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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 11
    Noviembre
    2014

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    'Interstellar' - En la tierra y en el espacio

     

    Llegará un día en el que Christopher Nolan se la pegará. Y será un golpe importante. Las razones del impacto son proporcionales a las expectativas generadas por su cine, a la categoría que ha obtenido, con justicia, dentro de la industria, a las pretensiones de su cine, a la inmensidad de sus propuestas. No hay medias tintas, o todo o nada. Y ese todo, que siempre gana, elevado al infinito. Es el modelo de juego que ha decidido tras dejarse llevar por las musas que acompañan al hombre murciélago y que le acompañaron durante una trilogía en permanente estado de gracia. También ayudó, y no poco, aquella excelsa 'Origen' que reinventó el taquillazo de toda la vida sumando dosis de autor que ya existían en 'Memento' y 'El truco final' pero que se desbordaron en aquel artefacto preciso de entretenimiento masivo. Y así llega 'Interstellar', la aventura espacial de Nolan, la carta de amor a un género, la ciencia ficción, que se caracteriza por su exigencia. No todo vale. Y si lo haces a gran escala, menos. En definitiva, o aciertas o aciertas. Con las expectativas tan altas como las estrellas se nos ha olvidado el objetivo principal que siempre ha mantenido su director, es decir, ofrecer un espectáculo épico que atrape a toda la familia, sin excepción, y al mismo tiempo aportar un trabajo que esté por encima de la media, más inteligente y conmovedor que el resto de propuestas cortadas por el mismo patrón que nos encontramos a lo largo del año en la cartelera. Suena complicado. Lo es. Pero Nolan lo hace fácil, se lanza de lleno en el desafío y, de nuevo, sale ganando.

     

    En 'Interstellar' se dan citas muchas películas, todas ellas complementarias y necesarias las unas a las otras. Por un lado nos encontramos con un recital de física cuántica, gravedad y espacios temporales, agujeros negros y agujeros de gusano a través de los cuales se llevan a cabo las tramas más lúdicas y, curiosamente, también las más poéticas. Es en este apartado en el que descubrimos al Nolan más atrevido y, al mismo tiempo, comedido. Con sorprendentes ecos a Malick, más allá del omnipresente Kubrick, cada escena desarrollada en el espacio desprende una belleza hipnótica que corta el aliento. Sin embargo, también tenemos una trama terrenal en la que comanda la influencia Spielberg, especialmente en un primer tercio sobresaliente, perfecto en la presentación de personajes y trama principal. Cuidado, no hay que confundirse, la cantidad de influencias no anulan ni un solo gramo de la personalidad arrebatadora de Nolan, cineasta capaz de atrapar con la misma fuerza explosiones y lágrimas, múltiples dimensiones y despedidas. Aunque sea en esa parte, la emocional, el drama humano puro y duro, en la que sobre algo de épica y falte naturalidad, a pesar de atesorar alguno de los mejores momentos de la cinta. Porque, y aquí está la gran novedad, Nolan ha vestido de enrevesada ciencia ficción su gran tratado sobre el amor. Su fuerza, su contundencia, su solemnidad, su poder, su función de motor básico para cambiar vidas se descubre como auténtico eje central de un relato algo irregular en su desarrollo (y fallido en su epílogo) pero con la fuerza más que suficiente para aguantar la inmensidad de su propuesta. 

     

    Guiada por un inmenso Matthew McConaughey, actor con el que debemos seguir enfadados pensando en la cantidad de grandes interpretaciones que nos hemos perdido por su olfato a la hora de escoger guiones, 'Interstellar' supone un paso hacia delante para Nolan, aportando corazón a una filmografía que hasta la fecha se basaba exclusivamente en el músculo. Visualmente deslumbrante, con un guión tan complejo y tramposo como conmovedor y apasionante, estamos ante una película que solamente tiene un problema grave. Y se llama 'Gravity'. Ella legó antes y mejor. Errores de cálculo que no se pueden achacar a un director que continúa creciendo a pasos agigantados, que continúa apostando por el más difícil todavía, que no se acomoda en sus laureles, que no se conforma con entretener. Y puede que ese golpe que muchos esperan nunca se termine produciendo, que esa cerilla con la que juega al lado de la gasolina no prenda, que su cine siga ofreciendo monumentos épicos y solemnes inimitables. Porque no son pocos los que prueban a ser Nolan y fracasan en el intento. Ellos, y nosotros, tenemos en 'Interstellar' una nueva demostración. Un inteligente espectáculo de autor que levita muy por encima de la media. Un golpe en la mesa que suena con fuerza. En la tierra y en el espacio. 

     

     

     

     

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