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Ana Sharife

Periodista especializada en Cultura, escribe para Prensa Ibérica y conduce un programa sobre sentimientos en Radio Marca. ...

Sobre este blog de Valencia

El universo sentimental


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  • 10
    Septiembre
    2014

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    La violación: la 'fantasía' más femenina

    En el espacio del deseo es donde mejor se palpan las desilusiones. Y cuando una mujer se mete en la cama con un hombre poco hábil en el arte amatorio, en ese momento ¡silencio, se rueda!, comienzan las fantasías sexuales. La mujer cambia la identidad del amante o le atribuye preludios eróticos y habilidades de las que carece. 

    Si tenemos en cuenta que, por lo general, el proceso de excitación y consecución del orgasmo es más lento en las mujeres que en los hombres, son ellas las primeras interesadas en tener pensamientos eróticos que intensifiquen el deseo (el 83% de las mujeres utilizan las fantasías sexuales para potenciar su excitación sexual y un 70% las utilizan para llegar al orgasmo).

    Sin embargo, un hombre apasionado conseguirá que la mujer centre toda su atención en él y no meta a nadie más entre ellos. ¿A qué es debido? A que la mujer desea algo muy sencillo: sentirse deseada. 

    Gracias al psicoanálisis sabemos que las mujeres y los hombres fantasean en igual medida imágenes mentales que pueden contener una escena completa o sólo recortes o imágenes aisladas.  Hacer sexo con un desconocido, con otra mujer, con muchos hombres, transformarse en una mujer tremendamente sexy, hacerlo en lugares públicos o que la miren mientras lo hace son las fantasías femeninas más extendidas. Pero hay una menos confesable entre los trending topic: la violación.

    Según el estudio Women’s Erotic Rape Fantasies esta fantasía se encuentra entre el 62% de las mujeres. En ella la mujer visualiza al hombre forzándola a tener relaciones sexuales con él porque no puede controlar sus ganas de tan irresistible que la encuentra. 

    Las fantasías eróticas de las mujeres parecen ser mucho más complejas que la de los hombres, pues al igual que los sueños, proceden del inconciente y expresan deseos y conflictos profundamente arraigados. Y la mujer sigue siendo un principio de incertidumbre -muy al contrario de lo que afirmó Baudrillad-. El propio Heisenberg advirtió que 'a una partícula no se le puede medir de forma precisa la posición y el momento lineal'. Algo parecido sucede con la mujer. Ya Ovidio, conciente del misterio que despertaba la sexualidad femenina creó un personaje hermafrodita que podía inmiscuirse entre ellas y descubrir cómo sentían realmente. Incluso para Helen Kaplan, autora de La nueva terapia sexual, la sexualidad femenina fue un misterio en muchos aspectos. 'Los datos básicos son incompletos', denunció. 

    Sin embargo, según algunas teorías evolucionista, a lo largo de la Historia de la Humanidad las mujeres han tenido que sufrir asaltos, violaciones fortuitas, aceptar relaciones sexuales de forma forzada, e intercambiar comida o favores por sexo. Aquellas que no mostraron una respuesta sexual vaginal automática ante determinadas pistas o claves de su entorno experimentaron heridas que desembocarían en enfermedades o en la muerte, y por ello no pasaron esas características a su descendencia (parte de esta respuesta sexual femenina está diseñada para la autoprotección en casos de abuso). 

    La investigadora Marta Meana se suma a esta teoría evolutiva apoyándose en el rol del narcisismo en el deseo de la mujer. 'La mujer quiere ser objeto de admiración erótica y necesidad sexual de su pareja'. En su imaginario, su hombre está tan desbordado de deseo por ella 'que no se puede contener y se salta todas las normas'.



    Cuidado. No entendamos que las mujeres quieren que las violen. Sólo tratamos de entender la fantasía de la violación. Los estudios que giran en torno a la explicación de cómo una actitud tan abyecta puede ser fuente de excitación sexual señalan que la mujer se erotiza al pensar que su belleza puede provocar que el hombre elegido pierda el control y se vea obligado a forzarla. Según una tesis de J. Benjamin es 'el goce que la transgresión proporciona', y que nos devuelve la libertad prehistórica allí de donde procedemos, de la región brutal del puro apetito animal. En palabras de Sophie Cadalen “el encuentro sexual es un combate inconsciente en el que nuestros deseos luchan, en el que cada uno alterna entre la sumisión y el poder”. Meana lo explica muy bien: “Las mujeres quieren algo contradictorio, están ante una especie de dilema. Quieren cuidado, protección, atención, empatía y cariño, pero a la vez quieren ser lanzadas contra la pared sin que haya verdadero peligro. Quieren un troglodita comprensivo, todo a la vez“.  

    La bella durmiente moderna ya no se duerme como decreta el hada para preservar su virginidad. Su deseo ya no queda suspendido en el tiempo. Su instinto le dice que no hay mejor suero restaurador que un buen revolcón. Así que espera que su príncipe encantado se convierta en lobo feroz y ejerza la agresividad justa que quiebre su resistencia. Quiere ser seducida por un animal que sepa dominarla y obligarla a sentir placer. Es el goce que se construye cuando se desobedecen o transgreden pautas convencionales. El llamado placer culpable.

    Llegados hasta aquí, aclaro tres puntos antes de finalizar: 1. En una mujer la distancia que separa la fantasía de la realidad puede ser infinita. 2. El hecho de que la mujer moderna se sitúe en un plano individual no significa que haya abdicado del derecho a la galantería del hombre. 3. Un buen porcentaje de mujeres no recurre a la fantasía porque su pareja, sin ser un mètier del sexo, colma sus expectativas más secretas.

    Esta ideología 'femenina-victimista' actual nos hace daño a las propias mujeres. No es más que una caricatura de la verdadera mujer, a la que impide que domine en el reino más profundo. Dice Camille Plagia que 'el hombre ha gobernado tradicionalmente la esfera social; el feminismo le dice que se eche a un lado y comparta su poder. Pero la mujer gobierna la esfera sexual y emocional, y ahí no tiene rival'. 

    Es posible que sólo cuando el feminismo se serene y permita el regreso de la antigua identificación de la mujer y su naturaleza en su pleno y perturbador poder, la violencia entre géneros dejará de ser un enigma, tanto en la realidad como en la fantasía.


     

    Si quieres saber de mí: www.anasharife.com

     

     

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