Blog 
MRM Masjoan
RSS - Blog de Mario Ricardo Masjoan Benedicto

El autor

Blog MRM Masjoan - Mario Ricardo Masjoan Benedicto

Mario Ricardo Masjoan Benedicto

Nacido en San Francisco provincia de Córdoba Argentina. Fui el primero de 6 hermanos. Mis padres Alicia y Mario eran docentes; profesora de historia y de artes gráficas, mi madre; profesor de matemáticas y rector de una especie de Universidad laboral, mi padre. Emigré a España en Enero de 1976, trab...

Sobre este blog de Deportes

Blog de Mario R. Masjoán donde se tocan todo tipos te temas de actualidad, filosofía, religión, deportes, y todo lo relacionado con el ser humano. Espero que sea de interés y que os divirtásis leyendo como yo lo hago escribiendo.


Archivo

  • 23
    Febrero
    2013

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    SOLIDARIDAD

     

    Este sentimiento que es inherente a nuestra propia esencia social, por cuestiones ajenas, relacionadas con vicios adquiridos y un protagonismo que rompe toda convivencia, lo tenemos "congelado" en nuestra mente, a la espera de una utópica revolución moral, que lo ponga en marcha nuevamente y nos devuelva la tan soñada paz entre seres humanos.

    En este momento, en el que si no se triunfa en la vida económicamente no se es "nadie"; donde toda nuestras posibilidades de ser "alguien" pasan por tener un piso, un buen coche y un chalecito de fin de semana (aunque mil millones de niños mueran de hambre en el mundo), la SOLIDARIDAD ESTÁ EN PROFUNDA CRISIS, taponada con la mierda del despilfarro y el enloquecedor afán de consumismo que nos han inculcado durante años y que titulan falazmente: " PROGRESO"..

    La figura del TRIUNFADOR, irrumpe en la sociedad con una fuerza anti-social incontenible.

    De golpe, la cuestión se rompe como siempre por el lado donde la cuerda está más fina y, si a un hombre se le convence de la posibilidad de vivir mejor que el resto aunque el resto sufra, seguro que el resto sufrirá.

    La paradoja no obstante, viene dada por el hecho de que cuando esto se produce, aparece en el subconsciente del triunfador, un espíritu extraño de "rechazo" hacia quienes considera inferiores, y le resulta imposible razonar, que esa inferioridad es sólo económica.

    Ante tanto disparate lo lógico sería que el triunfador se aísle, pero por su propia esencia social le resulta imposible hacerlo, entonces, conocedor de la envidia que produce su status, vive junto al resto, paseando su prepotencia emanada del inhumano poder adquirido, en automóviles carísimos o vallando su casa como si de una fortaleza se tratase, porque el triunfo y el miedo, caminan juntos.

    Reparte limosnas para cosechar hipócritas aplausos y no para agradar su espíritu y, si alguna vez le asalta algún estúpido remordimiento, lo ahoga con el mejor wisqui, unas rayas de coca, o un porrete.

    Cuando la solidaridad desaparece, se entorpece la convivencia, ya que convivir, supone asumir las necesidades del conjunto y disfrutar de la misma manera, todos sus triunfos.

    Tanto de una forma como de otra, si se aísla al ser humano social en su desgracia o en sus triunfos, si se exalta su personalidad con fines puramente materiales, se destruye indirectamente el principio de la esencia social y, personal e inconscientemente, se eleva al triunfador a la categoría de "macho dominante" , y al perdedor, a la más vergonzante de las sumisiones. El conjunto se resquebraja y por sus grietas, puede entrar cualquier cosa, desde la Coca Cola a Bin Laden.

    En este momento, vivimos en un estado permanente de exaltación personal, de protocolos, y títulos que muchas veces rayan el más espantoso ridículo, basados exclusivamente en una cuestión económica. Se valora tanto el triunfo personal, que llega al paroxismo sin ni siquiera enterarse el triunfador, porque se le ha anulado el razonamiento y se desenvuelve en la sociedad como marioneta de intereses inconfesables

    La sofisticación del sistema y las claves de su aplicación, están en los EE.UU, donde el prototipo del hombre feliz americano, es aquel que vive del crédito, que come "mierda" y que se infarta a los 45 años, pero eso si, disfrutando de una bonita casa que jamás terminará de pagar y circulando en Cádillac, que tampoco terminará de pagar.

    La locura parece haberse apoderado del mundo y la SOLIDARIDAD humana, muy humana, tanto como para forman parte inherente de nuestra propia esencia, se aparcó mal en un momento dado y se la llevó la grua.

    Sucede una catástrofe natural en alguna parte del mundo y, aparentemente, el resto de la humanidad se muestra "solidario"; manda alimentos y "mantas" (lo de las mantas es importantísimo, aunque el hecho haya sucedido en Ecuador, donde las temperaturas más bajas rayan los 25 grados), y YA ESTA, todo solucionado. Los corruptos gobernantes de muchos países que desgraciadamente soportan desastres naturales con una injusta frecuencia, venden las mantas a los Finlandeses o a los Suecos y depositan los dineros en sus vergonzosas y secretas cuentas, en Paraísos Fiscales. Esto, no es solidaridad, esto es gilipollismo, la verdadera solidaridad es cotidiana, es formar parte del conjunto, es padecer y disfrutar las cosas de los demás, es un sentimiento, no una manta y una lata de sardinas.

    Las revoluciones armadas, sólo dejan regueros de pólvora y sangre; las revoluciones del pensamiento son las únicas que valen, y tiene que producirse una que devuelva al ser humano, el sagrado sentimiento de la SOLIDARIDAD que hoy, se ha vendido al mejor postor...

    No estoy criticando a ese reducido número de buenas personas, solidarias siempre, que son capaces de perderse fines de semanas enteros para ir a más de l.000 kilómetros a recoger "fuel oil" a las playas gallegas desinteresadamente, o a donde los necesiten, sino al grueso de la población mundial, que vive más preocupada por el márketing que por los desgraciados niños africanos y sudamericanos que mueren a diario de hambre, e infinidad de pequeñas, pero importantes cosas que pasan a nuestro lado y que nos negamos a ver. Es cierto que muchas veces esos fenómenos de grandes hambrunas son productos de gobiernos corruptos, pero me pregunto yo, ¿no están acaso los EE.UU. empeñados en "voltear" a Sadam Hussein, haciendo una guerra con la escusa de la seguridad mundial, cuando la verdad reside pura y exclusivamente en quedarse con el petroleo de Irak?. Allí, gastaron más de lo que costaría remontar las crisis de todos los países donde hoy la gente muere de hambre, ¿pero?, a Sadam Hussein, aunque corrupto y desalmado (al menos así dicen que es), no lo "pusieron" ellos como han hecho con la mayoría de dirigentes corruptos en América Latina (hasta que se "llevaron todo lo que querían") y esto, les molesta, porque el Sadam controla gran parte del petroleo mundial y no se deja manejar.

    Los EE.UU, producen 70 kilogramos de alimentos al día por habitante, y aún, teniendo el índice de obesos más grande del mundo, no creo que exista ninguno que sea capaz de comerse 70 kilos en un día.

    Con este insignificante ejemplo, quiero demostrar que, cuando más progreso hay menos solidaridad existe y la sociedad se vuelve insensible al dolor ajeno.

    Personalmente, prefiero ser "tuerto en un país donde todos vean, que en uno de ciegos"

     

     

     

    Mario R. Masjoán Benedicto

     

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook