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  • 15
    Junio
    2015

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    Proverbios falsos y dimisiones inciertas

    “En 2015, el mundo tal y como lo conocemos va a cambiar en su dimensión institucional naciendo un nuevo escenario que ya no será el del régimen político del 78. La irrupción de Podemos como fuerza consolidada en intención de voto y el resultado de las iniciativas municipalistas que emergen por todas partes del Estado, así como la crisis del modelo económico y territorial, nos muestran un escenario nuevo, en el que dicho orden político, sin cancelarse, deja de funcionar como lo ha venido haciendo en los últimos 30 años”.

    Este premonitorio párrafo pertenece a un artículo publicado el 13 de diciembre de 2013 por el exconcejal de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, destacado militante de Podemos e ideólogo del 25M Guillermo Zapata, titulado “Construir un país después del 78”. El autor, que no ha debutado precisamente con buen tino, compara la irrupción de Podemos en España a la aparición de los primeros cristianos en el Imperio Romano y avanza pistas sobre los planes que los suyos tienen para esa nueva sociedad que, a su juicio, debe sustituir a la actual.

    Zapata argumenta a lo grande. “Los cristianos representaban el opuesto de Roma, como los esclavos de Espartaco representaban su otro. Eran bárbaros al orden romano. Eran monstruos. Y así nos presentan y nos ven quienes tienen el dominio de la crisis del Imperio Romano que nos gobierna. Así nos ve Fernández Díaz, Esperanza Aguirre, Montoro y el propio Pedro Sánchez, por más que quiera simular ser uno de los nuestros”. Ahí queda eso. Se pregunta el personaje: ¿Qué vida vamos a vivir y cómo vamos a construirla una vez hayamos ganado? Añade que entiende el sentido del ciclo electoral y lo comparte. “Participo de él como mejor sé hacerlo, con la certeza de que no es suficiente. Componer un nuevo orden social democrático es una nueva tarea que jamás imaginamos que nos iba a tocar hacer…”. Aún hay más: “Incluso en un escenario de acuerdo entre el PP y el PSOE, seguirían siendo la fuerza de la ciudadanía y sus distintas herramientas las que articularían la descomposición del régimen”.

    Zapata atribuye a los apaches la frase «Cuando todo el mundo corre, sé lento». El supuesto proverbio, que luego repitió Manuela Carmena para referirse a las negociaciones para asumir la alcaldía madrileña, que ni es proverbio ni es apache y sí supone otro buen ejemplo de cómo la mentira se hace verdad y ley, a fuerza de repetirla, sobre todo en internet.

    Y es que si algo les gustaba a los miembros de las bravas tribus de las praderas norteamericanas era correr campo a través, como signo de ardor guerrero y victoria. Así Gerónimo y los suyos despistaron durante décadas a sus rivales en muchas ocasiones. Tal era la afición de los indios por el running, que a los niños se les enseñaba desde pequeños a galopar sobre sus piernas, con la boca llena de agua. Aquellos Spirit Runners, valientes y aguerridos, amantes de la libertad, recorrían cientos de kilómetros, dándose un descanso de seis minutos por milla. Todo un ejemplo de esfuerzo.

    Curiosamente el dicho al que hacen referencia Zapata y Carmena sí se encuentra de forma parecida en la canción I lived, del grupo "One Republic", en la estrofa “Hope if everybody runs, you choose to stay”. En cualquier caso, los apaches lo tenían claro: “listening to a liar is like drinking warm wáter” (escuchar a un mentiroso es como beber agua templada). Ese líquido caldoso era lo peor para un indio sudoroso en medio del desierto de Arizona, de ahí la comparación. Llevo varias semanas haciendo consultas sobre proverbios apaches, hablando con amigos e incluso parientes muy relacionados con esa cultura. Nadie escuchó nunca la frase, replicada y reportada hasta el cansancio.

    En cambio alguien muy querido me repite unas palabras del Jefe Seattle, líder de las tribus Suquamish, que traducidas al español serían algo así como: "Déjenme ser un hombre libre. Libre para viajar o quedarme, para trabajar, para comerciar donde escoja, libre para elegir a mis propios maestros, para seguir la religión de mis padres, libre para pensar, hablar y actuar por mí mismo". Eran sabios estos indios, los auténticos, claro está.


     

     

     

     

     

     

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