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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 13
    Diciembre
    2014

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    Especial FICC 43 - 'El capital humano'

     

    El chantaje como moneda de cambio de la sociedad europea actual. Titular potente, mensaje pesimista, realismo contundente. Ese parece ser el mensaje que el cine de nuestro continente manda con mayor intensidad en los últimos años, hipnotizado con la escala de grises  en la que habitamos día tras día. Si quieres salir de ella, la ley del más listo. La fortaleza se la hemos dejado a los bancos, como si alguna vez no la hubieran tenido, y lo que nos queda es plantarle cara al sistema en los callejones más escondidos de la ciudad, aquellos que mezclan los teatros vacíos que nunca resucitarán, ni siquiera para dejar un bonito cadáver por encima de la penumbra, y las mansiones con tres pistas de tenis y dos piscinas en la parte de atrás. Y, por dentro y por fuera, los seres humanos intentando esquivar las balas, disfrutando de las vueltas de la ruleta rusa hasta que llegan los mareos y las náuseas, hasta que el árbitro reconventido en sistema pita el final del partido. Y, claro, no queda tiempo para la remontada salvo la pérdida de tiempo en los últimos minutos, la trampa, una mentira con consecuencias más relacionadas con el dolor que con la piedad.

     

    Animales ciudadanos en medio de una jungla llamada presente que 'El capital humano', una de las películas protagonistas de la penúltima jornada del Festival Internacional de Cine de Cartagena, disecciona con elegancia formal, sello de identidad dentro del reciente cine italiano, pero pulso algo irregular. Su director, Paolo Virzí, adapta la novela de Stephen Amidon y apuesta por jugar una de las cartas cinematográficas más apetecibles, la del montaje circular, es decir, la misma escena observada desde diferentes puntos de vista. Una opción que, por desgracia, no consigue mantener en su desarrollo el mismo interés suscitado con su punto de partida. Cuando el mundo adulto, lleno de farsa, decepciones y mentiras deja paso al universo adolescente, repleto de los mismos elementos pero mucho peor desarrollados, la película cae en alguno de los tópicos más perezosos del thriller adolescente, romance imposible incluido. Una trama metida con calzador, torpe en su planteamiento y facilona en su desarrollo que, sin embargo, consigue alzar el vuelo en un epílogo que cierra el círculo sumando el elemento que faltaba a la fórmula. El egoísmo.

    Ganadora de siete premios David di Donatello, incluyendo el galardón a Mejor Película que nunca, repito, nunca, se le debión otorgar por encima de esa obra de arte que es 'La gran belleza', 'El capital humano' acierta de pleno cuando agarra con firmeza el bisturí y opera en los límites de las falsas apariencias, las aspiraciones imposibles, el fraude económico que termina convertido en personal, el sálvese quien pueda de un barco condenado a hundirse del que, a pesar de todo, saldrán supervivientes reforzados. En el bolsillo, claro. Una película que nos plantea la posibilidad de que nos equivoquemos pensando que el declive económico no afecta a los más poderosos, que no es tan imposible que aquellas personas que se bañan en su propio dinero no terminen destruidos a través de su conciencia, condenados a vivir una vida en la que el único punto y seguido es la resignación. Después de todo, el más listo siempre fue aquel que tuvo que buscarse la vida en medio de un desierto de pocos oasis y muchos espejismos. Aunque terminen los teatros cerrados y las cárceles abiertas.

     

     

     

     

     

     

     

     

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