuestras impresiones sobre Derecho, política, economía, Administración, sociedad, cultura y deporte, siempre desde el punto de vista constructivo de los que tenemos la buena voluntad (con más o menos acierto) de mejorar las cosas. TW @nuevadmon


Archivo

  • 28
    Noviembre
    2016

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    internet Tercera edad accesibilidad

    ¿Tercera edad e Internet? Sí, y cada vez más. El mundo real no

    Si hay una excusa falsa y con tenencia manipuladora en esto de la resistencia al cambio a la administración electrónica, es sin duda el bulo de que “va en contra de las personas mayores”. Y tanto es así que desde aquí afirmamos todo lo contrario: que los mayores son con total seguridad los grandes beneficiarios de la puesta a disposición de servicios en Internet, obviamente los servicios públicos si estamos hablando de AAPP, si bien esta vez haremos la reflexión extensiva a todo tipo de servicios.

     

    ¿Tercera edad e Internet? Sí, y cada vez más. El mundo real no

    Un buen servicio electrónico sencillo, usable, y de calidad puede facilitar la vida de muchísima gente

     

    Pero la piedra angular del éxito del uso (por parte de cualquier persona pero especialmente los más mayores) de estos servicios electrónicos es una palabrita que empieza… ¿por qué letrita? Por la A… ACCESIBILIDAD.

    Y es que el mundo real no es accesible, e Internet puede serlo. De hecho debe serlo. Acabo de comprar en el supermercado: letreros imposibles de ver y/o comprender; complicados sistemas de pesaje y preciado de fruta; cestas demasiado pequeñas versus carros demasiado grandes; sistema de tickets o “llamada a gritos” en pescadería, garrafas de agua de 10 litros o packs de 6 botellas de litro y medio; productos que se ubican en las estanterías más altas… Estaba yo comprando e imaginándome 40 centímetros más bajo ó 40 años más viejo, o algo más “cegato”, o menos fuerte, o menos espabilado. O sin disponer de un coche con un enorme maletero esperándome en el aparcamiento. Me imaginaba, también, en silla de ruedas. No habría podido comprar todo lo de la lista. Quizá unas pocas cosas, no mucho más que el pan.

    Pero la compra se puede hacer por Internet, al igual que la declaración de la Renta y al igual, se supone, que la tramitación de una licencia de obras en el Ayuntamiento. Y la clave, repetimos, es la accesibilidad. La administración electrónica triunfará el día que sea fácil para el usuario. El día que funcione, que se perciba como algo mucho mejor que el papeleo de antaño… Dicho lo cual, la accesibilidad tiene muchas manifestaciones, por ejemplo la lingüística: ¿es realmente necesario redactar un escrito destinado al público con el estilo "habiendo sido considerado y tenido en cuenta según el fundamento jurídico vigésimo nono ut supra argumentado..."? ¿Qué gana la Administración si no se entiende o simplemente genera antipatía? Gana lejanía con el ciudadano, pero eso evidentemente no es ganar, es perder.

    Y la administración electrónica triunfará el día que sea buena, bonita y barata. Pero no para la propia Administración, sino para el ciudadano, especialmente el que más lo necesita y por lo tanto el destinatario primero de estos servicios. Y este no es el adicto a Pokemon Go de 25 años; sino la persona que es mayor o no está al 100% de sus capacidades físicas y/o sensoriales, pero sí mentales. Y perdonen el chiste fácil para terminar, pero a algunas personas que trabajan en la Administración les pasa exactamente lo contrario.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook