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LA VUELTA AL MUNDO
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Jose A. Fuentes

@JoseA_Fuentes (wwww.lavueltaalmundo.es) es periodista, guionista de televisión, adicto a la fotografía, y siempre está comunicando y viajando (y no precisamente en este orden). Obsesionado con mapas, pasaportes y bolas del mundo nos cuenta su experiencia vivida en primera persona.

Sobre este blog de Sociedad

LA VUELTA AL MUNDO es un blog dirigido a todos los amantes de los viajes (a los de mucho y poco presupuesto), y en el que encontrarás desde destinos exóticos a paraísos cercanos a una hora en coche de casa. Consejos, información y mucha inspiración sobre ciudades, gastronomía, playas... ¿Vienes?


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  • 03
    Octubre
    2014

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    VALENCIA MÁS ALLÁ DEL OCEANOGRÀFIC

    A la una de la tarde apareció puntual el casco del Empress de Pullmantur por el horizonte del puerto de Valencia. Lento, surcando el azul, hasta que se posó en el muelle de Poniente. Y fue entonces, cuando empezaron a bajar de él cientos de cruceristas (sí, a mi tampoco me gusta nada ese nombre) dispuestos a exprimir Valencia en unas pocas horas. Y allí estaba yo, hablando con los turistas y conociendo sus objetivos. Dos, solo dos: l’Oceanogràfic y el centro de la ciudad. Así, sin más. Y lo peor no es que fueran a l'Oceanogràfic, sino que no conocieran qué más les ofrecía Valencia. ¿Qué no habrá más cosas en esta ciudad? ¿Qué les han contado y qué imagen tienen de nosotros? ¿Hay vida más allá de la fachada “moderna” de Valencia?

    Pues sí, la hay, y exaspera que en medios nacionales siempre acaben siendo l’Oceanogràfic, el Bioparc y la Ciutat de les Arts i les Ciències las únicas protagonistas. Sería muy simplón echarle la culpa a esos medios. Pero, ¿y si quizá no sabemos vendernos, turísticamente hablando? ¿No sabemos transmitir y sacarle punta a lo que nos hace singulares? 

     Empezando por un barrio marítimo que ya quisieran para sí muchísimas ciudades del mundo (y que aquí no se ha valorado ni ha conservado como debiera, y que prácticamente se atisba desde la cubierta del crucero); un jardín del Turia que sin llegar a las dimensiones del Central Park de Nueva York sí que lo duplica en longitud; unas puertas a la antigua ciudad como las Torres de Serranos propias de alguna ficción medieval; un Mercat Central al que, según decía esta semana un reportaje en el Frankfurter Allgemeine Zeitun, no le hace sombra ningún otro en España (y sigo mi infructuosa búsqueda por el extranjero, pero de momento no lo he encontrado); un parque natural como la Albufera y su Devesa del Saler a un tiro de piedra de la ciudad; un barrio de Russafa que se reinventa sobre unos cimientos y un pasado árabe que cualquier otra ciudad explotaría de cara al exterior y que ahora es una de las cunas de esa plaga con las horas contadas llamada hipsterismo… Son muchísimos los atractivos. Y muchos de ellos están tan cerca en nuestra vida diaria, porque interactuamos con ellos y por tanto los mantenemos vivos, que no nos damos cuenta de que son un filón turísticamente hablando. Son encantos únicos. Esto a vuelapluma y sin entrar en fiestas y gastronomía.

     Parece una batalla perdida pero precisamente ayer leía un artículo del ingenioso Eugeni Alemany que resumía un poco el sentir de lo que digo y que iba bastante más allá “creando lugares de leyenda” para el turismo como un cambio de guardia al estilo de Buckingham Palace de Londres en la puerta del Palau de la Generalitat, dotar de más pompa al Tribunal de les Aigües o guardar las joyas de la corona (la senyera, el Libre dels Fets, etc.) en las torres de Serranos. ¿Se pasó con la cazalla? No creo. Y si lo hizo, no me parecen ideas tan marcianas. 

     Si supiéramos vender nuestros atractivos turísticos, los que ya tenemos y no explotamos y otros que deberíamos crear, a lo mejor esos cruceristas necesitaban quedarse más de unas horas en la ciudad. O simplemente querrían volver para acabar de conocer Valencia. Porque hay mucho atractivo turístico escondido más allá del Oceanogràfic. Ay, se nota que se acerca el 9 d'Octubre y toca mirarnos un poco el ombligo.

     

     

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